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el ébola, en españa

Cómo construir un búnker para resistir a una epidemia

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La posibilidad de que un país desarrollado se pueda enfrentar a una epidemia de ébola entre su población es práctiticamente inexistente. Según los expertos, la incidencia de un posible brote se limitaría a unos pocos casos aislados. Sin embargo, muchas personas no se fían de estas previsiones y prefieren estar prevenidos ante la posibilidad de tener que enfrentarse a un escenario casi apocalíptico.

Por ello, no es de extrañar que en las últimas horas haya empezado a circular por la red un artículo de la web “WikiHow” que explica con todo lujo de detalles cómo construir un búnker casero que permita sobrevivir a una guerra nuclear o, llegado el caso, a una epidemia de ébola.

Según esta web, fabricar un búnker completamente equipado en el que poder resistir un par de semanas es un objetivo perfectamente asequible. Para ello, no hay más que seguir unos sencillos pasos, siempre que se posea una vivienda que disponga de sótano. Esta estancia es la más adecuada, ya que se encuentra bajo la superficie y normalmente sus paredes suelen estar recubiertas de hormigón, que proporciona aislamiento frente al exterior.

A continuación, hay que vaciar la estancia por completo para poder distribuir con comodidad los distintos espacios del búnker y colocar una capa extra de revestimiento, en caso de que sea necesario. Tras ello se instalarán varias literas. Lo ideal es contar con una para cada habitante habitual de la vivienda y tres adicionales por si hubiese alguien más en el momento de desatarse la crisis. Además de sábanas y edredones es conveniente equipar las camas con mantas térmicas de aluminio, que ayudarán a mantener el calor en caso de una ola de frío.

Además de una mesa y un hornillo, hay que equipar el refugio con varios depósitos de agua potable. Una vez vacíos, esos recipientes pueden servir para almacenar otro tipo de líquidos. En lo que respecta a la comida, hay que almacenar alimentos no perecederos, entre los que no pueden faltar frutos secos, leche en polvo, aceite, azúcar y harina. Las latas de conserva, así como las legumbres secas y galletas y chocolate son otros alimentos imprescindibles por su larga durabilidad y alto aporte energético.

Un botiquín totalmente equipado es otro de los elementos imprescindibles. Además de los artículos habituales —gasas, vendas, alcohol, yodo o tiritas— no pueden faltar analgésicos como el paracetamol, antiinflamatorios como ibuprofeno, crema antiséptica o aguja estéril e hilo de suturas.

Tanto la comida como los elementos del botiquín y otros artículos como ropa, documentación o libros deben ser almacenados en contenedores impermeables y herméticos que los protejan de la humedad y la acción de los bichos.

En caso de poseer algún tipo de arma, es conveniente guardarla en el refugio junto con su munición y la correspondiente licencia. Asimismo, según indica esta guía, es conveniente poseer varias máscaras antigás en perfecto estado y asegurarse de que todos los ocupantes del búnker sepan dónde se encuentran y cómo utilizarlas.

Algunas comodidades

Por último, es conveniente dotar al lugar con algunas comodidades, tales como algún sofá usado que ayude a crear un entorno familiar y agradable durante el tiempo que sea necesario hacer uso del refugio.

Lejos de lo que podamos pensar, este tipo de construcciones son bastante habituales en muchos lugares de Estados Unidos, ya que permiten a sus propietarios refugiarse de fenómenos atmosféricos como huracanes o tornados. Aunque muchos de ellos fueron construidos durante la Guerra Fría, para tratar de protegerse de un eventual conflicto nuclear, ahora hay quien asegura que será un virus como el ébola el encargado de ponerlos a prueba. Por suerte, ese escenario parece tan lejano como el que los convierte en el lugar más seguro para refugiarse del ataque de los muertos vivientes.