«Las startups inyectan innovación y dinamismo en el ecosistema empresarial»

«Las startups inyectan innovación y dinamismo en el ecosistema empresarial»

Entrevista con Javier Santiso, director ejecutivo de Global Affairs & New Ventures en Telefónica

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Hablar de Javier Santiso supone hacerlo de muchas facetas de una misma persona, todas brillantes en lo que respecta a la labor profesional de este economista que ostenta la doble nacionalidad hispano-gala y experto en mercados emergentes, startups y capital riesgo. Calificado como uno de los ‘jovenes líderes globales’ por el Foro Económico Mundial (es miembro de su Consejo global para Latinoamérica), este profesor de Economía de la escuela de negocios Esade es, además, director ejecutivo de Global Affairs & New Ventures en Telefónica, compañía a la que se incorporó hace cuatro años para crear, entre otros proyectos, los fondos de inversión Amérigo, y, más recientemente Talentum Startups, un programa de emprendimiento tecnológico para jóvenes techies en el que está totalmente volcado.

Articulista, escritor, conferenciante… Santiso es todo esto y mucho más pero, sobre todo, como él mismo se define, es un «destructor de mitos», como demuestra a diario en su cuenta de Twitter y también en esta entrevista con TICbeat en la que derriba unos cuantos: “Es falso que en España no haya aceleradoras, que no haya emprendedores, que no se creen grandes startups, que no nazcan grandes empresas y también lo es que las startups y los emprendedores vayan a salvar al país generando empleo, cuando a corto plazo no es así”, sentencia.

TICbeat.- Siempre se ha hablado del atraso de Europa respecto a Estados Unidos en lo que respecta al emprendimiento pero, a la vista del reciente informe de Telefónica El ecosistema de incubadoras y aceleradoras en Europa diría que por fin parece que el Viejo Continente está despertando de su letargo. Sus datos, que ponen de manifiesto que Europa y Estados Unidos tienen un número equiparable de programas startup per cápita (260 y 200, respectivamente), sorprenden. Como también lo hace el hecho de que desde 2007 el número de incubadoras y aceleradoras haya crecido un 400% en Europa…

— A mí me gusta destruir mitos y es a lo que me dedico en Twitter. Este estudio se llevó a cabo porque no había ningún mapa de aceleradoras en Europa y necesitábamos ver cuál era la situación para desarrollar el programa Talentum Startups. De hecho, antes de analizar el ecosistema europeo hicimos lo propio en España. Talentum es un programa de innovación abierta y supone trabajar con cantidad de aceleradoras en Valencia, Palma, Zaragoza, Bilbao, Málaga… Y la primera sorpresa que nos encontramos fue que había muchísimas iniciativas de emprendimiento en España. De hecho, es el segundo país en Europa en número de aceleradoras e incubadoras de los diez países que hemos analizado [además de España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Suecia y Reino Unido].

Dado que nunca se había hecho un mapa de este tipo, no se conocía cuál era la situación. Desde luego estos datos conllevan la destrucción de un mito en España. No en vano, desde 2007, prácticamente cuando empezó la crisis, hasta 2013, en España el número de aceleradoras ha pasado de 5 a 40 (en el estudio pone 38, pero ya son 40). Esto supone un aumento de más del 600% en España.

“España es el segundo país en Europa en número de aceleradoras e incubadoras […]. Entre 2007 y 2013 en España el número de aceleradoras ha pasado de 5 a 40, lo que supone un aumento de más del 600%”

—Y ello a pesar de la crisis… o quizás debido a ella

—Sí. Pero dicho esto hay que precisar que muchas de estas entidades son muy frágiles. Hay de todo. Hemos contabilizado las iniciativas que hay pero no hemos realizado un análisis crítico de éstas. De hecho, son muy desiguales en los modelos de negocio, en lo que se aporta al emprendedor, etc. pero el hecho de que haya muchas no deja de ser significativo. Además, supone una oportunidad para hacer más. Por eso promoví el programa Talentum.

