Casa de Santa María donde presumiblemente murió el capitán poeta. Delante de la fachada hay un monumento-glorieta a Jorge Manrique
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La ruta de Jorge Manrique en Castilla-La Mancha

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Los enclaves, ciudades, villas, batallas y paisajes que fueron escenario de la vida y obra del autor de las Coplas por las tierras de la región

Con independencia del lugar de nacimiento de Jorge Manrique, lo único cierto y documentado es que la mayor parte de su vida transcurre en lo que constituye la Comunidad de de Castilla-La Mancha. Su padre, don Rodrigo Manrique, el protagonista de las Coplas, era comendador de la encomienda de Segura de la Sierra, en Jaén, entonces la más importante después de la de Uclés en la Orden de Santiago, lindante con el Reino de Granada. Es muy probable que don Jorge pasara su infancia en ese lugar juntó a su madre, doña Mencía de Figueroa, y sus cuatro hermanos. A partir de esas fechas, la vinculación de don Jorge con Castilla- La Mancha es permanente y casi total. La primera posesión de Jorge Manrique en la que se concentra es la Encomienda de Montizón, de la Orden de Santiago, que puede considerarse como una de las medianas dentro de la Orden en Castilla. El territorio de La Encomienda contaba con tres poblados, Torre de Juan Abad, de donde luego sería señor don Francisco de Quevedo, Villamanrique -ambos en la provincia de Ciudad Real, y Chiclana de Segura, en Jaén.

Don Jorge, después de casarse con Guiomar, fija su domicilio familiar en Montizón, que compartiría con sus hijos Luis y Luisa. Allī escribió muchas de sus composiciones poéticas, entre ellas el famoso Castillo de Amor, que describe el castillo de Montizón y todo lo que formaba parte de la encomienda. Don Jorge era trece de la Orden de Santiago, es decir, uno de los trece caballeros que asistían a los capítulos generales, que tenían lugar en Uclés, cabeza de la Orden.

Toledo fue ciudad muy vinculada a los Manrique. Don Gómez Manrique fue durante muchísimos años corregidor de la ciudad. En las Casas Consistoriales fijó unos versos famosos sobre la buena gobernanza, totalmente vigentes:

«Por los comunes derechos dejad los particulares: pues nos fizo Dios pilares de tan riquísimos techos estad firmes y derechos»

Doña Guiomar de Castañeda pertenecía a una destacada familia de patricios toledanos. Era hija de don Pedro López de Ayala, primer conde de Fuensalida, dueño del palacio donde murió la emperatriz Isabel y en la actualidad sede de la Presidencia de Castilla- La Mancha. La estancia toledana  de don Jorge fue decisiva para su desarrollo poético. El arzobispo Alonso Carrillo, aliado político de los Manrique, era un gran mecenas de escritores y artistas. Reunía a su alrededor en el Palacio Episcopal a una corte de famosos poetas: el mismo Gómez Manrique, Pedro Guillén de Segovia, Rodrigo Cota, Álvarez Gato, Guevara, y otros que podían considerarse la vanguardia de la época.

Jorge Manrique asistía a estas reuniones y se familiarizaría con las nuevas tendencias poéticas. En Toledo escribió Jorge Manrique la mayor parte de su poesía amorosa, siendo novio de Guiomar:

Quien quisiera ser amado

trabaje por ser presente,

que cuan presto fuese ausente

tan presto será olvidado

y pierda toda esperanza

quien no estuviera en presencia.

Pues son olvido y mudanza

Las condiciones de ausencia

El único retrato, por supuesto imaginario, que tenemos del poeta es del siglo XVIII. Se encuentra en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en Toledo, y perteneció a la colección del cardenal Lorenzana, también arzobispo de Toledo. En la parte inferior del cuadro aparece la inscripción: «Jorge Manrique toletanus», que indica claramente la localización que se asignaba en aquella época al poeta.

Desde el punto de vista de crítica literaria, hay que reseñar que aparte del cronista Alonso de Palencia, son dos conquenses los primeros en comentar y elogiar las Coplas de Manrique. Uno es Juan Valdés, autor del Diálogo de la Lengua, que murió en 1541. Escribió sobre la obra maestra manriquiana: «hay coplas que tienen buen estilo, como las de  Garcí Sánchez de Badajoz y  la de Bachiller de la Torre, y la de Guevara, y la del duque de Astorga. Y son mejores las de don Jorge Manrique, que comienzan recuerde el alma dormida..., las cuales a mi juicio son dignas de ser leídas y estimadas así por las sentencias como por el estilo».

