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La moda del Siglo de Oro llega a Toledo

Vestimentas y calzados de la época se podrán ver en el Museo de Santa Cruz a partir de este sábado

Banquete real. Este cuadro está atribuido a Alonso Sánchez Coello y procede del Museo Nacional de Varsovia
Jubón de Gustavo Adolfo II adolescente. Rojo brocado en oro. 1610 Livrustkammaren. Estocolmo Suecia
Guante del primer cuarto de siglo XVI. Palazzo Madame Museo Cívico D'Arte Antica de Turin (Italia)
Dijero, cinturón y amulaetos. Procedentes del Museo de Sorolla. Madrid

Desde este sábado el visitante puede contemplar en el Museo de Santa Cruz de Toledo una de las muestras que mayor expectación ha generado a nivel cultural no solo en Castilla-La Mancha sino a nivel nacional. Y es que «La Moda Española en el Siglo de Oro» reúne por primera vez en España piezas únicas y trajes de una época que reflejan cómo era la moda durante las etapas de Felipe II y Felipe III. Una original y novedosa muestra que sin duda dejará huella entre los miles de visitantes que se esperan a lo largo de los próximos meses.

Esta magna exposición, que junto a la de «España de los Austrias» se convierte en uno de los platos fuertes de la oferta cultural de 2015 y que Castilla-La Mancha, se quiere ofrecer como un incentivo más a la conmemoración del IV Centenario de la publicación de la segunda parte del «Quijote».

«La Moda Española en el Siglo de Oro» es una de las propuestas expositivas e inéditas más interesantes y atractivas a nivel nacional. La selecta colección de piezas que han llegado hasta Toledo proceden de una treintena de instituciones españolas, además de diversos préstamos de Italia, Francia, Reino Unido, Suecia, Polonia o Hungría. El resultado es una magnífica e inédita colección que nos va a sorprender, ya que rememora y demuestra la gran influencia que España tuvo en esa época a la hora de establecer las tendencias que imperaban en el mundo de la moda.

En el Museo de Santa Cruz se podrán contemplar, entre otras piezas, chapines maravillosos, joyas llegadas desde Hungría y el Museo del Louvre, trajes excepcionales de Isabel de Valois y su hija, bolsos en diferentes tamaños y estilos, guantes, patrones de sastres y frascos de ungüentos. Todo ello forma parte de esta muestra que llevará al espectador a un recorrido por la historia de España y su influencia en el mundo de la moda.

Fuentes del Gobierno de Castilla-La Mancha aseguran que «La Moda Española del Siglo de Oro» -que ocupará el crucero superior del Santa Cruz- es novedosa, y «no dejará a nadie indiferente, porque contemplar esta colección es como viajar en el tiempo, concretamente a la España de los siglos XVI y XVII, durante los reinados de Felipe II y Felipe III, periodo hegemónico de la Casa de Austria, que coincide con el desarrollo vital de Miguel de Cervantes».

Sin duda este compendio permite hacer un repaso a la indumentaria de aquella época, cuando la corte española marcaba tendencia en Europa en todo lo relacionado con el vestir, demostrando, también en este ámbito, su hegemonía como potencia internacional.

Trajes novelados

Además, en la época en que vivió Cervantes, las prendas de vestir jugaban un papel identificador importante en una sociedad con un fuerte componente estamental y religioso: reyes, nobles, caballeros, criados, artesanos, soldados o miembros del clero, se identificaban sin dificultad por el tipo de vestimenta que llevaban. De hecho en El Quijote, Miguel Cervantes detalla la indumentaria que portan los personajes para definir mejor su personalidad.

Este maravilloso viaje, que reúne más de 270 piezas llegadas de Francia, Polonia, Hungría, Italia, Portugal, Gran Bretaña o Suecia, se ha organizado analizando cada objeto y los aspectos técnicos para la fabricación de los tejidos, los tipos de manufacturas, los tintes, el trabajo en piel y, cómo no, el quehacer del sastre. El objetivo de la muestra es conseguir que el visitante se forme una idea global de la «moda» que impero en aquel periodo.

