Los muros se han sometido a una profunda limpieza que les ha dado mayor luminosidad
Los muros se han sometido a una profunda limpieza que les ha dado mayor luminosidad - efe

El Museo Sefardí reabre con 5.000 clavos menos en su Sala de Oración

Las obras de limpieza han contribuido a dar más luz al interior del monumento

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La Gran Sala de la Oración de la Sinagoga del Tránsito, sede del Museo Sefardí, ha recuperado su imagen original, más luminosa, tras las labores de limpieza y tratamiento de sus muros, en los que se han eliminado unos 5.000 clavos que sostenían las telas de seda desmontadas a finales de 2014.

En plena Judería toledana, el Museo Sefardí reabrirá al público en los primeros días de septiembre después de permanecer cerrado -de forma excepcional- todo el mes de agosto para acometer obras de saneamiento, limpieza y tratamiento en la Gran Sala de la Oración de la Sinagoga de Samuel ha-leví o del Tránsito.

En la fase final de estos trabajos, la restauradora del Museo Sefardí, Raquel Lozano, y el responsable de la empresa que ha acometido las obras, Eduardo Mendoza, han explicado el trabajo realizado y cómo va a quedar este bello edificio mudéjar del siglo XIV.

Los muros originales de la Sinagoga estaban enlucidos con yeso desde principios del siglo XX y en 1968, cuando se estaba montando el Museo Sefardí -que abrió en 1971-, se vistieron con telas de seda donadas por la familia de origen sefardí Pinto Coriat.

Durante este primer medio siglo de vida del Museo, estos brocados de seda, del Monasterio de Las Huelgas en Burgos, han formado parte de la imagen del Museo, pero los problemas de conservación de las telas y los riesgos que tenían, de acumulación de polvo y de incendio, hizo que fueran desmontadas a finales del año pasado. Las sedas se habían colocado, en su momento, sobre una lámina aislante de gomaespuma que, a su vez, estaba sobre una primera capa de plástico colocada sobre la pared. Y cada una de estas capas estaba sostenida por clavos.

En total se han retirado entre 4.000 y 5.000 clavos, la mayoría de dos centímetros, pero otros de hasta cuatro y también muchos sin cabeza». «Ha sido un trabajo ímprobo retirar los clavos», reconoce Mendoza, de la empresa Tracer Restauración y Conservación. Una vez retirados, rellenados los huecos e igualado el muro, se dará un color homogéneo y neutro (pincelando) con el objetivo de que «se entienda como era el edificio en su origen», añadió.

Raquel Lozano, por su parte, explicó que las paredes de la Sinagoga habrían estado despejadas en su origen, posiblemente con lámparas colgadas y algunos tapices, pero sin tapizar por completo como ha estado en estas últimas décadas.

Las sedas donadas al Sefardí se han guardado, aunque se colocará un testigo junto a una placa que indique quien las donó y un cartel que explique los motivos por los que se colocaron en su momento y ahora se han desmontado.

Durante el proceso también se ha corroborado quelos muros no tenían ninguna decoración y que se encuentran en bastante buen estado. En cuanto al color que tendrán las paredes, se tratará de no enmascarar o distorsionar la parte alta de la Sala, el Hejal, y también aportará «mucha más luz» a un edificio que es bastante oscuro. «Buscábamos que el recinto no fuera tan sombrío porque realmente tampoco lo debió ser en el momento en que se creó, estaría lleno de lámparas que darían diferentes puntos de luz», indicó la restauradora.

De hecho, cuando abra de nuevo habrá una nueva iluminación que permita ver mejor la parte superior. «Un espacio de luz, que era lo que querían los judíos en origen cuando vinieron a construirla», manifiesta la conservadora del Museo, Carmen Álvarez.

El Museo Sefardí es el más visitado de Toledo (superó las 375.000 visitas en 2014) y es el segundo museo de ámbito nacional con más afluencia después del Arqueológico Nacional, que reabrió el año pasado.

Estas obras, cuyo presupuesto ha rondado los 13.000 euros, son un anticipo de otro proyecto de mayor envergadura que comenzará este otoño pero que no afectará al Museo y su discurso expositivo, solo a los empleados. Se trata de hacer una oficina única de los Museos Sefardí y del Greco en tres inmuebles próximos, a lo que el Ministerio de Cultura va a destinar millón y medio de euros.