Keynote Apple

La manzana de la creación de Steve Jobs: el día en que el iPhone cambió la concepción del orden digital

En el décimo aniversario de su dispositivo estrella, Apple se prepara para renovarlo en medio de una gran expectación donde lo más probable es que renueve sus iPhone 7 y iPhone 7 Plus pero introduzca un nuevo modelo más innovador cuyo nombre esté entre iPhone 8 o iPhone X

MADRIDActualizado:

No se puede hablar de Apple sin que venga a la memoria la figura de Steve Jobs. A pesar de no ser el creador realmente del primer ordenador de la compañía, sí fue el maestro de orquesta del despertar de una necesidad en los consumidores. No una ni dos, sino varias veces a lo largo de su trayectoria. Un ordenador particular en sus hogares parecía imposible desearlo en los ochenta. Logró que lo «necesitaran».

Apple no solo es fruto de sus inventos, es mucho más: una de las marcas más distinguidas, una marca diferente, atractiva para el consumidor, aspiracional a la par que elegante. Era la particular visión de uno de los genios más recientes que tuvo que convivir con sus propios demonios. De «pensar diferente» y ese perfeccionismo del que trató de hacer gala también quedó plasmado todos sus productos.

Ya ha dejado de ser una compañía tecnológica; es una manera de ver la vida para muchos consumidores. Su mayor logro no es la percepción que la propia compañía necesita de sus consumidores. Al contrario, una de sus grandes aportaciones a la mercadotecnia es la capacidad para que los consumidores «necesiten» a Apple. Unos seres convertidos en «fan boys» que compran todo su mensaje y que, pese a que la marca no ha sido siempre la primera en llegar, son capaces de atribuirles el perdón de la innovación en detrimento de una mayor satisfacción con sus productos. Diversos informes consultados apuntan a que los usuarios con un iPhone se sienten mejor. Aunque solo se tratase de una pincelada más en esta era del consumismo atroz.

Es todo un «branding» establecido desde lo más profundo de la personalidad ególatra de Steve Jobs, pero que siempre ha sabido moverse en la línea de entender que el consumidor no necesita aparatos demasiado sofisticados ni complicados. Es el ejemplo práctico de una empresa con halo de personalidad de su «jefe». Solo hay que echar una mirada atrás, al 9 de enero de 2007, y recordar ese momento histórico en que Jobs se subió a una tarima para la presentación de un nuevo y distinguido producto. Fue una exclusiva fiesta de la compañía que ahora todos conocen como Keynote, antes MacWorld.

El fundador de la manzanita se acogió a sus clásicos discursos soberbios y brillantes. Y cautivó al público. Porque Apple quería, tras romper moldes con el iPod, volver a revolucionar. En este caso con el aparato más pequeño de sus bolsillos, el «smartphone». Antes que el iPhone ya existían los teléfonos conectados, pero Apple lo envolvió en misterio, en un paquete solvente y robusto que todo lo que pretendía hacer lo hacía, y bien. Sobradamente bien. Fue el primer dispositivo en introducir una pantalla capacitiva. El mundo se quedó patidifuso.

El iPhone fue algo más; tenía a sus dos grandes productos estrellas integrados, el Macintosh de 1984 y el iPod de 2001. La simbología de la manzana como mano creadora bien puede no implicar la revolución total desde cero, tal y como comentó en su día el cofundador de la compañía Steve Wozniak, pero sí contribuyó al desarrollo de un concepto. De una idea y un modelo a seguir. Ese dispositivo móvil representaba el todo y nada. Tenía incluida el sistema de reproducción de música del iPod, el ordenador con el que tener acceso a internet y la función de llamadas y mensajes del móvil. Todo en uno. Tres aparatos en un solo producto. Y se ganó la premisa desde su lanzamiento: Apple había revolucionado el móvil.

Según la visión de Steve Jobs, los «smartphones» existentes entonces eran demasiado complicados de usar. El iPhone aspiraba a solucionar los problemas de usabilidad de los dispositivos, introduciendo dos valores permanentes, el minimalismo y la sencillez. Con su habitual ironía, incluso lo comparó entonces con los dispositivos de otras compañías como el Moto Q, BlackBerry, Palm Treo y Nokia E62, ya que sus teclados eran, en su opinión, pequeños y pesados para trabajar.

Para ser diferentes, decía, el iPhone no debía tener teclado físico sino una pantalla totalmente táctil permitiendo tener una visualización mayor. La idea era que fuese el primer dispositivo sin botones físicos, aunque técnicamente no lo ha sido, puesto que varios pulsadores se han mantenido, como el botón Home, el circular, que le ha acompañado desde sus inicios y que, ahora, con el iPhone 8 o iPhone X tocando el timbre, puede llegar a desaparecer.