Lo que se expone es la indumentaria de reyes, alta nobleza, burgueses y eclesiásticos, que se complementa con cuadros que han sido elegidos no tanto por su autor como por su iconografía y por los elementos que desvelan cómo vivía la alta sociedad de hace cuatro siglos (vajillas, cuberterías, ropa de casa...).

Hay piezas «excepcionales», afirmó en una entrevista a Efe el comisario de la exposición, Rafael García Serrano, quien dirigió durante dos décadas el Museo de Santa Cruz y que reconoce que cuando estaba al frente de esta institución ya «pensaba» en una exposición centrada en el Siglo de Oro, en la que tuviera cabida toda la indumentaria en su sentido más amplio. En esta entrevista García Serrano destaca los dos trajes de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, y su hija Isabel Clara Eugenia, que se han incorporado a la muestra y que conservaban las monjas del monasterio de San Clemente de Toledo. Respecto a la procedencia de las piezas, el comisario de la exposición, Rafael García Serrano asegura que hasta Toledo han llegado joyas «espectaculares»«, como un conjunto de cadenas de oro masculinas llegadas de Hungría, y unos pendientes del Museo del Louvre que se ven junto a un joyero de cristal de roca y filigrana de plata.

Piezas de incalculable valor

Los complementos abarcan desde calzado, italiano y español, hasta guantes, bolsos, capas y sombreros. Algunos chapines (el calzado que usaban las damas) solían elevarse varios centímetros para estilizar la figura y lucir mejor los trajes, y en la exposición hay un par -procedente de Italia- con la increíble altura de sesenta centímetros.

No pasará desapercibida una chaqueta de punto, tejida en seda y oro en un vivísimo color naranja, que forma parte de una colección particular y que nunca antes se había expuesto.

Otros objetos son algunos «dije» para bebés, de los que colgaban el sonajero, algún chupador, amuletos para el mal de ojo o perfumes, rosarios y decenarios, tallas, armaduras y material de sastre.

En este sentido, se exponen las ordenanzas de bonetería de Toledo, un libro de patrones, dedales (hallados en una excavación en la Alhambra), tijeras, planchas de vidrio y una vara de medir.

En el apartado de cosmética, el comisario explica que las mujeres utilizaban multitud de recipientes y cajas de todo tipo para guardar ungüentos y accesorios. Algunos de aquellos productos se ha visto que eran peligrosos, como el soliman (un sublimado corrosivo) y el antimonio.

«Utilizaban cosméticos para disimular las manchas, para depilarse, para teñirse el pelo, y mucha colonia, agua de Sevilla, agua de Nápoles, agua de rosas, agua de jazmín, agua de limón... Todo estaba ya inventado», afirma Rafael García Serrano.

Y añade que el de los afeites es un tema «muy interesante» porque había muchos «moralistas» que intentaban que las mujeres no utilizaran cosméticos, ni calzaran elevados chapines para ser más esbeltas. Igualmente han llegado a Toledo las últimas piezas y la actividad de restauradores y expertos de Patrimonio Nacional es intensa para ultimar esta exposición «que es atractiva y muy variada, nada aburrida», concluye el comisario.

Dentro de lo que se viene llamando el «Siglo de Oro», la exposición se circunscribe fundamentalmente a los años en que vivió Cervantes (1547-1616), coincidente con los reinados de Felipe II (1556-1598) y Felipe III (1598-1621), que coincide con el desarrollo vital de Miguel de Cervantes, en el marco del Siglo de Oro Español de las artes y de las letras.

Se trata de los años de hegemonía y prestigio de España en Europa como gran potencia política, territorial y económica. El apogeo de la Monarquía española, que se manifiesta en el plano cultural, representado por el auge de la lengua castellana y la etiqueta utilizada por los Austrias. Desde el punto de vista de la moda, en la época de Felipe II se fija lo que se considera el modo de vestir español o «vestir a la española», que se extiende por la mayor parte de Europa, especialmente en la indumentaria cortesana, y también en los territorios de Hispanoamérica. Hoy se decide lo que vamos a vestir en las pasarelas de París, Milán, Londres o Nueva York, pero hubo un tiempo en que era España quien marcaba la moda que seguiría el resto de Europa.

