ANÁLISIS

«Overwatch»: alegría en movimiento

La nueva franquicia de Blizzard en más de 17 años trata de dejar su marca en el nuevo género de los Hero Shooter con una propuesta luminosa y colorida

Captura del juego
Captura del juego - BLIZZARD

Blizzard es un estudio conocido por el tiempo que se toman a la hora de crear sus proyectos. El éxito desmesurado del juego de rol online «World of Warcraft» les ha supuesto un influjo constante de dinero que, a pesar de que después de doce años ya no está en sus mejores momentos, les ha permitido acometer otros proyectos con total independencia.

Durante los años del nuevo siglo la compañía ha jugado sobre seguro, sacando nuevas iteraciones de sus sagas con mucha lentitud, tratando de buscar la excelencia en cada apartado aunque no siempre lo haya conseguido. El lanzamiento de «Diablo III» fue controvertido, pero su dedicación al juego terminó por convencer incluso a los más escépticos. Ahora están preparados para mostrar al mundo su nueva propiedad intelectual en casi veinte años: «Overwatch».

El juego está a caballo entre los MOBA (Multiplayer Online Battle Arena, en sus siglas en inglés) donde cada personaje cumple una función específica, ya sea ataque, apoyo, defensa o tanque, y cuenta con unas habilidades y unas armas únicas, y los llamados FPS -First Person Shooter, perspectiva subjetiva-. Los 21 héroes disponibles se dividen en tres grupos dependiendo de la dificultad que implique su manejo. Jugadores primerizos se sienten atraídos por Reaper o Soldado 76, con unas habilidades muy espectaculares y de manejo más intuitivo, lo que permite entrar en las refriegas de manera competente desde el principio, mientras los más avezados irán optando por Genji o Hanzo, letales pero más complicados.

En ese sentido el juego trata de seguir la filosofía de diseño de fácil de jugar, difícil de dominar. Desde la compañía han asegurado varias veces que todos los personajes que se añadan después del lanzamiento serán gratuitos. Los enfrentamientos por equipos (6 contra 6) premian la coordinación, pero resultan los suficientemente anárquicos como para justificar acercamientos más individuales de manera puntual.

La jugabilidad es rápida, vertical, con unos escenarios amplios con muchas posibilidades para sacarles partido con las diferentes habilidades. La estética parece sacada de una película de Pixar, favoreciendo un tono desenfadado, cinético, con colores vivos y mucha luz a lo largo de sus 12 mapas. Aunque técnicamente hay cuatro modos de juego, todo se reduce a controlar áreas específicas del mapa, ya sean estáticas o móviles.

El título cuenta con un sistema de progresión donde se van desbloqueando diferentes skins, emotes y añadidos estéticos que también se pueden adquirir mediante microtransacciones, pero que no aportan ninguna ventaja jugable. El juego solo ofrece una propuesta multijugador (no tiene campaña, pero sí bots), lo que es una pena, pero Blizzard ha intentado dotar de trasfondo a cada uno de los personajes con una interesante propuesta transmediática.

En las semanas previas al lanzamiento la compañía ha ido sacando una serie de cortos animados donde se puede ver a los personajes en acción, y el acabado es inmejorable, cumpliendo las expectativas de los fans del estudio, tan celebrado por la calidad de sus cinemáticas. Además, Blizzard planea publicar 6 cómics digitales y una novela gráfica bajo el título de «Overwatch: First Strike», escrita por Micky Neilson e ilustrada por Lulo Lullabi.

En definitiva, una propuesta multijugador extremadamente pulida que no intenta hacer mil cosas, sino solo unas pocas, pero de forma sobresaliente. Es un juego muy divertido, equilibrado, que ofrece muchas posibilidades y que exige mucho tiempo si se quiere llegar a dominar los 21 personajes. De todas formas, habrá quienes echen en falta una campaña o más modos de juego.

Aunque Blizzard tiene pensado ir ampliando contenidos a lo largo del tiempo, es legítimo pensar que no ofrece mucho para su precio de juego estándar. Cada usuario deberá valorarlo de forma personal, pero ahora mismo en el mercado pocas experiencias multijugador se pueden comparar a la excelencia de esta gran aventura.

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