Alexander Nix, ex consejero delegado de Cambridge Analytica
Alexander Nix, ex consejero delegado de Cambridge Analytica - Reuters

Alexander Nix, CEO de Cambridge Analytica: «Los datos que poseemos son benignos»

Sus palabras en la cumbre mundial Web Summit, celebrada en Lisboa el pasado mes de noviembre, cobran una nueva dimensión en medio del escándalo de la fuga masiva de información de Facebook

Corresponsal en LisboaActualizado:

El hasta hace apenas dos días consejero delegado de Cambridge Analytica, Alexander Nix, fue uno de los protagonistas de la Web Summit en Lisboa, celebrada el pasado mes de noviembre. Entonces no levantó apenas expectación la presencia del ya ex consejero delegado en el Parque das Naçoes, pero sus palabras en el foro de tecnología más importante del mundo cobran una nueva dimensión al hilo del doble escándalo en el que se ve implicada la firma británica: su papel en la victoria de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en 2016 y la fuga masiva de datos de 50 millones de cuentas de Facebook.

¿Dijo la verdad cuando se dirigió a los cientos de asistentes que llenaban el patio de butacas? ¿O eran medias verdades? ¿Qué ocultaba bajo sus gafas? ¿Era consciente de que sus maniobras podían provocar un terremoto en el sector?

«La ciencia de los datos no es la panacea. Es imposible convertir a un mal candidato en un gran candidato de la noche a la mañana», señaló en una conversación con Matthew Freud, responsable de la influyente agencia de relaciones públicas Freud Communications y descendiente directo del mismísimo padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.

El prestigioso diario digital portugués ‘Observador’ ha puesto el dedo en la llaga rememorando de forma exhaustiva su intervención en la capital del país vecino. Por ejemplo, ni se inmutó al ser cuestionado: ¿Traspasó usted alguna línea durante su trabajo para la campaña de Trump?

Su respuesta: «Creo que estas elecciones van a ser recordadas por muchas razones, algunas más controvertidas que otras. Prefiero pensar que la gente se va a acordar de ellas porque fueron las primeras verdaderamente orientadas por los datos. Fueron las primeras elecciones en las que el poder del análisis y de la previsión del ‘big data’ se usó para tomar decisiones como nunca antes había sucedido».

También explicó: «Cambridge Analytica no es una empresa política, sino de tecnología. Tenemos clientes de todas las tendencias políticas». Y se permitió subrayar con un toque de arrogancia: «Si los sondeos entre dos candidatos a unas elecciones muestran un estrecho margen, la ayuda de Cambridge Analytica puede ser fundamental». Unas frases que, después de sus presumiblemente turbias jugadas, pueden alimentar la suspicacia. Mucho más si tenemos en cuenta que reconoció una labor en beneficio de «la justicia y la libertad».

¿Y qué desveló Nix acerca de las supuestas interferencias desde Rusia en la campaña de Donald Trump? «Por supuesto que nosotros no hemos trabajado con los rusos ni con otros. La idea de que Rusia intervino en las elecciones norteamericanas es sencillamente absurda e inconcebible. Se hubieran necesitado meses para que un ruso u otra persona cualquiera lograse reunir datos suficientes para eso. Era posible, pero necesitaban tiempo, y no lo tenían».

Más perlas de su participación en aquel encuentro a dos con Matthew Freud: «Creo que, de forma voluntaria, la mayoría de la gente ofrece más datos sobre sí mismos en las redes sociales que los que nosotros podamos tener o manejar. Nuestros datos son benignos, como el tipo de automóvil que conduces, las revistas que lees o qué cereales te gustan para desayunar. Esto no es, en principio, muy revelador».

Fue antes de proclamar: «Vamos a invertir en cómo puede haber un posible intercambio justo de datos personales por servicios u otras remuneraciones, sin que las personas sientan que nos estamos aprovechando de ellas».

El destino quiso que el director digital de la campaña de Donald Trump, Brad Parscale, también hiciese acto de presencia en la Web Summit de Lisboa… solo 24 horas después que Alexander Nix. «El único papel que le adjudicamos a Cambridge Analytica fue crear una estrategia de comunicación que ayudase al hoy presidente de los Estados Unidos a recaudar dinero para sus acciones de campaña».

En cuanto a Mark Zuckerberg y la función de Facebook, puntualizó: «Nos ayudaron a captar casi 100 millones de euros, algo así como un tercio del total». Los métodos nunca quedaron al descubierto.