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Diez increíbles islas usadas como cárceles en el siglo XX

Su ubicación estratégica ha convertido a algunas islas en duras prisiones con una siniestra historia a sus espaldas

Diez increíbles islas usadas como cárceles en el siglo XX
bitacoras.com - Madrid - Actualizado: Guardado en: Tecnología Redes

A lo largo de la historia, muchas pequeñas islas fueron usadas como cárceles, debido a su aislamiento y las dificultades que entrañaba poder escapar de ellas. Con el paso del tiempo, esta práctica dejó de ser tan usual, de forma que, a la hora de hablar de este tipo de recintos, muchas personas no son capaces de nombrar otra isla prisión que no sea la archiconocida Alcatraz.

Sin embargo, durante gran parte del siglo XX —e incluso ahora— muchas islas menos conocidas siguen constituyendo presidios de los que es prácticamente imposible escapar. Prueba de ello son las diez islas convertidas en prisiones recopiladas por el autor del «Blog de Banderas». Muchas de ellas poseen una historia tan siniestra que, a su lado, la fuga de Alcatraz parecerá un juego de niños.

1.- Imrali: Esta pequeña isla turca situada en el sur del Mar de Mármara posee una extensión de apenas 10 kilómetros cuadrados que quedó deshabitada tras la guerra de independencia de Turquía, a comienzos de los años 20. En 1935, el gobierno turco decidió construir una prisión con la que aprovechar el enclave.

Durante sus primeros años, las medidas de seguridad fueron bastante relajadas y a los presos se les permitía ganar dinero cultivando alimentos o pescando en las inmediaciones de la isla. Sin embargo, con el paso del tiempo, la armada turca construyó una base naval en la isla, por lo que Imrali pasó a ser una zona prohibida para los civiles. Tras el golpe de estado de 1961, varios miembros del gobierno anterior fueron recluidos y posteriormente ahorcados en la prisión. Varios años más tarde, en 1999, la isla retomó su uso carcelario. Tras la captura del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Abdalá Ocalan, Imrali fue acondicionada como prisión de alta seguridad y el líder del PKK su único interno durante una década. En 2009, el gobierno turco finalmente decidió trasladar a otros prisioneros peligrosos del país a la isla.

2.- Bastoy: Aunque, como ya comentamos hace casi un año, en la actualidad esta isla noruega acoge la primera prisión ecológica y humana del mundo, sus orígenes son mucho más oscuros. Su historia penitenciaria se inicia en 1915, cuando se construyó centro de detención juvenil que, con métodos de educación y control bastante estrictos, pretendía rehabilitar a los jóvenes que habían cometido delitos en Kristiania, nombre que en aquella época recibía la ciudad de Oslo.

En mayo de ese mismo años, los primeros cuarenta internos del centro protagonizaron una rebelión. A pesar de disponer únicamente de las herramientas que usaban para labrar la tierra y piedras como armas contra sus guardianes, fue necesaria la participación de más de cien soldados y varios buques militares para sofocar la revuelta. Tras este episodio, el centro continuó funcionando con los mismos métodos brutales de represión hasta 1953, año en el que se transformó en escuela. En 1982, doce años después de haber quedado deshabitada, el Departamento de Prisiones de Noruega decidió crear en Bastoy la primera prisión ecológica y humanitaria del planeta. Desde entonces, los presos viven en cabañas, cultivan sus propios alimentos y disponen de una pequeña tienda así como abundante equipamiento deportivo para emplear el tiempo libre.

3.- Robben: El origen del uso penitenciario de esta isla sudafricana se remonta a finales del siglo XVII, cuando los colonos holandeses enviaban a los prisioneros políticos a un aislamiento permanente en la isla. Al estar separada del continente por unos siete kilómetros de aguas infestadas de tiburones se convirtió en el lugar ideal para mantener recluido a cualquier elemento indeseable. Durante los dos siglos siguientes, la isla de Robben alternó su uso como prisión con otros como el de estación de caza o colonia para leprosos.

