Maletas en el aeropuerto de El Prat (Barcelona)
Maletas en el aeropuerto de El Prat (Barcelona) - ABC

Cómo elegir (y hacer) la maleta perfecta para las vacaciones

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Uno de los momentos que más se retrasan a la hora de salir de vacaciones es organizar el equipaje. Elegir la ropa y, especialmente, colocarla para que toda quepa dentro de la maleta supone una pesadilla para muchos. Por eso, a partir de dos estudios -uno de Showroomprive.es y otro del buscador Skyscanner- hemos recopilado una serie de consejos para que el equipaje deje de ser el problema.

Lo primero que hay que tener claro es qué queremos, si maleta o mochila. Una decisión que depende fundamentalmente del destino, ya que hay países como Tailandia o Indonesia, principales elecciones en aquellos que buscan unas vacaciones más exóticas, que no tienen muchas zonas asfaltadas. Así, aunque a priori pueda parecer que una maleta de ruedas se transporta mejor que una mochila, no siempre resulta más cómoda, sobre todo si tienes que pasarte todas las vacaciones arrastrándola por caminos de tierra.

La mochila

Por eso, si este verano has decidido viajar a otro continente en busca de aventuras, no dudes en llevarte contigo una mochila. Lo ideal es que no supere los 55 litros de capacidad, para llevar tus básicos. Intenta que tenga dos divisiones para acceder al interior, uan por arriba y otra por abajo, y cuantos más bolsillos tenga mejor te organizaras para tener a mano todo aquello que utilices con más frecuencia. Además, un compartimento «secreto» en la parte de la espalda te permitirá guardar a buen recaudo tanto el dinero como los documentos de identidad.

Como la mochila será tu caparazón durante las vacaciones, procura que tenga unas correas anchas, para que los hombros no se resientan. Colocar las cosas más pesadas en el fondo e ir añadiendo lo menos pesado encima ayudará a repartir bien el peso y no sufrir dolores de espalda que puediesen terminar con nuestras idílicas vacaciones.

La maleta

Si nos decantamos por una maleta, cuidado con las ruedas. Hay modelos con solo dos rodamientos que nos obligan a «tirar de la maleta», dejando los brazos doloridos. Sin embargo, muchas maletas son ya de cuatro ruedas, ganando estabilidad y facilitando el movimiento de la misma; que casi puede moverse con un solo dedo.

Pero no solo las ruedas son importantes a la hora de elegir maleta. Los asideros que tenga son también un punto importante, especialmente a la hora de subirla a los compartamientos del avión de forma ágil, sin paralizar todo el embarque del vuelo y obligar a las azafatas a acudir a tu rescate. Por eso, lo mejor es que tenga dos asas, una en un lateral y otra en la parte superior. Esta última, además, debería ser extensible con medidas apropiadas a la altura de cada viajero, ya qeu si es demasiado corta afectará negativamente a tus lumbares, y si es demasiado larga no podrá manejarse bien.

Una eterna duda que nos asalta a la hora de comprar una maleta es si cogerla rígida o blanda. Las primeras son perfectas en el caso de viajar en avión facturando el equipaje, ya que ofrecen una mayor protección contra los golpes que pueden sufrir mientras suben y bajan a la bodega del avión. Sin embargo, una maleta blanda tiene la ventaja de que en ella caben más cosas, además de ser más ligeras que una rígida. Una decisión más importante de lo que pueda parecer, ya que según datos recogidos por el departamento de Business Analytics de InterMundial Seguros, los daños en maletas son el 40% de las incidencias que sufre el equipaje en los aeropuertos, seguidas por la demora en la entrega (35%), robo (15%) y pérdida definitiva (10%).

Ten en cuenta, además, que si viajas en avión y pretendes llevar solo equipaje de mano para evitar los sobrecostes que aplican algunas compañías a la facturación, cada empresa acepta diferentes medidas para las maletas que viajan en cabina; además de tasar el peso que puede tener tu equipaje, siendo Easyjet e Iberia las únicas compañías que no tienen límite de peso.

Hacer la maleta nunca fue tan fácil

Los viajeros experimentados tienen trucos que reducen al mínimo posible el equipaje que les acompaña, empezando por no llevar más de lo imprescindible.

Sin embargo, y como en las maletas se mete siempre un poco de todo «por si acaso», una opción es intentar llevar ropa que combine fácilmente entre sí, y que se puedan usar tanto de día como de noche.

Además, los viajes en verano tienen la ventaja de que permiten lavar mudas, calcetines y camisetas en el destino, ya que las altas temperaturas ayudan a que seque en apenas unas horas. Eso sí, esto funciona con aquellas prendas que tardan poco en secarse, como las de algodón o seda.

A la hora de empezar a organizar la maleta, intenta rellenar todos los huecos. Comienza por meter lo que más pesa y menos se arruga, comenzan pro lso zapatos y los neceseres de aseo personal, siempre colocados en el lado de las ruedas para que, al levantar la maleta, no aplaste ni mueva todo lo demás. Continúa rellenando huecos con los cargadores, los cinturones, los pañuelos o las chaquetas, para luego ir colocando el resto de tu ropa, dejando siempre lo más delicado para el final.

Si aún así tienes que recurrir a sentarte encima de la maleta para lograr cerrarla, hay dos trucos que pueden solucionarte el problema

El primero es el conocido «método del canelón», que consiste en enrollar la ropa en vez de doblarla. Descubrirás que apenas se arruga, y que ocupa menos espacio en la maleta. Un método sin duda muy útil a la vuelta de las vacaciones, cuando te preguntas cómo es posible que la misma ropa que llevaste no quepa ahora en la maleta.

Otra idea que sin duda servirá para aquellos que realicen viajes de larga duración y, por tanto, necesiten llevar bastante ropa, es utilizar bolsas de vacío. Gracias a su dispositivo para elimitar el aire de su interior, reduce el volumen del bulto considerablemente, y logra que la ropa llegue planchada y sin arrugas, dejando más espacio en tu equipaje.

Sobre el tamaño de las maletas