Embalse de Soria, en Gran Canaria
Embalse de Soria, en Gran Canaria

Gran Canaria a pie, sendero a sendero

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Gran Canaria se prepara para celebrar entre el 5 y el 12 de octubre la segunda edición del Gran Canaria Walking Festival, el punto de encuentro para todos los amantes del senderismo y del turismo de naturaleza. Senderistas de todo el mundo se darán cita esos días en la isla para conocer y disfrutar de una serie de rutas por senderos y caminos rurales que les mostrará una fascinante visión de esta isla canaria, la tercera en extensión del Archipiélago.

Y es que Gran Canaria es mucho más que playas y buen clima, es un entorno natural único donde, además de dunas que se extienden más allá de donde alcanza la vista, confluyen profundos y escarpados barrancos, bosques de pinos centenarios e incluso reductos del Terciario como la laurisilva, frondosos y esbeltos palmerales, y cráteres que dan cuenta de los orígenes de la isla. Todo ello en un territorio de solo 47 kilómetros de diámetro pero que alcanza los 1.949 metros de altitud. Tomarle, por tanto, el pulso y las medidas a esta isla requiere bajar al terreno, caminar por sus senderos y caminos pues cada curva y cada recodo puede ser una sorpresa para los sentidos.

Conscientes de estos atributos, desde Gran Canaria Natural (Asociación de alojamientos rurales y empresas de turismo activo de Gran Canaria), llevan tiempo trabajando para “consolidar a la isla como un destino de naturaleza y de senderismo”, según explica Juan Manuel Rodríguez, miembro del equipo organizador del Gran Canaria Walking Festival, que cuenta además con el apoyo del Patronato de Turismo de Gran Canaria. “Es necesario cambiar el chip, y demostrar que hay otras opciones que, además, son más atractivas”, dice Rodríguez.

Y el atractivo en esta edición, tras una primera el año pasado muy exitosa, reside en cinco rutas diseñadas con esmero para no solo acercarnos al valioso patrimonio natural de Gran Canaria -por algo casi el 50% de la superficie de la isla ha sido declarada Reserva de la Biosfera-, sino también a su patrimonio geológico y arqueológico.

La caprichosa orografía de la isla -conformada durante millones de años por sucesivas y violentas erupciones, deslizamientos de los edificios volcánicos y el efecto de la erosión-, provoca que en una sola ruta podamos encontrar hasta cinco ecosistemas diferentes, explica Rodríguez. Es el caso de la ruta del Barranco del Andén: partiendo desde la gran Caldera de Tejeda, que es una caldera de hundimiento, primero se atraviesa un pinar, después el caminante encontrará laderas peladas con mucho pasto, se internará en un gran bosque de castaños para después de atravesar un pinar con mucha humedad llegar a un mágico reducto de laurisilva.

Aunque todas las caminatas tienen como escenario un paisaje volcánico moldeado por el tiempo, se podrá caminar literalmente entre volcanes en la ruta Los Volcanes de la Isleta, uno de los paisajes volcánicos más recientes de Gran Canaria, y en la ruta de la Caldera de Bandama. Rutas que van desde los 6 hasta los 13 kilómetros y diseñadas todas ellas abarcando distintos niveles de dificultad, para que pueda participar el mayor número de aficionados al senderismo.

Lo que hay que saber