análisis

«Dragon Quest Heroes»: acción y desenfreno para ir por el camino correcto

El clásico videojuego de corte «musou» llega a PlayStation 4 ofreciendo una estética llena de fantasía en donde nos sumergimos a espadazo limpio

Mira en el vídeo un gameplay del vídeo - J.M.S.

Los clásicos nunca pasan de moda. A espadazo limpio se adentra Luceus frente a una serie de monstruos que vienen en barrena. Se agolpan, se aproximan en grupo. Te atacan por todos los flancos. Y debemos defendernos, atacar y deshacernos de todos esos seres que nos perturban.

Con la acción y desenfreno por bandera, «Dragon Quest Heroes: El infortunio del Árbol del Mundo y la raíz del mal» desembarca con su estilo «musou» -por cierto, muy de moda ahora pese a tener ya unos años- en la consola de sobremesa PlayStation 4 poniendo énfasis en la definición y prestando especial atención sobre su sistema de combate, frenético y apasionado. Sin pestañear, nuestro héroe elegido puede derrotar a infinidad de enemigos rápidamente.

En este juego de rol y acción de corte japonés el jugador debe ponerse en la piel de sendos capitanes de la guardia real. Por un lado está Luceus, sosegado y buen estratega. A su vera, Aurora, intrépida y divertida. Ambos, siempre preparados para comenzar a combatir. El sistema, como en este tipo de juegos, permite poner un nombre (en este caso, Leo).

El juego, que tiene los textos en castellano pero no está doblado, se ambienta en un mundo lleno de fantasía. Partimos de una sacudida en la ciudad de Arba. El resultado hace que monstruos y seres de todo pelaje (dragón verde, barbatos, trol, hidra…), que hasta entonces parecían convivir en paz con los seres humanos, salgan de la oscuridad atemorizando a la población. Hay enemigos de todo tipo: desde un insignificante sanguinario hasta un colosal cíclope gigante. El objetivo es evidente: devolver el orden al reino.

Se suceden varios enclaves, como Calibria, en donde se desarrollan los acontecimientos. Pasadizos, puertas y fortificaciones medievales nos asombran en pantalla. La ambientación, propia de este tipo de títulos, no defrauda. Está bastante bien conseguida. Es sugerente y divertida.

La acción del juego está repleta de frenetismo y todo marcha a un ritmo explosivo. No hay momentos para bajar la guardia cuando surgen las hordas de monstruos. Los personajes, que permiten combatir de una manera directa y realizar diversos conjuros, se van sirviendo a lo largo de la historia de otros amigos, como Cúrix, una medusa. Y, luego, van apareciendo otros personajes de los anteriores títulos de la saga como Alena, Bianca o Yangus.

El sistema -fácil de aprender y de escasa dificultad- permite que se pueda incluso salir de inmediato de un encuentro en caso de enrevesarse. Lo bueno es que no afecta al progreso ni se perderán los objetos, así que salimos fácilmente (e indemnes) de un enemigo difícil de derrotar. En combate, cuyas mecánicas pecan de ser repetitivas, habrá un momento en el que conseguimos, tras asestar un número considerable de golpes, llegar a la «alta tensión» que nos hace invulnerables a daños y utilizar hechizos sin gastar dinero, así como ejecutar el golpe de gracia. El resultado es evidente: acabamos con todos los rivales.

Conforme completamos los combates, recibimos puntos de experiencia y destreza, canjeables para mejorar el personaje. Tenemos a disposición en los campamentos diversos puntos para mejorar. En cuanto a la Inteligencia Artificial de los enemigos, lo cierto es que deja algo de qué desear por culpa de movimientos repetitivos y monótonos. Uno de los aspectos que quizá se echa de menos es un componente multijugador que pegaría bastante bien al combate. El resultado son momentos para la diversión sin demasiada dificultad.

comentarios