Mira en el video un fragmento del juego

«Bulletstorm Full Clip Edition»: acción desenfrenada y alocada

La remasterización del alocado y divertido «shooter» que bien se podría definir como el «Gears of War» en primera persona incluye todo el contenido descargable hasta la fecha y un ligero lavado de cara

MADRIDActualizado:

Sin rehacer totalmente su motor gráfico, el juego ha mejorado ligeramente las texturas y polígonos de los diseños, aunque sigue ofreciendo un resultado que se ve a la legua no es actual. Es más, «Bulletstorm: Full Clip Edition» acusa el paso del tiempo a nivel visual, pero no así otros aspectos. Con la salvedad de una fluidez más suave, el título sigue teniendo en su sistema de combate, frenético y enérgico, su mayor atractivo.

Esta entrega incluye todo el contenido descargable hasta la fecha, nuevos modos de juego como Overkill, que permite completar la campaña sin limitación de armamento, y como otro punto a su favor, la posibilidad de disfrutarlo como Duke Nukem, el célebre héroe machacatodo que rompió moldes con su crudeza en los noventa. La historia principal de esta suerte de «Gears of War» en primera persona recompensa, curiosamente, las formas de matar más creativas y letales.

Cargado de humor y violencia gratuita, el título descata por su planteamiento directo. Es necesario avanzar permanentemente en las secuencias de disparos. Y ahí sirve cualquier acción, no solo disparar armas, sino hacer uso de un anillo especial que atrapa a los enemigos o darles tremendas patadas que los vuelven locos. Hay que navegar entre extrañas criaturas, resistentes soldados e histriónicos bípedos dotados de todo tipo de armas que se abalanzan sobre el jugador a las primeras de cambio.

Con todo, debe avanzar por un mundo decadente y árido. Su planteamiento es lo más simple y clásico; sin libertad de movimientos, la única y verdadera diversión es pegar tiros. Que tampoco está mal, pero responde a un concepto clásico del género en donde el jugador, en el momento en el que completa los enfrentamientos, continúa hasta el siguiente. Y de ahí al siguiente sin más dilación, por lo que no abundan mucho las secuencias de descanso y relajación.

El argumento, predecible y con unos pobres diálogos más allá de lo soez de los mismos, parte de un aterrizaje forzoso en un planeta abandonado llamado Stygia. El personaje jugable, Grayson Hunt, miembro del grupo de asesinos de élite Dead Echo, junto con su escuadrón deberá sobrevivir en lo desconocido. A lo largo descubre algunos secretos que le hacen cambiar de perspectiva moral. Su acción salvaje apela a la masculinidad más convencional y a un refulgir de testosterona permanente.

Ese enfoque encuentra como principal aliado un sistema de combate directo y sin contemplaciones, que como ha demostrado el más reciente «Doom», la vieja escuela tiene aún muchos valores, como disparar sin apuntar, moverse con agilidad e intentar deshacerse de los demás como sea. El jugador cuenta, afortunadamente, con multitud de coberturas en las que resguardarse de la constante lluvia de balas, aunque no tiene la misma importancia y ejecución que «Gears of War», que revolucionó precisamente este campo en su mometno.

El diseño de los soldados, deformes y sobreampliados al estilo de Gears of War, representa el clásico patrón; fornidos, más duros que una piedra, muy vacilones y armados hasta los dientes. Y siempre tienen una palabra mal (o insulto, más bien) dada que regalar. Además de la campaña principal, disfrutable para un único jugador, el título atiende a un modo multijugador frenético que se desplaza sobre 12 mapas cooperativos por equipos en donde se premia el estilo.