Óscar Escudero será el único español presente en la Akademie Scholoss Solitude de Stuttgart 2015, seleccionado entre 265 candidaturas de todo el mundo
Óscar Escudero será el único español presente en la Akademie Scholoss Solitude de Stuttgart 2015, seleccionado entre 265 candidaturas de todo el mundo - David PÉREZ BUSTOS
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Óscar Escudero: «Componer es un ejercicio de especulación constante»

En la élite de los jóvenes valores musicales

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Óscar Escudero(Alcázar de San Juan, 1992) comenzó a enredar con la música en sus años escolares. Su curiosidad respondía a las oscilantes inquietudes de la edad. Una vez era la astronomía; otra, la escritura de cuentos; y así llegó su primera composición. Años después de aquellas experiencias infantiles, en el próximo mes de agosto, Escudero será el único representante español en la Akademie Scholoss Solitude, reunión veraniega de los mejores compositores jóvenes del mundo que se celebra en Stuttgart . Durante el encuentro ofrecerá en concierto su obra «[#5]», pieza para violín, clarinete bajo y piano preparado, interpretada por Ensemble SurPlus.

Fundado en 2003, Akademie Scholoss Solitude es un encuentro para jóvenes que destacan en el ámbito de la composición contemporánea. Cada dos años reúne en la ciudad alemana de Stuttgart a dieciséis músicos seleccionados por profesores de la Universidad de Harvard. Para la presente edición se presentaron un total de 265 candidaturas. Entre los elegidos, que bien pueden ser considerados como la futura elite de la composición musical, Escudero ha sido el único creador español escogido. Este importante evento está adscrito al proyecto Ulysses, una red europea para la promoción y el soporte de la creación musical emergente.

«Componer –afirma Óscar Escudero cuando le pregunto qué busca y qué le interesa a la hora de afrontar una nueva obra- es un ejercicio de especulación constante en muchos campos. Uno de ellos es la manipulación del tiempo. El tiempo es el marco en el que encuadernamos nuestras vivencias y nuestra percepción del mundo. En este sentido, contar con una materia prima tan maleable y dependiente de la psico-percepción es muy excitante». Añade que siempre ha envidiado a los magos y que muchas veces sueña con poder acercarse a los momentos aislados de las leyes físicas y crear realidades que solo son posibles mediante la música. Intentando conseguirlo, en los últimos tiempos ha centrado su atención en procesos que sumerjan al espectador en estados alterados de conciencia, similares a los trances místicos, «en un acercamiento a lo que fue el origen del arte como puerta hacia una verdad solo accesible mediante inmersión».

Hasta llegar a este punto, Escudero ha seguido un largo y complejo proceso formativo. De las aulas infantiles y las primeras enseñanzas transmitidas por su profesora María Recio, pasó a la Escuela de Música de Alcázar de San Juan y luego al Conservatorio local. Tras un breve periodo en Madrid, obtuvo los títulos de Composición y Oboe en el Conservatorio de Música de Aragón. En los últimos años ha compaginado la formación académica con asistencia a encuentros con compositores de renombre internacional como Salvatore Sciarrino, Sofia Gubaidulina o Alberto Posadas. En 2011, el gobierno de Aragón le encargó tres obras para el congreso «Joaquín Costa: la conciencia de España» y dos años después consiguió el Premio del Thailand Internacional Composition Festival de Bangkok. También ha sido finalista de la Antonin Dvòrak Composition Competition de Praga.

Estas experiencias internacionales son pilares en su desarrollo intelectual y profesional. «Salir al extranjero –dice- y hablar otro idioma supone, de entrada, una predisposición mental diferente. En mi caso, creo que cada vez que he cogido un avión, ya sea para algún curso, un estreno o un festival, se ha movido una pieza importante en mi interior. En la creación artística se hace indispensable el diálogo y el conocimiento mediante el encuentro no solo con otros colegas y artistas sino con realidades sociales diferentes a la tuya que relativizan tu procedencia, que cuestionan los pilares culturales en los que has sido educado. La música es un lenguaje universal y, precisamente por eso, se hace indispensable tener una conciencia global amplia». Bien han podido comprobarse hace unos días en Sevilla, donde el Dúo Ánima estrenó su obra «[#1]», para saxo soprano y piano, incluida en un programa donde había, también, piezas de Schuman y Prokofiev.

Acorde con esa razón integradora, Escudero ha trabajado regularmente con coreógrafos, artistas plásticos y cineastas. Ahí están su pieza para danza «Blood(y) Money», realilzada conjuntamente con Julián Juárez Castán y el Scottish Dance Theatre para el Repnet Hot Hause Festival de Malmö (Suecia) o bandas sonoras para proyectos cinematográficos de Andreu Castro o Hugo de la Riva. Estas colaboraciones trasversales le han proporcionado algunas de sus vivencias artística más radicales. «Cuando las posiciones de las artes se acercan –comenta-, se produce un fenómeno precioso de entendimiento que merece la pena extrapolar al conjunto de la sociedad. Cada uno puede aportar de manera modesta sus conocimientos en el campo en que se ha especializado, pero la verdadera chispa surge cuando las partes están implicadas de igual manera, cuando hay un diálogo y la energía se focaliza en la consecución de un objetivo».

A sus veintitrés años, Óscar Escudero es uno de los representantes más destacados de las novísimas generaciones musicales castellano-manchegas. Como él, un nutrido grupo de profesionales está trabajando en algunas de las formaciones y centros más prestigiosos del mundo. «En mi generación – me dice- hay un grueso de personas cuyo trabajo es digno de alabar por su interés, alcance y tesón. Por desgracia, estos reconocimientos se suelen producir bastante lejos de nuestra tierra, con el consecuente empobrecimiento de nuestros paisanos que merecen saber y disfrutar a los talentos que han visto nacer y crecer como músicos, muchos de ellos en las numerosas bandas que abundan en nuestro entorno». Considera, igualmente, que, a pesar de meritorias ayudas en los ámbitos locales y provinciales, se echa en falta una apuesta seria por la calidad musical en nuestra región. Afirmación que sostiene sin desmerecer a los «muchos y grandes profesionales que trabajan en ella», pero estimando que se trata de un problema, fundamentalmente político «en el que deben primar las soluciones reales a las demandas culturales de la región sobre el mero cartón-piedra electoralista».

Tras su estancia en Stuttgart, Escudero cambiará su lugar de residencia a Aarhus (Dinamarca), donde ha sido admitido por la Royal Danish School of Music para su programa de Master, experiencia que afronta como oportunidad para encontrar nuevos estímulos y opciones reales de trabajo, estancia que compaginará con la docencia en el Master de Investigación Musical de la Universidad Internacional de La Rioja y con sus aportaciones a la revista digital Panorámica de cuyo equipo forma parte. En tanto llegan esos momentos, remata la producción «Las Edades de la Mujer» -espectáculo para doce cantantes femeninas y DJ, que integra disciplinas como el video-arte y el teatro-, realizada durante su estancia formativa en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Ceadores de Córdoba durante el curso 2014/2015 y que se estrenará el próximo otoño en Zaragoza. Y por si fueran pocos estos retos, continúa avanzando en otros proyectos relacionados con la escena, «pero que aún están en fase muy primaria como para quitarles el velo». A la espera, pues, quedamos.