En el caso de Europa ocurre algo similar. Es cierto que hay más aceleradoras e incubadoras en estos diez países de Europa que en todo Estados Unidos, pero también lo es que se trata de iniciativas bastante desiguales en lo que respecta a los modelos de negocio y que la cantidad no siempre va acompañada de calidad. Aun así, que Europa haya crecido en número de aceleradoras un 400% en plena crisis es un hecho muy destacable.

—¿Cuáles son ahora los grandes retos para Europa en emprendimiento? ¿Cuáles son sus recomendaciones?

—Lo primero que hay que hacer es consolidar las aceleradoras que existen: no todas tienen fondos de capital semilla, de acompañamiento, algunas proveen más servicios que otras… Hay que pensar también en las escuelas de negocio, que tienen mucho conocimiento que transferir. De hecho, en España hay tres muy potentes. Hay escuelas de negocio que tienen aceleradoras e incluso redes de business angels. Así que habría que pensar a nivel europeo cómo fortalecer lo que se está haciendo en torno a estas escuelas de negocio. Estamos bastante lejanos de modelos como los de Standford, en Estados Unidos, donde si una startup de un alumno suyo consigue capital externo, la entidad se compromete a poner el equivalente al 10%. Además, no se trata solo de dinero sino de marca. Con este tipo de iniciativas estás poniendo la marca Standford en una empresa y esto es muy valioso.

En definitiva, deberíamos pensar cómo fortalecer más ese ecosistema. Así, por ejemplo, si hay un fondo de 100 millones de la UE para aceleradoras, se podría plantear que la mitad se destinada a éstas y la otra mitad a modelos de negocio más apalancados en escuelas de negocio o universidades. Sin duda, hay que incluir de facto y potenciar las escuelas de negocio a escala europea y española en particular.

—Una de las grandes carencias de Europa es la inexistencia de empresas de peso en el segmento de la tecnología como un Google o un Facebook…

JS.- El equivalente aquí es Inditex, una empresa, por cierto española, que nació como startup y totalmente innovadora. En realidad, Inditex no difiere mucho por ejemplo de Amazon en todo el entramado logístico que tiene. El problema es que solo hay una así en toda Europa.

—Por otro lado, es curioso que en el caso de España, un país que adopta rápido la tecnología, al menos en el ámbito del consumo, sufra tanta falta de inversores en este tipo de empresas.

—El problema es que no hay grandes inversores ancla, que inyecten muchos millones en un fondo para que éste levante muchos más. En España cuando una empresa necesita rondas grandes de financiación tiene que irse fuera. Y también falta capital en las fases tempranas. Falta en todas. Por ponerlo en contexto, en 2011-12 había 2 euros per cápita en capital riesgo tecnológico en España –aunque esto empezó a cambiar con el nacimiento de los fondos Amerigo y de Seaya– mientras que Suecia estaba en 45 euros, EE UU en 70 e Israel en 142.

«En España cuando una empresa necesita rondas grandes de financiación tiene que irse fuera. Y también falta capital en las fases tempranas. Falta en todas».

—Precisamente para mejorar el ecosistema emprendedor nacional ha entrado en vigor recientemente la Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización. ¿Qué opinión le merece ésta?

—Creo que está bien, es un paso adelante, aunque se ha tardado mucho… podía haber salido antes. Por otro lado, la ley queda muy templada, se necesita mucho más. Es cierto que ha puesto más el foco en los emprendedores y en resolver algunos problemas que existen y eso está bien, pero no es absolutamente radical. España necesita algo más ambicioso si quiere colocarse en el mapa mundial de emprendimiento. Hay que actuar de forma mucho más disruptiva a como lo están haciendo los vecinos que, por otro lado, están mucho más avanzados.

—¿Qué cambiaría en concreto?

