EE.UU. frustra la revolución tecnológica «made in China»
EE.UU. frustra la revolución tecnológica «made in China» - AFP

EE.UU. frustra la revolución tecnológica «made in China»

El Gobierno de Donald Trump se cierra en banda en su acometida proteccionista, llevando a fabricantes como Huawei y, ahora, ZTE a sufrir en la adquisición de componentes electrónicos

MADRIDActualizado:

Tres de los cinco primeros fabricantes de telefonía móvil vienen, en estos momentos, de China. El gigante asiático ha tomado el testigo de Japón y Corea en el sector en un espacio muy corto de tiempo. Huawei es, ahora, una gran amenaza para Apple y Samsung, que han liderado las ventas en los últimos tiempos. Pero tras ella se encuentran Xiaomi y Oppo, que pretenden consolidarse bajo su estrategia de precios contenidos.

Pero al Gobierno presidido por Donald Trump no le gusta la denominación «made in China», con lo que ha empezado a levantar un muro en el desembarco y estrategia comercial de las marcas provenientes del gigante asiático. Huawei fue el primero en darse de bruces con esta política proteccionista. Al amparo de la seguridad nacional, este fabricante había planeado su puesta de largo por todo lo alto al mercado estadounidense, uno de los más potentes del mundo y que marca sin duda la diferencia entre ser líder o un segundón.

Por supuestas presiones políticas, las principales operadoras del país decidieron no dar cobertura a Huawei, que había planeado su llegada durante la pasada edición de la feria de electrónica CES de Las Vegas. Cayó en saco roto y las aspiraciones de la marca china se frustraron. Al igual que ZTE, que ha visto truncado su sueño americano. No podrá adquirir componentes electrónicos ni software de proveedores norteamericanos, un mercado en el que amasa un 10% de cuota de mercado en venta de móviles, según los datos de la consultora Counterpoint Research.

Según adelantó Reuters, el Departamento de Comercio de EE.UU. ha prohibido a las empresas estadounidenses vender componentes electrónicos al gigante de las telecomunicaciones durante siete años por, presuntamente, violar las sanciones contra la República Islámica de Irán. Esta prohibición es el resultado del incumplimiento de ZTE de un acuerdo con el gobierno de los EE.UU.

La compañía china se declaró entonces culpable por incumplir una cláusula derivada de la violación de sanciones -vender productos tecnológicos a Irán, algo considerado ilegal allí-, pero finalmente las autoridades estadounidenses le permitieron acceder al mercado norteamericano con la garantía de un pago de 890 millones de dólares en multas. Esta decisión ha provocado una fulminante caída bursátil.

De tal forma, que fabricantes como Qualcomm, Intel, Google, Cisco, Microsoft o Dolby, de vital importancia en el entorno móvil y las infraestructuras de red en la actualidad, se queda fuera de la estrategia comercial. Tampoco podrá, de primeras, negociar acuerdos con las compañías de telecomunicaciones del país. Se estima que el 30% de los componentes empleados por los equipos de ZTE vienen proporcionados por fabricantes norteamericanos.

«Si la empresa no puede resolverlo es muy posible que se queden fuera del negocio. Muchos bancos y empresas, incluso fuera de los EE.UU., no querrán trabajar con ellos», apunta en declaraciones a Reuters Eric Hirschhorn, exsubsecretario de Comercio de Estados Unidos. «China no cumple nuestras reglas y debemos estar vigilantes contra las amenazas chinas tanto a nuestra seguridad económica como a nuestra seguridad nacional», añade por su parte el dirigente republicano Robert Pittenger.

En cualquier caso, los efectos de esta decisión pueden ser devastadores en opinión de Douglas Jacobson, abogado de control de exportaciones que representa a los proveedores de ZTE, quien calificó esta prohibición como «inusual» y adelantó que «afectaría severamente» a la compañía. «Va a ser muy difícil producir y tendrá un impacto muy significativo a corto y largo plazo en la compañía».

Una situación a la que hay que añadir las recomendaciones de las agencias de seguridad nacional de EE.UU. y Reino Unido acerca de los potenciales peligros en el uso de equipos chinos. Recientemente, La CIA, el FBI y la NSA pidieron no utilizar dispositivos de Huawei o ZTE alegando motivos de ciberespionaje por parte del gobierno chino, una teoría por ahora sin fundamento. La guerra fría que está librando la Administración Trump contra algunos países considerados peligrosos se ha trasladado también al ámbito tecnológico, con vetos por ejemplo a productos de la firma de seguridad informática Kaspersky, con sede en Rusia.