El «hacker» multimillonario más buscado del mundo que «humilla» desde hace cinco años al FBI

El Evgeniy Mikhailovich Bogachev, de 33 años, lleva una vida de lujo en la pequeña ciudad costera Anapa, al sur de Rusia, mientras EE.UU. le vigila en la distancia sin poder hace nada por la falta de acuerdo de extradición entre ambos países

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Tres millones de dólares. Es decir, casi tres millones de euros. Esta es la astronómica recompensa que ofrece el FBI por información que conduzca al arresto de Evgeniy Mikhailovich Bogachev, el cibercriminal más buscado del mundo con solo 33 años.

Un total de diez delitos, entre los que se encuentran fraude bancario, fraude informático o conspiración, recaen sobre este joven que reside en Anapa, una pequeña ciudad portuaria situada en Krasnodar, al sur de Rusia.

Evgeniy Mikhailovich Bogachev es buscado desde 2012 por ser el presunto responsable del troyano Zeus, un software que al estar controlado de forma remota, fue utilizado para realizar multitud de actividades delictivas. Según el FBI, lo utilizó para robar números de cuentas bancarias, contraseñas, números de identificación personal y demás datos necesarios para iniciar sesión online en cuentas bancarias.

Aunque Bogachev es el principal administrador de este entramado criminal, se valió de técnicas tan conocidas como campañas de «phishing», mediante el envió de correos electrónicos, que suplantando a entidades financieras, redirigía a sus víctimas un enlace falso con el que infectaba de «malware» el ordenador. El cibercriminal y su estructura conseguían así robar dinero de las cuentas bancarias de sus víctimas. «Este fraude ha sido investigado por el FBI desde el verano de 2009», relata la entidad-

A partir de septiembre de 2011, el FBI comenzó a investigar una versión modificada del troyano Zeus, conocido como GameOver Zeus (GOZ). Se cree que GOZ es responsable de más de un millón de infecciones informáticas, lo que se traduce en pérdidas económicas de más de 100 millones de dólares (unos 93 millones de euros). Y es que, tal y como recoge «The New York Times», gracias a la creación de su extensa red de computadoras infectadas con virus, ha podido desviar cientos de millones de dólares de cuentas bancarias de todo el mundo. No fue hasta 2014 cuando se consiguió desactivar el virus.

Enfrentamiento entre Rusia y EE.UU.

La falta de acuerdo de extradición entre Rusia y EE.UU. hace posible que Bogachev viva su vida de multimillonario, «humillando» al FBI en la distancia, que vigila sus movimientos muy de cerca, aunque también hay quien apunta que el ciberdelincuente es un gran valor para la inteligencia rusa y sus actividades de espionaje. Por tanto, estaría protegido por su propio país.

«The New York Times» relata que mientras Bogachev robaba dinero de las cuentas bancarias, las autoridades rusas hacían la vista gorda porque ellos mismos querían adentrarse en los mismos sistemas. Así, se ahorraban gran parte del trabajo. Y es que Bogachev tenía acceso a documentos sensibles. Tanto, que el objetivo final era llegar a la información clasificada del Gobierno de EE.UU.

En Anapa lleva una buena vida y disfruta de una de sus aficiones: la navegación. Gracias a su yate, el cibercriminal surca el Mar Negro en su barco, disfruta de su apartamento cerca de la costa y se pasea en coches de lujo, entre los que se encuentran un Jeep Grand Cherokee, según el diario, que indica que tiene además mujer y dos hijos. Poco más se sabe de él. Ni siquiera quienes trabajaron con Bogachev llegaron a conocerle jamás.

Las recientes revelaciones de WikiLeaks sobre CIA evidencian, una vez más, la importancia de la ciberguerra. De hecho, «The New York Times» desvela cómo las agencias de inteligencia rusas se esfuerzan en «contratar» a los «hackers» más destacados del mundo. Rusia, parece, está más preocupada por reclutar a los cibercriminales que persigue el FBI en vez de perseguirlos.

Aunque la sospecha sea generalizada, el diario recuerda que «es difícil de demostrar la conexión entre los ciberdelincuentes y la inteligencia rusa». De hecho, a partir de 2011, los ordenadores de Bogachev ya no se dedicaron a realizar transacciones bancarias sino que comenzaron a recibir solicitudes de información geopolítica, información personal sobre funcionarios de seguridad del gobierno y documentos sensibles.