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Facebook, Microsoft o Google en el escándalo Prism: ¿barra libre de datos?

Día 17/06/2013 - 09.02h
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El gobierno norteamericano justifica el espionaje en internet porque ayuda a «prevenir ataques terroristas» mientras ha exacerbado la preocupación sobre la privacidad y la transparencia

Privacidad del usuario o seguridad nacional. Ese es el dilema. Las principales compañías tecnológicas, aquellas que albergan una ingente cantidad de información sobre millones de usuarios, han estado involucradas en un programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA), lo que ha reabierto el eterno debate sobre la protección de datos.

Google, Microsof, Facebook y otras empresas han quedado bajo escrutinio tras las revelaciones de los periódicos «The Guardian» y «The Washington Post» sobre su papel en un programa de recolección de datos denominado Prism. ¿Hasta qué punto peligran nuestros datos? ¿Hasta qué punto comercializan con todo aquello que depositamos en sus plataformas?

En un movimiento para distanciarse del escándalo, Facebook, que cuenta con más de 1.100 millones de usuarios en todo el mundo, ha sido la primera de las compañías involucradas en contar lo sucedido. La red social recibió peticiones de datos de hasta 19.000 usuarios por parte del Gobierno de Estados Unidos y la compañía informática Microsoft de hasta 32.000 personas en la último semestre del año pasado, según desvelaron ambas compañías.

De hecho, el abogado general de Facebook, Ted Ullyot, ha salido al paso para precisar que las peticiones de información eran «desde asuntos como un sheriff local tratando de encontrar a un niño desaparecido, hasta un jefe policial federal que perseguía a un fugitivo, un departamento policial que investigaba un asalto o un funcionario de la Seguridad nacional investigando una amenaza terrorista».

Google, que publica anualmente un informe de transparencia, contaba en un comunicado difundido el viernes su preocupación al respecto al no estar «satisfecho» con el trato recibido de Facebook con los federales. «Es un paso atrás para los usuarios (...) Siempre hemos creído que es importante diferenciar entre los distintos tipos de solicitudes de los gobiernos». Las empresas negaron las acusaciones y subrayaron que no habían permitido el acceso, pero sí que habían cumplido con las solicitudes legales.

Solicitudes

Los gigantes tecnológicos a cuyos servidores supuestamente tuvo acceso la NSA se enfrentan a una lucha por mantener la confianza de unos consumidores que desde hace años vuelcan su intimidad en la red.Microsoft, a través de su vicepresidente, John Frank, ha clarado en un comunicado que, en virtud del acuerdo firmado con la Administración estadounidense, la compañía solo puede facilitar datos «agregados» de no más de seis meses sobre las solicitudes de información -sin poder especificar la naturaleza o procedencia-, y en horquillas de 1.000 peticiones. Tanto Facebook como Microsoft recalcan en sus respectivos comunicados que los datos suministrados a las autoridades estadounidenses corresponden a una «diminuta» proporción de sus clientes y ambas compañías han coincidido en urgir al Gobierno de Obama más transparencia.

El escándalo sobre el «acceso directo» conseguido por el Gobierno estadounidense a ordenadores a través del programa Prism ha exacerbado la preocupación sobre la privacidad en internet y la transparencia gubernamental, precisamente en un momento en el que el Congreso debate cómo garantizar la privacidad de los datos de los usuarios en la Red y aumentar la transparencia de la Administración en tareas de Inteligencia. «Obama será recordado como el presidente fisgón», escribe Nicky Woolf en «News Stateman».

Este caso de espionaje, que ya es visto como el mayor de la historia, ha provocado un torrente de análisis y declaraciones sobre el peligro de ceder datos de manera tan indiscriminada al amparo de la seguridad nacional. «¿De verdad pretende este maníaco hacer creer a sus ciudadanos y al mundo que esto es una especie de “signo de los tiempos”, y que la única manera de vivir razonablemente tranquilo es aceptar que todas sus conversaciones y las de medio mundo sean escuchadas por funcionarios a su cargo?», se pregunta en su blog Enrique Dans, profesor de profesor de Sistemas de Información en IE Business School.

Apoyo bipartidista

«Una legislación que evidentemente hace posibles intervenciones similares a las de Prism, pero desde la más estricta distinción entre los meros datos de tráfico o localización y el contenido de las comunicaciones; y que por supuesto no prevé órdenes judiciales supuestamente masivas, que terminen generando accesos directos, casi 'de barra libre' ante el correspondiente servidor, incluso cuando afectan a dichos contenidos», valoraba el experto en internet y colaborador de ABC, Pablo García Mexía.

El gobierno norteamericano lo justifa en aras de la protección ciudadana. Para el presidente Barack Obama, estos programas de espionaje cuentan con un «amplio apoyo bipartidista» en el Congreso y «ayudan a prevenir ataques terroristas» y son revisados por su equipo de asesores y el poder judicial. «No se puede tener 100 por cien de privacidad y 100 por cien de seguridad», declaró.

Para más asombro, el dirigente señaló que dicho programa «no se aplica a ciudadanos estadounidenses o personas que residen en Estados Unidos», mientras que el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, ofreció garantías a los dirigentes de la UE de que el programa de espionaje «no es indiscriminado» sino que se concentra en personas sospechosas de terrorismo o ciberdelincuencia y está sujeto a supervisión judicial.

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