Mira en el vídeo un fragmento del juego
ANÁLISIS

«Pro Evolution Soccer 2016»: una apuesta por las tácticas

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Del nuevo (y duro) enfrentamiento en el fútbol virtual hay división de opiniones. Con el foco puesto sobre las modificaciones de los dibujos de los equipos y las tácticas, «Pro Evolution Soccer 2016» -el PRO para los amigos españoles- evoluciona una temporada más introduciendo ligeras mejoras de cara a robar terreno a la serie Fifa que, actualmente, parece imbatible.

El título cuenta unos menús de juego muy extensos (a veces poco accesibles), que van desde MyClub hasta disputar partidos rápidos. En el primero de los casos, la clave es obtener dinero virtual conforme se disputan partidos y se completan campeonatos. En la gestión de nuestro propio equipo, el reto es ir mejorando la plantilla con jugadores de gran valía e introduciendo otros cargos como directores técnicos.

Desde aquí se pueden firmar contratos, bucear entre los miembros de la comunidad, entrenar para mejorar las habilidades de los futbolistas, definir una estrategia y, por supuesto, jugar al fútbol y enfrentarse o bien a la máquina o contra un rival conectado a distancia por internet, el gran valor de este tipo de juegos. De primeras, nos ofrecen un jugador estrella de gran calidad que puede jugar en nuestro equipo personal durante un periodo concreto, no pudiendo así ampliar su cesión. Hay figuras de la talla de Sergio Agüero, Gareth Bale o Carlos Tévez.

En cuanto a la forma de alinear el equipo, cabe destacar que la disposición de un jugador que se adapta a las mismas instrucciones del director técnico garantiza un mejor rendimiento. Para optimizarlo se torna en rojo el mapa de calor. Hay que fijarse bien para aprovecharse de los recursos que disponemos. Es cuestión de dedicarle tiempo para un mejor resultado.

Destaca la parte destinada a generar la estrategia del equipo, la cual se ha cambiado respecto a la anterior temporada. Se pueden guardar las tácticas favoritas o emplear tres estrategias distintas, proporcionando un estilo de juego más ajustado al desarrollo de los partidos. De esta manera, se puede cambiar en función de la situación. Con ello, se imprime algo más de ritmo a los enfrentamientos. De hecho, el ritmo de juego (aunque modificable) es sorprendentemente rápido. Hay varias opciones. En formación fluida el dibujo del equipo cambia con balón o sin balón. En caso de activarlo se apreciará mediante un icono en pantalla.

Como resulta obvio, el juego permite pueden disputar partidos amistosos (con amigos o contra la máquina), partidos rápidos (los partidos «online» no afectan a las estadísticas generales), divisiones «online» (temporadas de dos partidos) así como campeonatos. Entre esos campeonatos se encuentran la posibilidad de disputar la Liga de Campeones, la Copa Libertadores, la Europa League, la Copa Sudamericana, la AFC Champions League o, incluso, la Liga española o la Copa del Rey.

En cuanto a la Liga Master, el sistema permite tomar el control del equipo dentro y fuera del campo para convertir al club en una superpotencia futbolística, así como la oportunidad de protagonizar la trayectoria de un determinado jugador personalizado o de un jugador real como espectador.

En cuanto al resultado dentro del juego, se aprecian alguna falta de movimientos de los futbolistas que, pese a haber mejorado, dan algunas extrañas sensaciones. Aunque cabe destacar que se producen cambios de dirección repentinos muy interesantes que permiten romper las defensas de manera repentina. Eso, y dado que los delanteros realizan una mayor presión, inaugura un espectáculo mayor que en anteriores ocasiones.

Esta temporada, «PES 2015» consigue equilibrar la simulación y el estilo más arcade para procurar una mejor física del balón dado que sí se ha mejorado el control del juego. La Inteligencia Artificial a veces juega malas pasadas provocando que la actuación de las defensas dejen algo de qué desear. Pero en líneas generales se ha mejorado considerablemente. Los jugadores se mueven con movimientos realistas, chocan, tropiezan y se caen, luchan por el balón. Otro de los cambios viene de las interacciones, hasta el año pasado poco realistas, transformado ahora en una de sus bazas. En ocasiones se detectan problemas de carga. A la parte «online» le falta robustez y se producen esperas que deberían estar superadas hoy en día.