Mira en el video un fragmento del videojuego - J.M.S.
ANÁLISIS

«Lego City Undercover»: un GTA de bloques pero bajo una desgastada fórmula

La nueva entrega de la saga, inicialmente lanzada en la consola Wii U, plantea una historia de policías y ladrones con un gran contenido jugable

MADRIDActualizado:

La saga continúa. Pero con un cambio de pensamiento. Si en anteriores ocasiones los juguetes de Lego habían recorrido y adaptado algunos de los universos más emotivos de Harry Potter, Jurassic World, Marvel o Star Wars, en esta ocasión «Lego City Undercover» se sumerge en la libertad de movimientos y una actitud más luminiscente, pero sostenida bajo una fórmula algo gastada.

En ese intento por ofrecer un soplo de aire fresco, este título se pasea por el género de los «sandbox», convirtiéndose, salvando las distancias, en una especie de «Grand Theft Auto» lleno de bloques pero, sin duda, con menor carga de violencia. Un planteamiento inocente que reduce sus capacidades pero que tiene un brazo a todos los públicos. El juego queda humedecido, de nuevo, con su característico sentido del humor, a veces más justificado que en otras, pero que ofrece retazos de diversión. Este cóctel de «sandbox legolizado» propone situaciones de enfrentamientos directos y estructuras que construir.

Con una ciudad que se pasea entre San Francisco y Nueva York, el juego recrea una veintena de distritos distribuidos por toda la ciudad en donde los videojugadores pueden campar a sus anchas, recogiendo infinitas monedas, destrozando todo tipo de objetos e, incluso, montándose en una gran diversidad de vehículos, indispensables muchas veces para trasladarse a las ubicaciones. Con un mapa más extenso del que aparente inicialmente, el título se distribuye entre misiones principales, completadas en torno a diez horas, y encargos secundarios repartidos por las calles.

A diferencia de entregas anteriores, en este Lego -lanzado originalmente en 2013 para Nintendo Wii U- el jugador se pone en la piel de un desconocido Chase McCain en lugar de otros célebres personajes, pero contiene trazas de carisma suficientes como para sentirse orgullosos de manejarlo. La historia, de policías y ladrones, plantea el regreso de este policía a la acción policiaca. Retirado después de haber detenido al villano Rex Fury, se encuentra en la disyuntiva de ponerse, de nuevo, el uniforme y la placa porque el enemigo a batir se ha escapado de la cárcel.

Una excusa para ir no solo detrás de él a lo largo de diferentes misiones, sino de ir capturando a otros ladrones menores, como la banda de los payasos que intentan esconderse por todos los rincones de la ciudad. A lo largo de la historia, que repite constantemente patrones de un «thriller» y célebres películas policiacas, el jugador va desbloqueando hasta trescientos personajes distintos (desde el jefe de policía, la testigo protegido o el joven policía) y resolviendo delitos apuntando por el camino medallas en su cuenta personal.

Cargado de horas de diversión y doblado afortunadamente al castellano, el juego retuerce hasta la saciedad esa fórmula de controlar a los siempre divertidos muñecos de juguete capaces de destrozar las estructuras que se encuentra a su paso, pero plantea una fórmula tradicional que en más de una ocasión muestra signos de agotamiento. ¿Quiere decir que es peor que los anteriores? No, simplemente puede que el argumento no atraiga tanto como anteriores entregas. En esta ocasión, por ejemplo, carece de esos típicos puzzles a resolver por dos o más personajes, algo que se echa en falta.

Esa ausencia de novedades a nivel técnico, pocas novedades. Detalles gráficos y un mapa suficientemente adecuado y repleto de particularidades ofrecen un espacio apto para niños y mayores. Además, su componente cooperativo (offline para dos personas) ofrece un certero ángulo para la diversión familiar.