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La misteriosa y abandonada escultura celta de Jano, en Boa Island

En Irlanda del Norte reposa la estatua bifaz de Jano de hace más de 1.600 años

Aurora vasco - Actualizado: Guardado en: Viajar

Las guías turísticas más prestigiosas se refieren a ella como «la más extraña de todas las esculturas antiguas», aunque apenas le dedican un párrafo a contar las maravillas que encierra en sus poco más de 70 centímetros. La estatua de Jano de la Isla de Boa –en Irlanda del Norte– no sólo llama la atención por su tallado de doble cara sobre piedra, sino que despierta la curiosidad de todo el que la contempla al conocer su avanzada edad. Esta roca fue esculpida entre el año 400 y 800 d.C., y a día de hoy todavía conserva un dibujo facial totalmente reconocible.

El visitante que quiera conocerla deberá seguir una placa que indica la dirección al «Caldragh Cemetery», atravesar la puerta de un cercado privado que conduce hasta una granja y continuar hasta un campo de lápidas –entre las que se mezclan algunas muy antiguas y otras totalmente actuales– cubierto por un espeso musgo que rodea la figura de Jano, sin cuello y con los dos brazos cruzados sobre un cinturón bien definido.

Sobre la cabeza destaca un amplio orificio en el que algunos de los lugareños –o los escasísimos turistas que consiguen localizar el cementerio– depositan monedas u otros artículos para que la figura les aporte suerte, conceda sus deseos o cuide de las personas que duermen el sueño eterno bajo la tierra del camposanto. Algunos estudios apuntan a que esta curvatura podría haber servido para recoger la sangre de los sacrificios que se hubieran efectuado sobre la talla.

¿Una posible «sheela-na-gig»?

Justo a su lado reposa otra escultura que se conoce como el «ídolo de Lustymore», en alusión a la isla de Lustimore –al sur de Boa– donde fue encontrado. Esta obra fue desplazada hasta el cementerio de Caldragh en 1939, y se colocó pocos centímetros detrás de la de Jano. Aunque está muy desgastado y es más pequeño que su compañera, el «ídolo de Lustymore» podría ser más antiguo que la pieza bifaz.

En él se intuye una figura humanoide con los brazos simulando una «v», algo que ha sido interpretado por la arqueóloga irlandesa Eileen Murphy como una representación figurativa de la vulva femenina. Según la experta, la posición de las extremidades superiores podría indicar que el ídolo era en realidad una «sheela-na-gig», nombre que bautiza a las efigies de mujeres desnudas con un órgano reproductor de dimensiones exageradas.

Un «Jano» que no es tal

Aunque a la mayor de las esculturas del Caldragh Cemetery se la conoce como la «estatua de Jano» en memoria del dios romano de dos cabezas, la pieza no representa a tal deidad. No hay un dato que concrete con exactitud a quién se pretendía identificar sobre la piedra, pero se cree que se trata de la divinidad celta de la guerra, Badhbh. La evolución del término habría dado lugar a la actual denominación de la isla –Boa–, en memoria de la diosa que confundía a los enemigos de los celtas en las batallas proporcionando victorias a sus aliados. Otros, por el contrario, aluden a la forma alargada –como una «boa»– de la isla como motivo del nombre.

Sea como fuere, lo que sí queda claro es que la estatua de Jano es un hallazgo de incalculable valor histórico y arqueológico que puede tocarse con la mano; expuesto al desgaste de la erosión, la lluvia y la humedad… sin que nada pueda evitarlo.

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