Tras la Segunda Guerra Mundial y la institucionalización del Apartheid por el gobierno sudafricano, Robben volvió a adquirir relevancia. Los blancos en el poder vieron en la isla un lugar ideal para recluir tanto a los líderes negros que se oponían al Apartheid como a los negros que la convirtieron en el símbolo de la resistencia a la opresión blanca. Así, entre 1961 y 1991, la Robben albergó cuatro pabellones, tres de los cuales estaban íntegramente destinados a los prisioneros políticos sudafricanos.

Durante toda la segunda mitad del siglo XX, esta isla fue conocida en todo el mundo por ser sinónimo de las brutalidades del régimen del Apartheid. No en vano, Nelson Mandela fue su «inquilino» más reconocido, aunque los también presidentes sudafricanos Kgalema Motlante y Jacob Zuma permanecieron presos en la isla diez años cada uno. Su historia como prisión de máxima seguridad finalizó en 1991, aunque su cierre definitivo no se llevó a cabo hasta 1996. Designada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999, en la actualidad alberga el museo más importante sobre la historia reciente de Sudáfrica.

4.- Isla Tiburón: Esta isla de cuarenta hectáreas perteneciente a Namibia fue el epicentro del proceso de exterminio de las poblaciones nama y herero por parte del gobierno colonial alemán en África del Sudoeste. Su historia como prisión arranca en la primera década del pasado siglo, cuando las autoridades alemanas decidieron expulsar a los nama y herero de sus tierras y confinarlos en esta pequeña isla situada frente a la ciudad de Lüderitz y carente de cualquier recurso natural.

Los primeros nativos comenzaron a llegar a Tiburón en 1904. Un año después la migración comenzó a ser masiva. Las condiciones de vida en la isla eran pésimas, lo que unido a los trabajos forzados en la construcción del ferrocarril que uniría Lüderitz con el poblado de Aus provocó cerca de doscientos muertos en solo un año. En 1906, el gobierno decidió enviar a la isla a los prisioneros que hasta entonces se encontraban en el campo de concentración de Windhoek, cercano a la capital. Allí se dedicarían a trabajos forzados, entre los que se encontraba la construcción de un puente que uniría Tiburón con el continente. La tasa de mortalidad se multiplicó exponencialmente, llegando a alcanzar las ocho personas diarias durante 1906. Un año después, cuando el campo de refugiados fue cerrado, ya era conocida por las fuerzas armadas alemanas como «isla de la Muerte». Estas cifras han llevado a numerosos historiadores a afirmar que las instalaciones de esta prisión eran, en realidad, un auténtico campo de exterminio.

5.- Pyatak: La información disponible sobre la prisión existente en esta isla del lago Novozero, situado a unos cuatrocientos kilómetros al norte de Moscú, es bastante escasa, lo que da una idea del tipo de actividades que se desarrollaron en ella durante la época soviética. Con un nombre que significa literalmente «isla del Fuego», la primera construcción erigida en ella fue un monasterio que data de 1517, que en 1917 fue usado como cárcel para los «enemigos de la revolución» rusa.

En la década de 1930, Stalin convirtió la isla en un campo de concentración al que enviar a gran parte de los opositores al gobierno que fueron perseguidos, arrestados y ejecutados durante la Gran Purga. Tras la la muerte de Stalin, la Isla Pyatak fue nuevamente modificada para albergar reclusos comunes y, desde 1997, solo se utiliza para acoger a quienes cumplen cadena perpetua o a quienes habían sido condenados a pena de muerte y se les perdonó la vida en la amnistía de 1996. En la actualidad su población asciende a unos 193 prisioneros.

Las prisiones de las islas de Manus, en Papúa Nueva Guinea; Kambangan, en Indonesia; Nukulau, en Fiji, y las de Coiba y Gorcgona en Panamá y Colombia, respectivamente, cierran esta lista tan interesante como inquietante que puede consultarse al completo en el «Blog de Banderas».

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