—Por ejemplo, las deducciones fiscales que se han incluido para los business angels, las personas que invierten en sociedades nuevas o de reciente creación, son muy bajas. Arrancar una startup conlleva montos muy elevados y hay que ser más agresivo en este aspecto.

En cuanto al tema de los visados, está bien lo que ha hecho la ley de establecer una especie de ‘startup visa’, aunque creo que también se puede aplicar a los inversores y a otros colectivos. Además, como siempre, hay que mirar mucho la letra pequeña. Si das un visado, ¿quién opera el Fast Track? Es decir, te dan el visado pero… ¿en materia de un día, de una semana, de un mes o de un año? Y esto no es solo de cara a los emprendedores sino también para que las grandes compañías se asienten en la sede europea.

Es preciso acometer acciones más disruptivas. Por ejemplo en Chile han promovido un programa llamado Startup Chile que ha posicionado al país en el ámbito del emprendimiento cuando hace cinco años nadie pensaba en éste en estos términos. Se trata de un programa muy radical y tiene cosas positivas y negativas, pero al final ha logrado que, por ejemplo, un californiano sea consciente de que está ocurriendo algo en Chile en materia de emprendimiento. Por supuesto no tiene la misma sensación con España en particular y Europa en general. Y eso que en Europa sí están ocurriendo cosas interesantes, sobre todo en lo que respecta a la financiación de grandes startups que están saliendo al mercado. En España hay una gran oportunidad en el emprendimiento pero hay que ser más radical en el planteamiento.

—Así que es una utopía que algún día España sea una startup nation, al modo, por ejemplo, de Israel…

—Bueno, en España están ocurriendo muchas cosas sorprendentes. ¿Se sabe que hay una startup que factura más de 3.000 millones de euros? Pues la hay: es eDreams. Y hay muy pocas startups de este tipo en Europa que hayan cruzado la frontera de los 1.000 millones: Vente Privée, Skype o Spotify no están ahí. Además, el caso de eDreams me gusta especialmente porque los creadores son unos mexicanos de Standford y el inversor un colombiano. España es un país que consigue atraer mucho capital humano como estos profesionales y hacer cosas sorprendentes como un eDreams.

Por otro lado, no hay que olvidar que en el caso de España la versión de una empresa muy innovadora no nace en los garajes sino en unas tiendas de sastrería. Hablo de Inditex, que es la única empresa europea creada después de 1970 que se ha convertido en una Top 500 mundial.

Así que, sí, en España ocurren cosas sorprendentes pero se necesita más ambición. Además, y este es otro mito que quiero derribar, las startups no van a salvar a España. Los emprendedores no van a salvar a España. Si pensamos en ‘salvar al país’ en términos de ‘resolver el tema del empleo’ es evidente que esto no lo van a hacer las startups sino Juan Roig con Mercadona, Amancio Ortega con Inditex, etc. De hecho, otra de las asignaturas pendientes de España es convertir las empresas que van creciendo en corporaciones muy grandes. Porque está muy bien tener muchas startups pero está mejor que el emprendedor se convierta en empresario y que la startup se transforma en una empresa de expansión internacional. Así que no, el emprendimiento no es la fórmula mágica para resolver todos los males del país.

—¿Y cuál es, por tanto, el papel de las startups?

JS.- Hay un informe muy bueno del Círculo de Empresarios sobre este tema. Lo que van a hacer las startups es inyectar mucha innovación y dinamismo en el ecosistema empresarial. España tiene que pensarlo mucho porque el modelo low cost que tuvimos se acabó. Ahora hay que pensar cómo aportar valor. De hecho, hay ejemplos en sectores tradicionales como, por ejemplo, la empresa Cosentino. También los chefs españoles son emprendedores e innovadores natos, son el I+D del sector del turismo, la gastronomía y la alimentación. Se puede innovar mucho y emprender mucho incluso en sectores tradicionales. Aquí queda bastante recorrido…

Aunque obviamente tenemos que cuidar más a los emprendedores. Es lo que en cierta medida están haciendo muchas multinacionales como Telefónica con los fondos Amérigo, Talentum, etc. Esto ayuda pero se necesita más. Como también ayuda lo que hace Juan Roig para impulsar el emprendimiento, que, además, en su caso tiene mucho mérito porque se juega su propio dinero personal. Y, por otro lado, este tipo de iniciativas ayudan a poner en el mapa de los empresarios este tema del emprendimiento, las startups, etc.

