ZTE firma un acuerdo para volver a operar en EE.UU.

La firma china deberá pagar una sanción 1.000 millones de dólares y otros 400 millones en dólares en calidad de fideicomiso para cubrir futuras infracciones

MADRIDActualizado:

La tecnología «made in China» ha estado bajo la lupa de Donald Trump y las principales agencias de inteligencia de EE.UU. desde hace mucho tiempo. Acusadas de participar con el Gobierno chino, las principales marcas internacionales han sufrido los efectos de otro «muro», el económico. ZTE ha sido una de las principales afectadas, pero está cerca de firmar la paz.

Según desvela la agencia Reuters, ZTE ha firmado un acuerdo preliminar con el que se levantaría la prohibición impuesta por el Departamento de Comercio de EE.UU. que le impedía a las empresas norteamericana comprar componentes electrónicos a proveedores chinos. Una medida que le permitiría volver al mercado estadounidense después del «castigo» impuesto. Todavía no ha sido firmado por ambas partes.

Este bloqueo ha sido muy perjudicial para ZTE, la segunda empresa fabricante de equipos de telecomunicaciones en el mercado norteamericano. La firma cesó sus operaciones que llevaba a cabo desde hace siete años después del veto recibido en abril por incumplir un acuerdo de 2017 después de haber vendido componentes a Irán y Corea del Norte, dos regiones vetadas por el Gobierno de Estados Unidos.

No obstante, este acuerdo incluye una sanción a ZTE de 1.000 millones de dólares y otros 400 millones en dólares en calidad de fideicomiso para cubrir futuras infracciones. El Departamento de Comercio de EE.UU. tendrá en cuenta los 361 millones abonados por la compañía el pasado año, lo que le permitirá a EE.UU. a reclamar una multa de 1.700 millones de dólares.

Como parte del acuerdo, ZTE ha prometido sustituir a su actual junta directiva y su equipo ejecutivo en un plazo de treinta días y permitirá inspecciones periódicas a la empresa para verificar que los componentes fabricados en el país están siendo utilizados como se ha acordado. Las compañías estadounidenses proporcionan entre el 25% y el 30% de los componentes a los equipos fabricados por ZTE, entre los que se incluyen teléfonos inteligentes y equipos para construir redes de telecomunicaciones.