Siete motivos por los que compramos más cosas de las que necesitamos

El auge de la sociedad de consumo nos obliga a acaparar toda clase de bienes de forma totalmente inconsciente

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Si comparamos un hogar actual con uno de hace treinta o cuarenta años, descubriremos que en las viviendas actuales se acumulan muchos más aparatos tecnológicos, conjuntos de moda y toda clase de trastos. Muchos de ellos, además de innecesarios, son completamente inútiles. En apenas medio siglo, la sociedad ha iniciado una carrera por el consumo que apenas se ha frenado a causa de la crisis económica.

De hecho, en los últimos años, los negocios de almacenamiento han experimentado una enorme expansión, que pone de manifiesto que el afán por consumir y acaparar se ha instalado en prácticamente todos los miembros de la sociedad. Aunque poseer la mayor cantidad de bienes no es sinónimo de felicidad, sí parece ser el indicador del estatus social.

Muchas personas entran en esta rueda de consumismo sin ser conscientes de que están adquiriendo objetos que jamás van a usar. Por ello, en el blog «Rincón de la psicología» han elaborado una lista que nos desvela siete motivos incosncientes que nos obligan a comprar muchas más cosas de las que necesitamos.

1.–Percepción de seguridad: El ser humano asocia algunas posesiones materiales, como una casa, un coche o ropa de marca, a la estabilidad y seguridad. Sin embargo, todas estas posesiones se pueden esfumar en cualquier momento si cambian las circunstancias económicas. Por ello, comprar una casa más grande, tener un coche de gama alta o ropa exclusiva puede resultar más peligroso que poseer artículos más modestos, pero también más baratos.

2.-Sensación de felicidad: Para muchas personas, poseer el móvil recién salido al mercado, conducir el coche más moderno o vestir a la última moda es sinónimo de felicidad. Sin embargo, seguir el ritmo de cambios que impone el mercado actual solo los convierte en esclavos de las tendencias. Lejos de proporcionar auténtica felicidad, las posesiones materiales solo brindan una alegría efímera.

3.-Sugestión a la publicidad: Aunque prácticamente todo el mundo asegura ser inmune a los mensajes publicitarios, los anuncios siguen haciendo mella en el subconsciente de la gente. Una persona normal puede recibir varios centenares de impactos publicitarios cada día. A fuerza de escuchar esos mensajes una y otra vez, es normal que de forma inconsciente se asuma que el mensaje de que la vida será mejor si se compra lo que se anuncia. Ser consciente de esta vulnerabilidad es el primer paso para impedir que el márquetin nos impulse a adquirir cosas que no necesitamos.

4.-Afán de impresionar: De acuerdo con la teoría de Maslow, cuando en una sociedad todas las necesidades básicas están satisfechas, la publicidad tiene como objetivo hacer creer que el resto de necesidades son también fundamentales. A través de la satisfacción de esas necesidades secundarias, se trata de demostrar riqueza, importancia, estatus o éxito alcanzado. De ahí que muchas personas compren la casa más grande, el coche más potente o el último smartphone solo para impresionar a los demás o demostrar que forman parte de la élite.

5.-Envidia: El cerebro humano realiza miles de comparaciones durante el día, muchas de ellas de forma inconsciente. El problema surge cuando se comparan posesiones materiales y se siente envidia de quienes pueden permitirse ciertos lujos. En una cultura asociada con el éxito, muchas personas asocian tener menos cosas con poseer una valía menor. Este afán por aparentar lleva a muchas personas que nunca se sienten satisfechas con lo que tienen a vivir más allá de sus posibilidades.

6.-Compensar deficiencias: En lugar de buscar respuestas a los problemas personales en su interior, muchos miembros de la sociedad actual busca la solución a sus problemas en la imagen que proyectan. Por ello, el coche, la ropa o los dispositivos electrónicos se convierten a menudo en una forma de compensar la soledad, la angustia, la pérdida o los problemas en las relaciones interpersonales. Sin embargo, no hay nada más paradójico que trabajar diez horas al día y después combatir la soledad y el agotamiento comprando algo que no se necesita o regalando el juguete más caro a un hijo por sentirse culpable de trabajar demasiado y no tener tiempo para jugar con él.

7.-Egoísmo: El ser humano es más egoísta de lo que nos gustaría admitir. Dentro de cada persona coexisten sentimientos encontrados, aunque muy pocas son capaces de reconocerlos. A veces simplemente compramos más cosas porque adoptamos una actitud egoísta, porque nos dejamos vencer por nuestro ego y no nos detenemos a reparar en las consecuencias o a pensar si realmente las necesitamos.