TRIBUNA DE OPINIÓN

El empoderamiento digital empieza en la actitud digital

El carácter amplificador de internet sólo se da si hay un conocimiento del uso de las tecnologías, si los colectivos más desfavorecidos no están alfabetizados digitalmente, reflexiona la autora

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Internet se ha convertido en una herramienta de intercomunicación entre seres humanos a cuyo uso prácticamente nadie puede, a estas alturas, sustraerse. Atrás va quedando, paulatinamente, con lo positivo y lo negativo que todo proceso de transformación conlleva, la hegemonía del medio de comunicación tradicional como vehículo catalizador de interacción intelectual y emocional.

Televisión, radio o prensa, tal y como las conocíamos, dejan paso a otros canales más inmediatos, más amplios, no limitados por el tiempo o el espacio, donde no hay intermediarios; o no tiene por qué haberlos. Un entorno que se plantea como extraordinario potencial vehículo de transformación social a mejor, capaz de salvar vidas a través de recogidas de firmas (ahí está el ejemplo de Change.org), de generar vínculos solidarios o incluso de hacer tambalear dictaduras (caso de Egipto).

Sin embargo, este vehículo de transformación social se puede convertir en un vehículo de destrucción personal. Es decir, aquella imagen de otra persona que alguien ha localizado vulnerando la privacidad de ésta, puede dar la vuelta al mundo en pocos segundos y hundir a la víctima de este abuso. Lo que nos ofrece una lectura de cambio de paradigma por el que la tiranía de las grandes industrias de la comunicación da paso a una «tiranía» de los usuarios, que se traduce en una falta de privacidad amparada, muy a menudo, por perfiles enmascarados tras el anonimato del que tira la piedra y esconde cómodamente la mano.

Este carácter amplificador de internet sólo se da si hay un conocimiento del uso de las tecnologías, si los colectivos más desfavorecidos no están alfabetizados digitalmente, en esta sociedad digital todavía serán menos visibles, reflejando en el plano digital la exclusión que ya padecen en el plano físico.

Esta doble exclusión plantea necesariamente un debate para un uso integrador de las TIC que revierte en el concepto de Empoderamiento Digital, que une unos fundamentos de capacitación en competencias digitales, que favorezcan que los individuos sean más eficientes y más críticos en el uso y la aplicación de las tecnologías y los medios digitales, y que tengan unas actitudes cívicas, unas habilidades personales y profesionales que vayan más allá del simple conocimiento de la tecnología, junto con preceptos éticos para buscar, captar, gestionar y tratar la información, presentar y difundir los contenidos en el formato adecuado, y comunicarse de forma colaborativa en la Red.

Sin una interacción entre una formación en competencias digitales y unos valores de convivencia y solidaridad social, seguirá habiendo «guetos digitales» que castiguen a los colectivos que, precisamente, por su situación, más atención y comprensión requieren.