Avelino Gomez / El Correo

La «nomofobia», o el miedo a salir de casa sin el «smartphone», afecta ya al 75 por ciento de los españoles

España es el país europeo con mayor adicción adolescente a internet. El 29 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 24 años aseguran que no podrían vivir sin el móvil

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En el año 2012, los españoles empezaron a conocer un nuevo término: «nomofobia». Se trata de una patología que consiste en sufrir ansiedad o miedo al olvidar el móvil en casa y creer estar incomunicado. Por entonces, el 53 por ciento de los españoles se agobiaba si, al salir a la calle, no llevaba consigo su «smartphone» . Ahora, este porcentaje se ha elevado de forma preocupante.

La dependencia al móvil ha dejado de ser una tendencia para convertirse ya un todo un fenómeno social, especialmente entre los jóvenes, cuya adicción llega al 29 por ciento de los menores de 24 años.

Según datos aportados por el INE y recogidos por Rastreator.com en un análisis sobre el uso que hacemos los españoles del teléfono móvil, el 96,4 por ciento de los hogares españoles cuenta con un teléfono móvil. De hecho, según datos de la Fundación Telefónica, España es el primer país europeo en cuanto a penetración del «smartphone», el cuarto a nivel mundial si se atiende a los datos de Deloitte.

La consecuencia negativa de esta alta penetración es la gran dependencia a los dispositivos móviles. De ahí, la «nomofobia». Nos guste o no, los españoles somos exclavos del teléfono móvil. Es más, la plataforma psicoeducativa Desconect@ sostiene que un 77 por ciento de las personas que posee un teléfono inteligente padece «nomofobia» y España además es el país europeo con mayor adicción adolescente a Internet.

En este sentido, el análisis realizado por Rastreator.com revela que tres cuartas partes de la población española aseguran que no podrían vivir sin el móvil, aunque solo el 19 por ciento de los usuarios se considera adicto. Este porcentaje sube diez puntos hasta el 29 por ciento en el caso de los jóvenes de entre 18 y 24 años. Por regiones, son vascos, extremeños y castellanomanchegos los que más adictos se consideran, en contraposición de riojanos, canarios y asturianos.

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Asimismo, el 32,8 por ciento de la población afirma que mira el móvil más de diez veces a la hora y, de estos, más de una cuarta parte lo consulta hasta más de 20 veces a la hora. La dependencia puede llegar al punto de que el 76,4 por ciento de los usuarios reconoce que mirar el móvil es lo primero que hace cuando se levanta o lo último antes de acostarse.

Además, del análisis realizado por Rastreator.com se desprende que más de la mitad de la población (51 por ciento) utiliza de forma activa el móvil más de tres horas al día, siendo la media 3,83 horas diarias. Los usuarios que tienen un perfil más activo son los jóvenes de entre 18 y 24 años, donde la media de horas diarias asciende a 5,5, y las mujeres, con una media de 4,2 (en contraposición de las 3,5 de los hombres).

Extremadura (4,5 horas), la Comunidad de Madrid (4,4 horas) y País Vasco (4,3 horas) son las comunidades autónomas cuyos habitantes pasan más tiempo conectados a su dispositivo móvil, mientras que Galicia (2,9 horas), Navarra (2,9 horas) y Asturias (2,8 horas), son las que menos.

Por su parte, los usos más frecuentes del dispositivo móvil, según afirman los encuestados, son en este orden: llamadas, reloj (consultar hora o despertador), chatear, buscar información y redes sociales.

Uso ¿responsable?

«El teléfono móvil se ha integrado como parte de nuestra vida, hasta tal punto que muchos usuarios no son verdaderamente conscientes de que tienen una dependencia emocional o una adicción», según ha explicado el director de producto de Rastreator.com, Fernando Summers, en un comunicado. «Nosotros defendemos que los usuarios hagan un uso responsable de sus dispositivos móviles y siempre estén informados de los peligros que puede conllevar el abuso de la tecnología».

Mirar el móvil mientras se ve la televisión se ha convertido en una práctica habitual, como afirma un 68,3 por ciento de los usuarios. Incluso, un 62 por ciento admite que suele mirar el móvil cuando está en el trabajo. Pero mucho más preocupante resulta que un 13,6 por ciento mire el móvil mientras está conduciendo, o un 24 por ciento en el caso de los jóvenes menores de 24 años.

Paradójicamente, esta obsesión por el móvil también puede alejar a las personas de quienes están a su lado. Este fenómeno se llama «phubbing» y consiste en ignorar a quienes nos acompañan al prestar más atención al «smartphone», por lo que en vez de socializar con las personas con las que estamos en ese momento, lo hacemos virtualmente con las que están al otro lado del dispositivo.