Pero lo que me preocupa, como antes comentaba, es que caigamos en otro mito más. Es falso que en España no haya aceleradoras, que no haya emprendedores, que no se creen grandes startups, que no nazcan grandes empresas (ya hemos mencionado a Inditex)… Todos ellos son mitos que hay que destruir, a los que ahora se une otro: es falso que las startups vayan a generar mucho empleo, cuando a corto plazo no es así.

TB.- No hemos hablado de un problema que parece endémico en España y otros países en lo que respecta al emprendimiento: el tan comentado miedo al fracaso.

JS.- Eso se dice mucho de los europeos pero el miedo al fracaso no es un tema de ADN cultural. De hecho, hay emprendedores españoles, franceses o alemanes que han tenido mucho éxito en Estados Unidos. Por ejemplo, el fundador de eBay es francés. Nada impide a un europeo emprender; lo que ocurre es que el tejido institucional es más favorable en algunos países que en otros. Es decir, si emprendes en España y necesitas avalar tu creación empresarial, en el caso de que fracases no solo pierdes tu empresa sino también tu casa, seguramente tu pareja porque te enfrentarás a un divorcio… Esto se ha intentado resolver con la Ley de Emprendedores, pero el límite establecido, de nuevo, es bajo, con viviendas de menos de 300.000 euros. Aun así es un gran paso adelante.

“El miedo al fracaso no es un tema de ADN cultural”

La OCDE realizó una encuesta muy interesante en 2012 en la que se preguntaba a personas de diferentes países si se veían con habilidades para emprender. Curiosamente los que más decían que sí eran los españoles, muy por delante del resto de europeos. Pero claro, cuando se preguntaba “¿tienes miedo al fracaso?” daba un resultado muy elevado en España. ¿Por qué? Por las leyes que existen. Porque los españoles no son unos kamicazes. No se arriesgan porque hay razones muy racionales que les llevan a no hacerlo. Y eso sí se puede mejorar: bajar las barreras para emprender. Y también impulsar que haya una cultura de asumir el riesgo pero no por necesidad, porque no haya otra alternativa; y eso significa disminuir todos los costes institucionales y jurídicos para dar ese paso.

En realidad no hay que inventar nada. De todo esto ya escribí en Las 40 principales, un documento elaborado en el marco de la iniciativa Startup Spain que exponía 40 propuestas para mejorar el emprendimiento. Entre ellas hablaba del tratamiento de los contratos de los emprendedores. Si se ve que en el primer año no funciona un proyecto hay que despedir a coste cero, en esto insistía mucho un emprendedor como Jesús Encinar. Por otro lado Zaryn Dentzel, CEO de Tuenti, insiste mucho en que hay que inventar estructuras de bonus que no estén penalizadas fiscalmente para las fases de arranque. Las estructuras de bonos no pueden ser iguales en una startup que en una multinacional…

TB.- Cambiando de tema, ¿qué me dice de la pérdida de talento, la fuga de cerebros, que está viviendo la sociedad española?

JS.- En España hay mucha creatividad y podemos atraer mucho talento. De hecho, el 90% de los estudiantes que pasan por los MBA españoles son extranjeros. El problema es que los conseguimos atraer, pero retener no tanto. Por otro lado, respecto a la pérdida de talento nacional, en parte es bueno que consigas tener una diáspora. Israel de hecho ha funcionado un poco así. India también. Una de cada tres startups creadas en Silicon Valley son indias. Y de ahí se explica que haya un ‘derrame’ en este sentido en India. De una manera o de otra algunos de los que se han ido vuelven y quieren hacer cosas con sus bases nacionales.

