El FBI infló los datos de la inseguridad de los teléfonos móviles
El FBI infló los datos de la inseguridad de los teléfonos móviles - AFP

El FBI infló la «amenaza» de los sistemas de encriptación de los teléfonos móviles

Según publica «The Washington Post», la agencia proporcionó en los últimos años datos erróneos para presionar a los fabricantes a rebajar la seguridad de sus terminales utilizados como pruebas en investigaciones

MADRIDActualizado:

En los últimos años, los dispositivos móviles y, en especial, los teléfonos móviles inteligentes, han acumulado ingentes cantidades de datos personales y sensibles que, en manos de personas malintencionadas, pueden provocar un severo caos. En estos aparatos millones de personas guardan, casi literalmente, su vide al completo. Pero, a su vez, representan un lugar muy goloso en las investigaciones de la policía, sobre todo para esclarecer crímenes.

Pero los investigadores se han topado con las cada vez más robustas medidas de seguridad que han venido incorporando los fabricantes. Unas medidas que, en efecto, dificultan los acceso a los datos almacenados en estos dispositivos. Según publica «The Washington Post», el FBI ha proporcionado en los últimos años estadísticas infladas al Congreso y a los medios de comunicación exagerando así los problemas de seguridad planteados por los sistemas de seguridad y las comunicaciones cifradas de los «smartphones».

Los investigadores, recoge el texto, aseguraron en 2017 que no pudieron acceder ni extraer información procedente de unos 7.800 dispositivos conectados y bloqueados, y que se enmarcaban como prueba de delitos. Un posible escenario que el FBI reclamaba que eran necesarias herramientas de investigación forense muy avanzadas y a la que no tenían acceso. Frente a ello, la agencia ha reconocido que esa cifra era menor, entre 1.000 o 2.000 terminales.

Durante un período de siete meses, el director del FBI, Christopher Wray, exageró la cifra para intentar presionar a los fabricantes y administraciones para que se rebajara el software de seguridad de los «smartphones» que incluye sistemas de encriptación. La agencia, que ha iniciado una investigación interna, se percató del error hace aproximadamente un mes, pero todavía no ha logrado adaptar las estadísticas a la realidad.

Una estrategia que, denuncia el diario, estaba dirigida a solucionar el problema conocido como «Going Dark», por el cual los investigadores se quejan de ser incapaces de desbloquear la información digital, con o sin una orden judicial. Una reclamación histórica por parte de la policía al entender que ralentiza una investigación.

Fuentes del organismo han declarado a «The Washington Post» que la razón de esta diferencia en las estadísticas se debe a un error de programación en las bases de datos. Este anuncio coincide en un momento delicado para el FBI, cuya credibilidad se ha puesto en cuestión por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las investigaciones acerca de la posible injerencia extranjera en las pasadas elecciones presidenciales.

Para la agencia, pese a todo, reconoce que va a continuar «buscando una solución que garantice que las fuerzas del orden puedan acceder a las pruebas de actividades delictivas con la autorización legal adecuada». En unas declaraciones de Wray en enero, «mientras el FBI y la fuerzas de seguridad estén en la primera línea de este problema es un problema de seguridad nacional que hay que abordar de manera urgente».

Organizaciones defensoras de la privacidad como Electronic Frontier Foundation han argumentado, por su parte, que el sistema de cifrado previene el crimen al proteger los datos de las personas de los piratas informáticos, mostrándose así en contra de la existencia de puertas traseras para los investigadores. El FBI libró una contienda legal en 2016 en un intento de obligar a Apple a tener acceso a un iPhone que había pertenecido al autor del tiroteo de San Bernardino (California), algo a lo que el fabricante de tecnología se negó al considera que rebajar la seguridad de sus productos podría poner en riesgo a sus usuarios.

Inicialmente, los investigadores aseguraron ser incapaces de tener acceso al terminal, aunque posteriormente contrataron un software específico a la empresa israelí Cellebrite para romper el sistema de bloqueo gracias a explotar un agujero de seguridad existente en una versión del sistema operativo iOS antigua. Ese mismo año se produjo un caso similar en una investigación de narcotráfico en Nueva York.