Ted Dabny, a la izquierda, en una imagen histórica posando con el Pong
Ted Dabny, a la izquierda, en una imagen histórica posando con el Pong
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Ted Dabney, el hombre olvidado que inició el mito de Atari

Muere a los 81 años el otrora fundador de la compañía de ocio estadounidense estuvo detrás del impulso del Pong, un clásico del ocio electrónico basado en el tenis de mesa y que ha cautivado a varias generaciones

MADRIDActualizado:

Si ha habido alguna empresa de videojuegos que haya estado asociada al misterio ha sido Atari. Pionera en este campo que, pese a que hace décadas que no ha vuelto a producir una nueva consola, suscita un culto como solo Nintendo puede despertar entre sus aficionados. Entre sus grandes aportaciones se encuentra un clásico que desafía la memoria y que ha marcado a varias generaciones, el Pong.

Aunque visto con la perspectiva que otorga el sagrado tiempo se trate de un juego aparentemente sencillo, y más comparado con el nivel visual logrado por la tecnología, supuso un gran avance para la época. Un éxito al que hay que compartir también con Samuel «Ted» Dabney, cofundador de Atari junto con Nolan Bushnell, quien creó la estructura del juego. El nombre, sin embargo, no convencía del todo a Dabney, quien lo rechazó en varias ocasiones pero, finalmente, aceptó porque era el más adecuado que se habían encontrado durante las pruebas.

Fue pieza clave en la configuración de esta compañía norteamericana que se consolidó durante los noventa como una de las principales fabricantes de consolas en el mercado mundial, compitiendo con Nintendo y Sega, los pesos pesados de la época. Este ingeniero e informático teórico falleció en California el pasado 26 de mayo a los 81 años a causa de un cáncer de esófago. En enero los médicos le dieron tan solo ocho meses de vida. Su cuerpo, finalmente, dijo hasta aquí.

Una escasa vida dedicada a un sector que ya mueve más dinero que el cine y la música que abandonó por discrepancias con su compañero la compañía que había fundado en 1973, con lo que no saboreó las mieles del éxito. Es más, durante muchos años su figura ha quedado enterrada en el anonimato. Después de su paso por Atari, Dabney continuó programando algunas soluciones para empresas como Fujitsu, pero se ganó la vida dirigiendo un pequeño supermercado.

De su trayectoria, siempre vinculado al mundo de la tecnología, hay que recordar su paso por Ampex, una empresa electrónica creada en los años cuarenta. Allí fue donde conoció al que sería su compañero posteriormente, Bushnell. La semilla de Atari fue, en realidad, Syzygy, un pequeño proyecto que nació después de quedarse prendados de «Spacewar», considerado el primer juego interactivo de la historia de la computación. Pero Dabney, por fortuna, desarrolló un revolucionario sistema de circuitos de video y la tecnología de pantalla que sería no solo su base central sino parte de los juegos modernos.

Aquello les inspiró. Decidieron, de manera conjunta, probar suerte en el incipiente negocio del ocio electrónico, cuya estructura comercial no había siquiera comenzado. Para ello, contactaron con un programador para diseñar el que sería su primer producto en 1971, «Computer Space», un juego de corte arcade que es considerado como el primero en utilizarse con monedas físicas para jugarse. Fue el primer acercamiento a esta industria hasta lograr acertar con el Pong, al que le atribuyen el mérito de ser el primer videojuego de la historia a pesar de que no fue una total invención de Atari, dado que los fundadores adquirieron una patente de una propuesta similar.