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Comparativa del Samsung Galaxy S9 frente al iPhone X: ¿cuál es mejor?

La firma surcoreana apuesta por un diseño continuista respecto a sus predecesores y un mejorado apartado fotográfico al incorporar, por primera vez en esta gama, una cámara doble

MADRIDActualizado:

Cuestión de gustos, cuestión de sensaciones personales, cuestión de manías de cada uno, porque la elección entre el iPhone X o el Samsung Galaxy S9no se sostiene, ni por asomo, por la chequera. Para bien o para mal, ambos terminales cuestan una burrada. Pero en los matices se encuentran importantes diferencias que puede hacer que un consumidor opte por un modelo u otro.

Partamos de la base que se encuentran en el rango de la gama alta y «premium», con lo que presupone que se trata de lo mejor de lo mejor. ¿Vale la pena pagar más de mil euros por estos bichos? Que cada cual decida, el proceso de compra de un producto es una decisión que solo corresponde a quien se va a rascar (y mucho) el bolsillo. Por su experiencia de uso sí se encuentran diferencias.

Primero, su estética y pantalla

Es lo que primero entra por los ojos. Aquí, el iPhone X cuenta con un diseño casi sin bordes compuesta por una pantalla de 5.8 pulgadas capaz de reproducir una resolución de 1.125 x 2.436 pixeles. Es del tipo OLED, una tecnología que despierta mucho interés y que destaca especialmente por mostrar negros profundos y colores intensos. El resultado en este móvil es impecable. Se aprecia notablemente cuando se visualizan videos, ya que ofrece una experiencia magnífica.

Este dispositivo en cuestión, además, tiene una gran personalidad gracias a su polémica pestaña o «notch». Por su parte, Samsung ha continuando desarrollando una de las tecnologías que mejor domina, los paneles tipo OLED y su propia tecnología Super Amoled, que también ofrece un gran resultado. En este caso, hay dos tamaños, de 5.8 y 6.2 pulgadas, con resoluciones de 1.440 x 2.960 pixeles que mejora ligeramente a sus predecesores. El Galaxy S9 vuelve a presentar un diseño más continuista que hace especial hincapié en sus bordes curvados.

Android frente a iOS, cuestión de estado

Hay dos bandos diferenciados, aquellos que les apasiona Android y los que prefieren iOS. Aunque en los últimos años se han acercado entre sí para incorporar características similares, cada plataforma cuenta con una serie de funciones distintas. El ecosistema de Apple trabaja en perfecta sincronía con otros productos de la misma marca. Tanto el rendimiento que se consigue como su experiencia son dos de sus mejores virtudes.

Samsung, por el contrario, ha entregado el Galaxy S9 a la nueva versión del sistema operativo móvil de Google, Android 8.0 Oreo, que ofrece una limpieza en las notificaciones y el establecimiento de funciones rápidas. Uno de los aspectos diferenciales de esta plataforma frente a iOS 11 es que está bastante bien conseguida es «picture in picture» y multiventana, que resulta muy útil para realizar ciertas tareas. Su filosofía abierta permite apoyarse en una mayor personalización, los servicios del gigante de las búsquedas suelen llegar antes y otras importantes virtudes que a sus usuarios les encanta. Por el contrario, los aficionados al «mundo Apple» confían en otras prestaciones pese a sacrificar otras.

De esta forma, el nuevo dispositivo de la firma surcoreana incluye, sin embargo, funciones personalizadas, entre ellas, la pantalla siempre encendida que permite mostrar con la pantalla apagada cierta información como la hora y la fecha, su diseño curvado sirve para colocar accesos directos a las aplicaciones que uno más utilice y otras tantas características interesantes. Incluye Project Treble, que permite que las actualizaciones lleguen antes.

Rendimiento y potencia

A nivel técnico, ambos dispositivos ofrecen prestaciones muy diferenciadas, pero ninguno de los dos escatiman en potencia y rendimiento. El iPhone X monta en su interior un chip de fabricación propia A11 Bionic de seis núcleos jalonado por 3 GB de memoria RAM (este es un dato que la marca no acostumbra a dar pero procede de diversos test) que le confieren un rendimiento increíble. Es una bestia parda en su comportamiento, fluido e incesante, aunque una serie de problemas técnicos en la versión del sistema operativo iOS 11 ha provocado que a veces algunas aplicaciones fueran más lentas.