Además, lo peor que le puede pasar a un profesional es no poder dedicarse a lo suyo en España. Es mejor que ser bióloga en Boston que no serlo en España, por poner un ejemplo. En eso yo soy radical. Habría sido mejor no tener la crisis pero como la tenemos hay que convertir elementos aparentemente negativos en bendiciones disfrazadas. Dicho esto, si quieres que algún día vuelvan, también tienes que preocuparte de hacer cosas muy disruptivas ahora.

TB.- Por otro lado, además de irse muchos fuera cada vez son menos los que en España se dedican a las áreas técnicas. En los últimos diez años la matriculación de alumnos en carreras como la informática ha caído nada menos que un 40%. ¿Qué ha pasado?

JS.- En efecto, las carreras más tecnológicas, de programación y computación, la ingeniería industrial, etc. en España y también en otros países han bajado un 40% en número de alumnos en la última década. Por ello, para hacer que estas carreras sean más sexys y que haya más personas que quieran entrar en ellas, pero también para valorar el talento que ya existe en España nació Talentum Startups. Nuestra idea era hacer algo peculiar: ir a las universidades y explicar el programa, que lo que pretende es activar el talento para que estos universitarios quieran emprender desde la tecnología. Quienes acuden a estas jornadas son ídolos para los universitarios como el hacker Chema Alonso, sin el cual no se podría haber arrancado este proyecto ya que los chavales van a las jornadas por él. Al programa se presentaron unos 7.000 curriculums de los que se eligió a 250 en una primera criba. Se trata de un programa de ‘meritocracia’, de élite y excelencia, en el sentido positivo de la palabra. Son los hackers los que detectan quiénes tienen más talento y además existe una parte importante de mentoring. Al final, unos pueden entrar con becas en aceleradoras que tienen startups y otros en el programa con sus propios proyectos. Pero en todos los casos se inmersa a los chavales en entornos de alto emprendimiento.

TB.- ¿Y en qué momento se encuentra ahora la iniciativa?

JS.- En este momento estamos escalando el programa. Para su desarrollo trabajamos con 15 aceleradoras de toda España pero habrá 20 y solo hay 2 de Wayra, la aceleradora de Telefónica, ya que nuestra plataforma se basa en la innovación abierta y lo importante es tener capilaridad en toda España. Además, unas 260 startups se benefician del programa. Y la idea es ir metiendo a más socios en el proyecto, como Ericsson, que se ha adherido a éste y también dará becas a los estudiantes para que puedan trabajar en aceleradoras suecas y viceversa. Estoy hablando también con más compañías en Alemania, Italia… La idea es convertir Talentum Startups en un Erasmus para geeks en toda Europa.

“La idea es convertir Talentum Startups en un Erasmus para ‘geeks’ en toda Europa”

TB.- Y para Telefónica también supondrá un beneficio…

JS.- Sí porque así nos aproximamos al talento sobre todo en las áreas donde quizás teníamos dificultades. El talento al que nos dirigimos es importante para una compañía que cada vez quiere ser más digital. Sin esta actitud quizás Chema Alonso no habría creado una empresa de ciberseguridad para Telefónica como ha hecho. Aunque sin duda la vocación del programa es activar talento para startups. Además, por poner un ejemplo, de los 11 alumnos del piloto del año pasado, dos crearon sus propias empresas después.

TB.- Antes mencionó a eDreams pero, ¿qué otras startups destacaría en el escenario español?

JS.- Privalia, Softonic, Gowex, 24symbols, Libelium, Sherpa… y muchos otros proyectos que están naciendo. Hay grandes oportunidades en el ámbito del turismo como Blink, que fue comprada por Groupon, y empresas con mucha tecnología como Alienvault, que al final ha movido su frontoffice a EE UU aunque sus programadores están aquí. Y también destacaría a Busuu, que está ahora en Londres aunque no dejará de ser una startup española.