ANÁLISIS

«Injustice 2»: mamporros fuera de serie

La nueva entrega del videojuego de peleas ofrece un estilo de lucha espectacular y sencillo en su manejo pero dispone de una historia inverosímil y excesivamente corta

Héroe o villano. Superman contra Batman, pero muchos otros más. Porque en «Injustice 2», nueva entrega del videojuego de lucha, reverdece la idea de que el hábito no hace al monje. Entre el elenco de personajes disponibles se encuentran El Espantapájaros, Hiedra Venenosa, Catwoman, Harley Quinn, Wonder Woman… cada cual sus habilidades particulares pero todos ellos igual de divertidos.

La secuela del juego, hermano pequeño de serie Mortal Kombat, propone con buen tino un estilo de lucha directa y sin demasiadas complicaciones técnicas (las combinaciones de botones para activar combos no son difíciles). Aporrear botones sigue teniendo su gracia y más si nos ponemos ante uno de estos héroes musculados y carismáticos del universo DC Comics. Batman, por ejemplo, no solo se limita a lanzar batarangs, sino que también puede hacer uso del gancho para atrapar al rival, mientras que Superman puede encadenar varios y decisivos ataques. También es cuestión de ir probando y aprendiendo sus habilidades. Porque cada uno de ellos tiene un compendio de ataques que lo hacen único respecto a los demás.

El estilo de combate es rápido y frenético. No da respiro alguno para pensar. Es visceral y directo. Y, aunque las mecánicas del juego son sencillas -tres botones bastan para pasárselo pipa- también queda plasmado sobre la pantalla tremendos golpes especiales y explosivos momentos en donde se cambia de escenario en movimientos espectaculares. No se trata de combates tan técnicos como otros juegos de lucha más convencionale, ya que es más abierto y dócil, pero la estética y ambientación, sumado a la espectacular puesta en escena, contribuye a la diversión.

Los ataques y movimientos especiales son necesarios recargarlos. Así que cuando se rellena la barra de turno se pueden poner en práctica. Y estos golpes reducen mucha vitalidad, con lo que se pueden cambiar las tornas en un combate en el último suspiro. Y eso es un aspecto positivo porque lo hace más imprevisible. Es de recibo destacar, además, la mayor interactividad con los distintos elementos de los escenarios, permitiendo, por ejemplo, que un luchador arremeta con un dron o una papelera a su rival o escabullirse de un golpe gracias a un salto.

Su gran baza de esto es luchar uno solo contra la máquina (con una Inteligencia Artificial bastante competente) o contra un amigo gracias a su modo multijugador y multiverso. La mayor parte es excelente, tanto por la variedad de los escenarios como los personajes, salvo su historia, corta en su duración afortunadamente. Inverosímil y poco coherente, permite sin embargo conocer algunos trucos y probar suerte con distintos personajes. Ejerce casi de tutorial para sacar provecho de todos los movimientos.

La trama, construida como continuación de la anterior entrega, pone de relieve el intento de El Caballero Oscuro y sus aliados para reconstruir la sociedad mientras luchan contra aquellos que quieren restaurar el régimen dictatorial de Superman. Y, en medio del caos, ha surgido una nueva amenaza que pondrá en peligro la existencia de la Tierra. Sin hacer demasiados alardes técnicos, la calidad gráfica propuesta es convincente y el título luce muy bien sobre las consolas de sobremesa, puesto que por el momento no está disponible para PC.

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