En cambio, y sin haberlo analizado como es debido, el Galaxy S9 también -al menos sobre el papel- ofrece un rendimiento exquisito. Cuenta con un chip Snapdragon 845 fabricado por Qualcomm (su variante europea funcionará con el chip Exynos 9810) y 4 o 6 GB según la versión. También hay diferencias en que el iPhone X ofrece dos tipos de memoria interna (64 y 256 GB) sin posibilidad de ampliarse, mientras que el nuevo dispositivo de Samsung parte de los 64 GB pero se puede ampliar mediante el empleo de tarjetas microSD. Aunque los servicios de almacenamiento en la «nube» ya es algo muy extendido, todavía hay muchos usuarios que se resisten a prescindir de este formato.

Los gestos, la gran aportación del «X»

Sin lugar a dudas, y más allá de que estemos ante un dispositivo de cámara dual y pantalla casi sin bordes, lo que ha aportado el iPhone X ha sido una nueva forma de interacción. Es asombroso. Una vez acostumbrado a ellos es difícil regresar a un terminal con botones físicos. Los movimientos, apertura de aplicaciones y demás gestos reflejan una naturalidad como nunca en un dispositivo.

El Galaxy S9, en ese sentido, se muestra más tradicional. Uno de los aspectos que sí ha modificado la compañía ha sido la ubicación del lector de huellas dactilares. El pasado año fue una decisión controvertida al colocarlo al lado de la cámara trasera, pero este año y después de las críticas recibidas ha apostado por mantener la configuración como su actual Note 8, es decir, en la parte central, que resulta más cómoda. Tanto el móvil de Apple como el de Samsung incorporan un sistema de reconocimiento facial, aunque el nuevo iPhone le otorga mayor protagonismo.

Diferentes tipos de cámaras

Aquí se aprecian grandes diferencias. El Galaxy S9 ha apostado por una cámara dual al igual que el iPhone X. Con matices, porque el terminal de Samsung es la lente más luminosa. El sensor principal -un gran angular- es de 12 megapíxeles pero incluye una apertura variable de iluminación F1.5 y F2.4 que permite tomar imágenes en condiciones de baja luminosidad con gran calidad de detalle gracias a que es capaz de recoger más luz. Además, puede grabar video en 960 fotogramas por segundo con lo que se pueden capturar secuencias superlentas muy originales. Algo que, por cierto, Sony quiso popularizar en su Xperia ZX Premium.

Su rival, sin embargo, en las fotos nocturnas flaquea. Con un sensor de 12 megapíxeles, el dispositivo de la firma de la manzana viene con doble cámara (ambas estabilizadas ópticamente para mejorar los videos), pero la experiencia en equilibrada en todas sus vertientes y es, junto con la del Pixel 2 XL, la mejor cámara de un móvil del pasado año. Gracias a ella, se puede jugar con la profundidad de campo y lograr postales más creativas mediante su aplaudido modo retrato que ha convertido en tendencia. En cuanto a la cámara frontal, el Galaxy S9 cuenta con una lente de 8 megapíxeles y apertura focal F1.7, aunque no soporta modo retrato como el iPhone X.

Batería y autonomía

Después de estos primeros meses con el iPhone X, lo cierto es que sí se aprecia una mayor duración de la batería respecto a sus predecesores, pero el tiempo de carga es insufriblemente lento. Su pila es de 2.700 mAh en comparación con los 3.000 o 3.500 mAh de los Galaxy S9 y Galaxy S9 Plus, que disponen de sistemas de carga rápida que permiten cargar más de la mitad de la batería en solo 15 minutos. Y eso es un salto importante que hay que tener en cuenta.

Otros aspectos diferenciales, Dex

Dex, una tecnología que permite convertir el «smartphone» en una especie de ordenador gracias a un «gadget» especial que sirve para conectar el terminal a un monitor. Gracias a ello, cualquier usuario puede pasar rápidamente de entorno móvil a entorno gran pantalla y teclado para realizar ciertas tareas. Las aplicaciones se adaptan al tipo de pantalla y sirve, por ejemplo, para escribir textos gracias a servicios en la «nube».