Actualidad

Las pinturas murales realzan la mezquita del Cristo de la Luz

Las actuaciones en estas pinturas del siglo XII se realizaron durante nueve meses

ABC - Actualizado: Guardado en: Actualidad

La rehabilitación llevada a cabo durante nueve meses en las pinturas murales de la antigua mezquita del Cristo de la Luz, uno de los pocos monumentos en que se recorre la historia de Toledo desde la época romana, permiten una visión más completa sobre el simbolismo que tiene este hermoso edificio. [Vea las imágenes de la restauración]

En los últimos quince años este monumento ha pasado por distintas actuaciones de conservación que culminan ahora con la rehabilitación de estas pinturas murales del siglo XIII, acometida por las restauradoras Almudena Arbaiza y Ana Marichalar, y la publicación de una guía arqueológica realizada por Arturo Ruiz Taboada.

El párroco de San Nicolás de Bari y de la ermita del Cristo de la Luz, José Luis Pérez, y el ecónomo de la Diócesis de Toledo, Anastasio Gómez, presentaron ayer la rehabilitación de las pinturas murales junto a las restauradoras y el arqueólogo autor de la guía.

La iglesia del Cristo de Luz es uno de los pocos monumentos en que se puede ver la historia de Toledo, desde la calzada romana que conserva y formó parte de uno de los principales accesos a la ciudad en el siglo I hasta la mezquita, que se edificó en el año 999, y la transformación en iglesia siglo y medio más tarde.

La mezquita, además, es uno de los escasos ejemplos de arquitectura de nueve bóvedas conservados en el mundo, según explica Ruiz Taboada en la guía arqueológica que ha presentado y que es, ante todo, divulgativa y de resumen de todos los trabajos de restauración y conservación llevados a cabo en los últimos años.

A lo largo de los siglos la decoración de las paredes había sufrido numerosos cambios según las épocas históricas y el trabajo de las restauradas ha sido, precisamente, de «respeto» hacia las pinturas originales que han llegado hasta hoy y de conservación para que puedan apreciarse mejor.

Labores de la conservación

Durante estos nueve meses, Almudena Arbaiza y Ana Marichalar han realizado labores de conservación, han consolidado la superficie donde percibían oquedades o grietas y han retirado, con baños de vapor y otros mecanismos, la suciedad ambiental y el humo -de un incendio del siglo XV- que había ocultado algunas pinturas.

Además, han reintegrado el «mínimo» imprescindible que permita una correcta lectura del espacio y han limpiado y saneado estas pinturas del siglo XIII que tienen, en su opinión, una gran calidad artística. Las pinturas murales de la bóveda del ábside del templo representan al pantócrator, sentado en un trono sobre la esfera celeste; las santas Eulalia y Marciana y los santos Eugenio e Ildefonso, y parte del león de San Marcos.

Junto a ellos se puede ver una imagen de la ascensión de Jesús al cielo y una escena de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Ambas pinturas se encontraban en mal estado de conservación y ahora han vuelto a salir a la luz.

Arbaiza y Marichalar explicaron que las pinturas más antiguas, el pantócrator y las santas, son obra de un autor que era «muy buen artista» en la época y debió ir pintando iglesias a medida que se ganaba territorio a los musulmanes. De hecho, tanto las restauradoras como el arqueólogo destacaron la similitud entre estas pinturas y las de la iglesia de San Martín, en el municipio madrileño de Valdilecha.

Las obras de restauración de las pinturas murales han costado 75.500 euros y la edición de la guía arqueológica otros 5.000. El dinero ha salido de lo que aportan los turistas que visitan la mezquita y cuyo número se ha incrementado un 31% entre enero y abril respecto al mismo periodo de 2013 hasta las 45.000 personas.

Toda la actualidad en portada

comentarios