El suelo de cristal de la primera planta de la renovada Torre Eiffel
El suelo de cristal de la primera planta de la renovada Torre Eiffel

La Torre Eiffel inaugura un suelo de cristal de vértigo

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La Torre Eiffel ha estrenado este lunes su renovada primera planta, protegida por un mirador y suelo parcialmente acristalados e integrada por un pabellón comercial y museístico, un salón de congresos y accesos para personas discapacitadas que redimensionan un símbolo nacional que acaba de cumplir 125 años.

Acompañada por los responsables de la remodelación y parte de los descendientes de Gustave Eiffel, el arquitecto original del emblemático monumento, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, inauguró unas instalaciones cuyo resultado final, destacó, «supera incluso al proyecto inicial».

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El estudio Moatti-Rivière ha sido el encargado de llevar a término esta «segunda juventud» de la torre, tras un concurso público cuya puesta en marcha se inició en mayo de 2012 y que en ningún momento obligó a su cierre.

A 57 metros de la superficie, la nueva primera planta, más luminosa y atractiva para el visitante, dedica un primer pabellón consagrado a los turistas, con una pequeña zona comercial, baños, servicios de restauración y una sala en la que se proyecta un documental que repasa la gestación del monumento.

Frente a este espacio, el antiguo salón Gustave Eiffel ha sido demolido y transformado en un salón de congresos y conferencias que, en homenaje al famoso arquitecto, conserva el nombre de la estructura precedente.

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Cuatro paneles solares de diez metros cuadrados, por su parte, proveerán a la planta de al menos la mitad de sus necesidades energéticas.

Como gran reclamo para el público, cristales translúcidos que bordean toda su superficie permiten contemplar desde las alturas tanto la base de ese monumento como las habituales colas que hacen de él el más visitado del mundo, con siete millones de personas al año.

«La dama de hierro», como la apodan los parisinos, o la «hermosa jirafa», para el poeta y cineasta Jean Cocteau, marca según Hidalgo «la fuerza patrimonial» de la ciudad, y su puesta al día refleja la capacidad de París de renovarse «sin deteriorar su historia y su pasado».

En una referencia a la familia Eiffel, presente durante su alocución, Hidalgo declaró que su creador, fallecido en 1923, «se habría alegrado de ver el monumento transformarse gracias a arquitectos de talento».

El estudio Moatti-Rivières repensó la plataforma con el objetivo de «integrar al visitante» en un espacio que «pese a constituir la planta más amplia de la torre, era el menos visitado», precisó a Efe el principal responsable del proyecto, Alain Moatti.

Moatti describió el nuevo nivel como «un pequeño núcleo urbano suspendido sobre la ciudad», que se dispone en torno a un vacío «similar al cráter de un volcán» y que a partir de ahora se despliega ante la mirada del visitante a través de las vallas acristaladas.

«Se trata de reinventar la primera planta y el monumento, de hacerlo atractivo no solo a los turistas extranjeros sino también a los franceses», declaró Moatti aludiendo al deseo expresado por Hidalgo de atraer a «aquellos que ya conocían la torre» con «un nuevo punto de vista sobre todo un símbolo de Francia».