Otro ilustre conquense, fray Luis de León, en la exposición del Libro de Job, rinde homenaje a Jorge Manrique, a quién llama «nuestro poeta», y dice: «es semejanza usada en las divinas letras y en otras comparar la vida del hombre al río y el discurso de aqueste nuestro vivir a las aguas».

Respecto a las acciones militares en las que intervino don Jorge casi todas se dan en lo que es hoy Castilla- La Mancha. Las cuatro batallas más importantes, que decimos, todas se desarrollan en la Mancha: Ajofrín, Alcaraz, la toma de Montizón y Uclés.

Don Jorge Manrique es nombrado en 1478 capitán de las Hermandades de Castilla. Estas hermandades eran una especie de somatén o guardia rural para proteger los campos. Inmediatamente sale para Santa María de Santo Rus, donde instala su campamento militar, dentro de la guerra civil contra el bando del marqués de Villena.

Santa María del Campo Rus no era un lugar amurallado ni con grandes defensas, pero estaba a la espalda de los tres castillos de Villena: Garcimuñoz, Belmonte y Alarcón. Desde allí emprende la guerra y el asedio de los castillos y en una de estas acciones, cae herido a las puertas del castillo de Garcimuñoz de una lanzada en los riñones.

En el lugar donde se produjo esta herida hay un monumento que los lugareños llaman la Cruz de don Jorge y que fue construido a instancias del poeta conquense Federico Muelas. Esto ocurría en el mes de abril. Es llevado en parihuelas a Santa María del Campo Rus, donde se le acomoda en una casa principal de la villa. Probablemente en la que él mismo vivía (la tropa pernoctaba en el campamento).

Don Jorque Manrique muere a los pocos días después de ser visitado al estilo de la guerra medieval por los médicos del marqués de Villena, su enemigo y el que lo abate. Allí muere y allí hace testamento a favor de la Iglesia de Santa María. Al desnudarlo para amortajarlo encontraron en sus ropas dos coplas, que son las coplas póstumas, que estaban en unos papeles ensangrentados dentro de su jubón: “Oh mundo, pues que nos matas…”

En las relaciones topográficas de Felipe II se describen todos estos hechos y en ellas se dice «en esta villa hay una casa donde es público y notorio que murió Jorge Manrique, capitán de los Reyes Católicos cuando se trababa guerra entre Su Majestad y el marqués de Villena. Y en dichas casas se acabaron las Coplas que dicen:Recuerde el alma dormida/avive el seso y despierte...».

Después de morir es transportado a Uclés, donde lo entierran al lado de la tumba de su padre. Había una inscripción que ha desaparecido con el tiempo que decía: «Aquí yace don Jorge Manrique, el de las Coplas». Esto desapareció durante la guerra civil, tanto el gran catafalco que había de don Rodrigo como la lápida, como los restos.

En mi libro Jorge Manrique a través del tiempo sostengo que Jorge Manrique escribió las coplas en Santa María del Campo Rus durante los ocho meses que permaneció allí. Pero no estoy solo en esta hipótesis interpretativa. Alonso de Palencia, el famoso cronista del siglo XV, dice que fueron compuestas poco antes de la muerte del poeta. El investigador norteamericano Richard Kingcale concluye también que las Coplas las compuso Jorge Manrique unas pocas semanas antes de morir. Entiendo que podemos dar por buena la hipótesis de que el poema fuera escrito en Santa María del Campo Rus durante la estancia del poeta en esta villa entre octubre de 1478 y el 24 de abril de 1479, fecha de su fallecimiento.

Unamuno vio con gran perspicacia la similitud entre las muertes de Don Quijote y don Rodrigo Manrique. ¿Cabría pensar que las dos obras maestras de la novela y la poesía española se escribieran en esta tierra amplia, pura, melancólica y llena de espejismos que es La Mancha? Es evidente en el caso de Cervantes; es muy probable en el caso de Manrique.

JOSÉ MANUEL ORTEGA es promotor del Triángulo Manriqueño (Garcimuñoz, Santa María, Uclés), del Museo Jorge Manrique en Santa María del Campo Rus y autor de los libros:

Jorge Manrique, a través del tiempo, Toledo, Servicio de Publicaciones de Castilla-La Mancha, 2007.

Catálogo razonado de una Biblioteca manriqueña, Toledo, Servicio de Publicaciones de Castilla-La Mancha, 2009.