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Cómo ganar mil dólares leyendo la letra pequeña de un contrato

Una empresa de seguridad informática incluyó un «premio» en la licencia de uno de sus programas para probar que nadie la leía

A la hora de instalar un nuevo programa en sus ordenadores o registrarse en una página web, la mayor parte de los usuarios marcan la casilla por la que acepta los términos y condiciones del servicio sin haber leído siquiera una sola línea de esos interminables contratos.

Para comprobar si esta creencia era cierta y, de paso, alertar de los peligros que conlleva esta práctica, una empresa de seguridad informática decidió hacer un experimento con uno de sus productos. Según relata Álvaro Ibáñez en el blog «Microsiervos», en 2005 la compañía PC Pitstop incluyó en la licencia de uso de uno de sus programas una cláusula con un premio sorpresa de mil dólares.

En concreto, el contrato indicaba que la primera persona que enviase un correo electrónico a una dirección concreta recibiría un cheque de mil dólares. Posiblemente, muchos pensaron que un experimento así sería una pérdida de tiempo y, sobre todo, dinero. Sin embargo, tuvieron que esperar nada más y nada menos que cinco meses y vender 3.000 copias del programa hasta que uno de sus usuarios reclamó —y recibió— el premio.

El objetivo de esta campaña era alertar de lo peligroso que puede llegar a ser instalar determinados programas sin leer sus licencias de uso de software y los permisos que en ellas se les otorgan. En esta ocasión, la «letra pequeña» contenía un premio de mil dólares, pero en otros casos, tal y como cuenta la compañía en su web, puede permitir desde el seguimiento del historial de navegación por internet a la inserción de publicidad en la pantalla, pasando por el mucho más preocupante acceso a nombres de usuarios, contraseñas y otros datos personales.

Sin duda, un claro ejemplo de que, por largos y complicados que parezcan, leer los contratos de licencia casi siempre compensa.

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