Un grupo de menores participa en los talleres de ciberseguridad en Cybercamp 2016, organizado por INCIBE
Un grupo de menores participa en los talleres de ciberseguridad en Cybercamp 2016, organizado por INCIBE - LUQUE

«Quiero un móvil»: la «batalla» perdida de los padres frente a sus hijos

Los niños son nativos digitales y aprenden muy rápido a usar la tecnología. Sin embargo, antes de que empiecen a navegar en la Red de forma autónoma, los padres deben formar a los menores. Ana Santos, responsable de la Oficina de Seguridad del Internauta, insiste en la necesidad de enseñarles conceptos básicos tan importantes como la privacidad

LEÓNActualizado:

Tu hijo acaba de cumplir 9 años. Prepárate porque lo más seguro es no tarde en decir: «Mamá, papá: quiero un móvil». Entonces, el «pánico» se apodera de los mayores. «No», es la primera respuesta. «¿Por qué no? Mis amigos tienen móvil», contesta el menor. Empieza, entonces, una «batalla» que los progenitores alargarán todo lo que puedan en el tiempo sabiendo que no ganarán.

«Hay que empezar en casa a formar a los pequeños», explica a ABC Ana Santos, responsable de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI), que desde el jueves y hasta el domingo ha estado en León enseñando a los menores qué es internet, la privacidad, qué deben y no hacer en la red, en el marco de Cybercamp 2016.

«En casa y con la tableta o con el ordenador, los padres tienen que empezar a orientar a los menores. Es fundamental que se sientan cómodos con sus progenitores dando esos primeros pasos en internet porque así, cuando tengan dudas o se encuentren con algo que les incomode, recurrirán a ellos», explica la experta.

Según el INE, la mitad de los niños españoles de 11 años tiene móvil (50,9%). A los 12, el 73% de los menores tiene su propio «smartphone». Los padres tienen, por tanto, una labor muy importante.

«Y los profesores también», añade Santos. OSI trabaja muy de cerca con los docentes, a quienes forman en materia de ciberseguridad para que adquieran las habilidades necesarias y puedan impartir talleres a sus alumnos. En este sentido, Laura Villastrigo, profesora de Colegio de Educación Infantil y Primaria El Campo, en León, uno de los centros cuyos alumnos han participado en los talleres infantiles de Cybercamp 2016, añade: «Aunque los docentes nos dedicamos a impartir materias curriculares, la realidad es que la ciberseguridad en la Red está a la orden del día y debemos tener ciertos conocimientos aunque, de momento, la formación que recibimos es muy escasa».

Pero, al final, la educación parte del núcleo familiar. Y al igual que a un menor se le educa para que, por ejemplo, sepa que está mal dar una patada a una papelera, hay que explicarle que no debe confiar en exceso de lo que se encuentre en internet, ni subir vídeos o fotos que puedan comprometerles o hacer comentarios que desprestigien a una persona.

«Hay que formar», insiste la experta. Los menores no pueden vivir al margen de las nuevas tecnologías. «El problema -continua- es que estamos ante una generación de padres a los que internet les ha cogido por sorpresa, no están formados y se ven sobrepasados». Así, desconocen conceptos tan básicos y fundamentales como privacidad, control parental o copia de seguridad. «Y es muy difícil pedir a los padres que no tiene formación que enseñen a los menores. Por eso la escuela ahí sí es importante. En un par de décadas, será diferente», apunta Santos. En este sentido, Villastrigo coincide: «Los padres muestran su preocupación por lo que hacen los niños pero otros muchos no la muestran por desconocimiento».

Esta es una de las razones por la que los progenitores entran en pánico cuando se enteran de que su hijo tiene cuenta en Instagram o en Facebook. «Todas las redes sociales tienen una edad mínima de uso para poder usarlas de forma autónoma: 14 años. Por tanto, por debajo de esa edad, ningún niño debería tener un perfil sin la tutela de los padres», apunta la experta.

Si un padre desconoce que su hijo usa Snapchat, «es algo grave que no debería ocurrir. Y si le das permiso para que tenga Instagram, son los padres quienes deben instalar la aplicación, configurar la privacidad y darle unas pautas de lo que no debe subir». Desde OSI insisten en ser precavidos a la hora de publicar una fotografía. Siempre hay que pedir permiso cuando se van a publicar imágenes en las que aparecen otros, pero cuando son menores, el asunto se complica: «Si un niño sube una foto de otro, puede estar incurriendo en un problema legal y un padre puede denunciar al otro porque su hijo ha subido la instantánea de un menor sin su permiso».

Para evitar estas situaciones, OSI pone a disposición de los padres una guía de mediación parental para que sepan cómo ayudar a su hijos a entrar en internet de forma controlada. Numerosos consejos y herramientas esperan a los progenitores en esta página web cuyo servicio es indispensable. «Los padres tienen que aprender a guiar a los hijos para adentrarse en la Red y trabajar la confianza con ellos. Si no se ponen las pilas, llegará un momento en el que la situación se les vaya de las manos y entonces se verán desbordados».

Y es que los niños son nativos digitales. «Aprenden muy rápido a usar la tecnología pero hay que enseñarles estas otras cosas. Nosotros, desde edades muy tempranas, hacemos hincapié en lo que es la privacidad, la seguridad y el respeto a los demás», añade Santos. «Es verdad que tienen conocimientos de las nuevas tecnologías pero iniciativas como Cybercamp les viene fenomenal porque adquieren conocimientos de un campo que desconocen por completo: la seguridad. Muchos alumnos se crean cuentas sin sentido en internet», afirma la docente del centro leonés.

Muestra de ello es Adela, alumna del Colegio de Educación Infantil y Primaria El Campo, para quien Cybercamp «mola mucho». «Me han enseñado a poner contraseñas seguras para que nadie, desde otro dispositivo, pueda quitármela y ver mis cosas privadas», cuenta la pequeña de 10 años. «No le he dicho la contraseña a nadie», añade.

Y es que no todo versa sobre comportamiento. Los menores desconocen también las herramientas que les pueden ser muy útiles para navegar en la Red de forma segura. «Hay que enseñarles, además, qué usar para que el móvil no se infecte de virus, cómo reconocer una página web falsa o la importancia de configurar contraseñas seguras». Una lección que Adela, de momento, ya se sabe.