Comparativa

Samsung Galaxy S9 frente al Galaxy S8: ¿vale la pena cambiar?

El gigante surcoreano mejora el apartado fotográfico de su móvil estrella, modificando partes estéticas como la ubicación del lector de huellas dactilares, pero manteniendo la esencia de su predecesor

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Indiscutiblemente que una decisión de compra es un proceso íntimo y personal, sujeto a muchos factores como el presupuesto disponible, el uso que se le va a dar a un producto y, qué carajo, los gustos de cada uno. Samsung eso lo sabe a la perfección. Es una de las pocas empresas del sector de la telefonía móvil inteligente en mantener posiciones en todos los rangos y gamas. Ahora, asalta de nuevo la categoría «premium» con el Galaxy S9+, un terminal de corte continuista pero que apuesta por la imagen. El modelo más pequeño, el Galaxy S9, se diferencia prácticamente en el tamaño y por la cámara (dos en el la versión vitaminada).

El nuevo «smartphone» quiere diferenciarse de su antecesor el Galaxy S8 en un aspecto principal, la fotografía. Para ello, la versión Galaxy S9 Plus ha apostado por una cámara dual que debuta así en la gama Galaxy después de haberse probado con éxito en el Note 8. Está compuesta por dos sensores de 12 megapíxeles cada una, pero su gran angular -normalmente, la lente empleada a la hora de tomar fotos con el móvil- con viene con una particularidad que dará de qué hablar, una apertura variable (F1.5 y F2.4). Con todo, supera holgadamente a su predecesor, cuyo diafragma descedía hasta una apertura F1.8. ¿Servirá este aspecto para que los consumidores decidan pasarse al nuevo modelo? ¿Permitirá exprimir aún más las capacidades artísticas de los usuarios?

Es un acercamiento a las cámaras tradicionales donde se regula el diafragma, el encargado de regular la cantidad de luz que pasa por nuestro objetivo hacia el sensor. Supone todo un desafío técnico y una de las grandes novedades en el sector. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el objetivo de la cámara tendrá más apertura focal para captar más luz y, por tanto, es capaz de lograr mejores resultados en condiciones de poca luminosidad.

El alabado modo retrato o efecto «bokeh» emula a las capacidades de las cámaras reflex, permitiendo así jugar con la profundidad de campo. Una característica de la que ha hecho gala Apple desde el modelo iPhone 7 Plus y que consiste en realizar la figura situada en primer plano y desenfocar el resto. Una operación que en caso del Galaxy S9 se hará por simulación y software. Con ello, podemos afirmar que la cámara del nuevo dispositivo es más avanzada y mejorada que su predecesor y, por tanto, se podrán recoger más detalles. La decisión de elegir uno u otro es difícil, máxime a si se es propietario del Galaxy S8.

El Pixel 2 XL ha demostrado que, pese a contar con una sola cámara, logra resultados increíbles. Samsung, así, intenta diferenciarse en este modelo respecto al Galaxy S8 lanzado hace un año que ofrecía una cámara de 12 megapíxeles y apertura focal de F1.7, también una buena elección. Su cámara frontal, la configurada para tomar «selfies» y establecer videollamadas, no presenta apenas cambios a nivel técnico (8 megapíxeles y apertura F1.7), aunque puede soportar los llamados «animojis», emoticonos animados que reconocen el rostro de la persona y que ya incorporó Apple en su actual iPhone X. La cámara, además, permite capturar videos a cámara súper lenta a 960 cuadros por segundo, una oportunidad para hacer montajes espectaculares como ya demostrara el ZX Premium de Sony.

Su exterior, sin embargo, está prácticamente cortado con el mismo patrón del año anterior. Ambos terminales cuentan con una pantalla de tecnología Super Amoled del mismo tamaño (6.2 pulgadas y 5.8 pulgadas en la versión «normal») y misma resolución QHD+ (1.440 x 2.960 píxeles), rescatando además esa relación de aspecto de 18:9 que ya se ha convertido en un estándar en la gama alta. Con ello se dispone de un terminal casi sin bordes en donde una cara está cubierta prácticamente por la propia pantalla. Un concepto de móvil que permite beneficiarse de un espacio más grande en un diseño más compacto y manejable. Uno de los aspectos que ha cambiado para bien en comparación el Galaxy S8 es la ubicación del lector de huellas dactilares, que lo trae, y que se encuentra en la parte central de la cara trasera al igual que el Note 8. Una posición más cómoda y práctica en su manejo.

La calidad de imagen será prácticamente idéntica, que eso no quiere decir que sea inferior, ya que los paneles de la firma surcoreana son uno de los más avanzados, aunque esta tecnología suele despertar algunos recelos entre un sector de los consumidores que consideran que las imágenes se reproducen con mucha saturación. Como es obvio, sí se ha producido un pequeño salto cualitativo en sus capacidades técnicas y rendimiento. Si el chip escogido por Samsung en los Galaxy S8 era el Snapdragon 835 (en función de los mercados apostaba sin embargo por el Exynos 8895), en el Galaxy S9 el envite va hacia el modelo de Qualcomm más avanzado, el Snapdragon 845 de ocho núcleos (a 1.7 GHz y 2.6 GHz) y Exynos 9810 de fabricación propia. El «cerebro» del nuevo terminal está jalonado por 6 GB de memoria RAM (4 GB en el modelo «básico»), confiriéndole así un rendimiento fluido y una potencia muy pronunciada. En las primeras pruebas de rendimiento le otorgan una gran velocidad.

Una característica que Samsung se ha resistido a abandonar a pesar de que firmas como Apple llevan tiempo yendo por otros derroteros es la ampliación de la memoria interna. Tanto en el Galaxy S8 como en el Galaxy S9 ofrecen esa posibilidad de superar los 64 GB que ofrecen mediante el empleo de una tarjeta microSD. El nuevo dispositivo de la firma ya viene con Android 8.0 Oreo, la versión del sistema operativo más actual. Así que ejecutar esta plataforma hará que los usuarios se beneficien de las últimas actualizaciones en seguridad.