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Angélico Greco: un disco-libro para ver, tocar, sentir y oír al griego de Toledo

La obra ha sido realizada por el músico toledano y director de orquesta Javier Ulises Illán

Javier Ulises Illán durante la presentación del disco-libro que tuvo lugar en el patio del Museo de Santa Cruz de Toledo
Javier Ulises Illán durante la presentación del disco-libro que tuvo lugar en el patio del Museo de Santa Cruz de Toledo - ana pérez herrera

Angélico Greco es la culminación de un trabajo de tres años, «un camino en el que, buscando al griego, me encontré al toledano, que me mostró un Toledo oscuro y decadente y, a la vez, la luz cálida en forma de rayo de sol que se abre paso entre nubarrones oscuros». Son palabras del musicólogo toledano y director de orquesta, Javier Ulises Illán, que acaba de publicar Angélico Greco. El cielo se llenó de música, un disco-libro para conocer al Greco a través de los mejores músicos de su tiempo. La obra, pensada para escuchar los cuadros del pintor, está editada por «Cuarto Centenario» y tienen el sello discográfico CMY Baroque.

A través de la vida y creación artística del Greco, con una colección de imágenes de alta calidad que resumen la obra del pintor, Angélico Greco explora las relaciones entre música y pintura a través de la sinestesia: Música para ver, pintura para escuchar. La grabación del CD, con el grupo Nereydas, se realizó con los instrumentos musicales representados en su pintura en lugares históricos de Toledo, como la Catedral, con una exquisita selección de obras maestras de compositores de la época, como Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero, Diego Órtiz o Alonso Lobo.

Se trata de un trabajo original y único, en el que Javier Ulises Illán ha estado trabando durante tres años para lograr un proyecto distinto que da luz y voz a los sonidos del Greco, algo que, hasta ahora, no había hecho nadie. Y lo hace coincidiendo con el gran acontecimiento del IV Centenario del Greco que ha hecho eternos los lazos que ya unían al Greco con Toledo y los toledanos.

Es diferente porque se toca, se oye, se lee, se huele. Como el olor que desprenden las azucenas y las rosas o el sabor que se percibe de las copas y las frutas frescas o en el agua del Tajo y, sobre todo, el sonido, que a veces es silencio (como la preciosa imagen del querubín de la portada) y, a veces, ruido. «Es la pintura de los sentidos», explica Javier Illán a ABC, que destaca también la estética grequiana tan moderna que impactó, incluso, al cantante Michael Jackson que utilizó la iconografía grequiana con su guante de brillantes y golilla para la portada de Michael, el primer álbum póstumo de temas inéditos del cantante estadounidense.

Angélico Greco es un libro para disfrutar, una guía para conocer mejor al Greco y para entender su pintura poniendo sonidos a sus cuadros gracias a la guía de escucha que va marcando las pistas. ¿Y por qué la música y la pintura? La respuesta la tiene Javier Illán, el músico: «La música es la percepción de los sonidos en el espacio, vibraciones sonoras que se distribuyen en el tiempo. Y el Greco era un gran distribuidor de elementos en el espacio y un gran conocedor de la arquitectura. La música es la arquitectura de los sonidos, son disciplinas paralelas. La pintura tiene que ver con la música porque el diseño y la proporción en la pintura es la proporción matemática en la música». Es, en definitiva, la cultura de los vasos comunicantes, explica. Música, matemáticas, colores, luz... Del libro se extraen varias lecciones, como la teoría que propone sobre la oscuridad y el silencio; la luz y el sonido; mezcla de colores-armonía; color cálido- acorde mayor y el color frío-acorde menor. Y también como el cielo se llena de música al comprobar que el Greco divide los cuadros en dos partes, la inferior, humana y terrestre y la superior, divina y celestial, en donde sitúa la música, el arpa, el laúd, la flauta o el cantor.

Aunque vive, estudia y trabaja en Suiza, Javier Ulises Illán es toledano «de toda la vida». Creció entre los muros del conservatorio, en el Casco y la pista de atletismo de la Escuela de Gimnasia. Tiene talento y una gran obsesión creativa y, aunque es muy joven, del 81, lleva a sus espaldas una trayectoria profesional y musical que asusta. Formado como director de orquesta en Austria y Suiza, comenzó su formación en la interpretación historicista de la música en Francia con P. Herreweghe y continuó en Viena con M. Huss y en Lucerna con H. Arman. Titulado en Grado Superior de Violín y licenciado en Historia y Ciencias de la Música. Es fundador y director de Nereydas, grupo musical seleccionado para la programación musical del IV Centenario del Greco.

Pertenece a una generación de toledanos brillantes, como el director del conservatorio, Juan José Montero o el musicólogo, José María Domínguez. Y, ahora, ha querido ser profeta en su tierra para triunfar con su Angélico Greco y, en diciembre, con su música en el que concierto que ofrecerá en San Pedro Mártir dentro de los actos del IV Centenario con Música napolitana y Música de la catedral de Toledo. Y también, como el héroe griego, Ulises reina en el corazón de Ítaca, «su isla y su destino».

[Las imágenes de la presentación del libro en el Museo de Santa Cruz]

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