Esta magna exposición realizará un recorrido sobre los siguientes temas: Indumentaria española en el Siglo de Oro, con referencia al traje de corte español, el vestido como representación del poder, características del vestido español, el reflejo del poder, nobles y caballeros; tejidos, bordados y encajes, y telas ricas. sedas, brocados y damascos.

Otro apartado es el de monjas, frailes, obispos y príncipes de la Iglesia, que recoge la sección entre la sarga y la púrpura y la indumentaria litúrgica. La parte denominada «Dime como vistes y te diré quién eres» atiende a catedráticos, oidores, médicos, escritores…, así como a las tapadas y las cobijadas.

Los procesos de elaboración y confección se explican a través de los apartados de materias primas: fibras y tintes; técnicas de elaboración: telares y fábricas de paños y la confección: la sastrería

La exposición se organiza en los cuatro brazos de la planta alta del Hospital de Santa Cruz, mandado levantar por el cardenal Mendoza a finales del siglo XV y que hoy es la sede del Museo de Santa Cruz. Todos los bloques temáticos antes señalados se distribuirán por los cuatro brazos del edificio.

Múltiples préstamos

La magnitud de esta exposición viene refrendada por una larga lista de museos, instituciones, órdenes religiosas y colecciones privadas que participan en la exposición con más de 270 piezas de pintura, escultura, textiles y orfebrería.

Son museos de varios países del mundo los que aportan piezas a la exposición. Así, de Francia llegan desde el Museo del Louvre y del Palacio de Versalles; de Hungría, del Magyar Nemzeti Múzeum, (Budapest); de Italia, de Castello di Racconigi (Piamonte), Galería de los Uffizi (Florencia), Museo di Palazzo Reale (Pisa), Museo Stefano Bardini (Florencia), Museo Stibbert (Florencia), Museo del Tessuto (Florencia), Palazzo Madama. Museo Civico d’Arte Antica (Turín); de Polonia, del Museo Nacional de Varsovia; de Portugal, del Museo Nacional do Traje e da Moda (Lisboa) y del Museo Nacional de Arte Antiga (Lisboa); del Reino Unido, del Royal Trust Collection (Londres); y de Suecia, del Livrustkammaren (Estocolmo) y la Catedral de Uppsala.

De España habrá piezas procedentes del Archivo de Astorga (León), Archivo Municipal de Toledo, Biblioteca Nacional de España (Madrid), catedral de Cuenca, Colección BBVA (Madrid), colección particular J. Krahe, colegiata de San Pedro de Lerma (Burgos), convento de San Juan de Jerusalén (Zamora), Fundación Casa Ducal de Medinaceli (Toledo), Fundación Lázaro Galdiano (Madrid), iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Cogeces del Monte (Valladolid), iglesia de Santa María La Real. Hiniesta (Zamora), iglesia de San Bartolomé Herbés (Castellón), iglesia de Santiago, Cuerva (Toledo), Instituto Valencia de Don Juan (Madrid), monasterio Santa María Real Nájera (La Rioja), Museo de la Alhambra (Granada), Museo Arqueológico Nacional (Madrid), Museo de Arte Sacro de Aranda de Duero, Museo del Arte de la piel (Vic), Museo de Bellas Artes de Granada, Museo de Bellas Artes de Sevilla, Museo de Bellas Artes de Valencia, Museo Cerralbo (Madrid), Museo del Encaje (Tordesillas), Museo Episcopal (Vic), Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora), Museo Etnográfico Textil Provincial «Pérez Enciso» (Plasencia, Cáceres), Museo de la Farmacia Hispana (Madrid), Museo Nacional de Artes Decorativas (Madrid), Museo Nacional de Cerámica González Martí (Valencia), Museo Nacional de Escultura (Valladolid), Museo del Prado, Museo Parroquial Las Valeras (Cuenca), Museo Pedagógico Textil Complutense (Madrid), Museo de Pontevedra, Museo Sorolla (Madrid), Museo del Textil de Onteniente (Valencia), Museu Textil i d’indumentaria. Museu del Disseny (Barcelona), Museo del Traje, Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (Madrid), Nuestra Señora de la Asunción de la Colegiata de Pastrana (Guadalajara), Patrimonio Nacional, Patronato Alcázar de Segovia, Real Monasterio de Santa Clara, Carrión de los Condes (Palencia), Senado y Universidad de Salamanca.

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