Las «apps» como forma de vida

El primer modelo de la compañía, el 2G en su primera generación, solo se vendió en Estados Unidos. En su particular forma de hacer las cosas, la filosofía Jobs era «ser imprescindible». Sin embargo, el «smartphone» implicó mucho más para las empresas y para internet. Por aquel entonces, no había páginas webs bien adaptadas al entorno móvil, pero el surgimiento de un nuevo concepto de móvil revolucionó la visualización de las páginas y un nuevo modo de transmitir información, entretenimiento y realizar actividades: las «apps».

Cuando las empresas vieron el potencial del iPhone y la nueva deriva de los fabricantes de los dispositivos, se volcaron en desarrollar aplicaciones, todas las empresas grandes querían una «app» propia. Sin embargo, el primer iPhone no es el que actualmente se conoce en los mercados. Ni contenía los mismos elementos que se esperan del próximo iPhone X o iPhone 8 ni era, ni por asomo, tan potente como los actuales. Por no tener, la primera generación no tenía una App Store por la carencia de aplicaciones. El único color era el negro, no existía la opción de copiar y pegar, se necesitaba un ordenador para configurarlo, solo se podía escribir en vertical, no se podía adjuntar una foto a un mensaje y no podía grabar.

Se ha dicho que el iPad se desarrolló con antelación al iPhone a pesar que no llegó al mercado en 2010. Pero dada la experiencia cosechada con el iPhone se decidió apostar por el nacimiento de un hermano mayor, el iPad, que permitía disponer de una pantalla grande como la de una ordenador y comodidad de transportar como un móvil. Al principio fue visto como un «iPhone grande», pero ha permitido agitar el mercado de los portátiles y ayudar al consumo de contenidos audiovisuales.

Sin embargo, desde el fallecimiento de Steve la compañía se ha visto relegada a un competidor fuerte que se le ha adelantado en la carrera tecnológica, Samsung. La percepción social es que Apple ha dejado de vender innovación porque ya no inventa. Ha venido copiando y tomando prestado elementos y propuestas ya vistas con anterioridad en otros terminales. Pero hay algunos detalles en los que han apostado y les ha salido bien la jugada, como el lector de huellas -ahora presente en todos los teléfonos de alta gama e, incluso, algunos de gama media-.

Posible retraso del nuevo iPhone

El mercado de los móviles está cada vez más apretado. Actualmente, se puede decir que existen dos competidores claros arriba, Samsung y Apple, y muchos en el pelotón, con firmas chinas como Vivo, Oppo, OnePlus o Xiaomi con los más avanzados. Sin embargo, los últimos datos apuntan a un nuevo enemigo, Huawei, que ha superado en ventas a la compañía que dirige Tim Cook, al menos en los meses estivales. ¿Será que los consumidores ya no quieren un iPhone? ¿Apple ya no inventa nada nuevo? Otras opiniones de expertos apuntan a que los consumidores no cambian de iPhone cuando sale otro modelo, si funciona bien.

Así lo indica Francisco Jerónimo, analista de IDC, en declaraciones a ABC. En su opinión, rechaza la idea de que Apple se esté quedando atrás en la carrera tecnológica. «La compañía ofrece algunos de los mejores móviles del mercado» a muchas personas, así como también es una de las «locomotoras» que «dirigen el mercado» en este sector. «Eso se observa en el impacto de sus móviles, como en el caso de la música a través del móvil. En cierto modo, está lejos de sus competidores, pero todavía es la marca preferida de muchos en el mundo, en todo caso está lejos de la competencia», dice.

«En cierto modo, está lejos de sus competidores, pero todavía es la marca preferida de muchos en el mundo, en todo caso está lejos de la competencia»Francisco Jerónimo, de IDC

Según este experto, que Huawei haya superado temporalmente a Apple en ventas de teléfonos responde únicamente a una cuestión de precio, no de tecnología. «El precio de Huawei es más bajo que Apple, pero claramente hay una fuerte demanda por Apple», indica. En este sentido, desde el punto de vista de los elementos premium que Apple integra en el iPhone, Huawei no tiene una cuota de mercado entre los consumidores que demandan este tipo de características en un dispositivo. Los consumidores que quieren eso van a Apple o Samsung, aunque «Huawei está creciendo en ese sentido», lo que no quiere decir que los consumidores estén rechazando el iPhone como «smartphone».

«Apple es la marca más grande en el consumo de electrónica, no se puede asociar las caídas en ventas con el desamor por la marca». Sin embargo, «no se puede esperar que la gente compre, compre y compre, si estás contente con tu móvil», opina este analista. Tal vez, la respuesta esté ahí, que los consumidores no necesitan cambiar a menudo a un nuevo modelo de iPhone si se encuentran satisfechos con tener en sus bolsillos una pequeña parte de Apple.