Detalle del estado en que quedó un Note 7 que se incendió
Detalle del estado en que quedó un Note 7 que se incendió - AFP

Baterías de los «smartphones»: ¿un peligro en el bolsillo?

Tras varios meses de incertidumbres, Samsung atribuye a un fallo en el proceso de fabricación de las baterías las causas que provocó que el Galaxy Note 7 se incendiara

MADRIDActualizado:

Las baterías de iones de litio, que se encuentran en la mayoría de los teléfonos móviles están fabricadas mediante una tecnología en constante evolución, por lo que los fabricantes necesitan hacer equilibrios entre rendimiento, coste y seguridad. Estas, comercializadas por primera vez por Sony en la década de años noventa, dominan en la actualidad el mercado de la electrónica y comienzan incluso a tomar cierta ventaja sobre otro tipo de baterías en el ámbito del transporte. Tras varios meses de incertidumbre, Samsung ha dado, por fin, explicaciones sobre las causas que provocaron que el teléfono móvil inteligente Galaxy Note 7 registrara problemas técnicos, obligando a retirar el producto del mercado en uno de los mayores fracasos tecnológicos que se recuerdan.

El estudio ha señalado que algunas de las baterías de ion-litio estudiadas presentaron cortocircuitos internos y que algunas carecían además de membranas de aislamiento por errores en el proceso de fabricación. Se produjeron dos errores en las baterías provenientes de dos proveedores, casualmente, uno de ellos la propia división de la compañía dedicada a la fabricación de semiconductores. Básicamente, el problema se debió por el diseño y las soldaduras de dos tipos de baterías diferentes.

Detalle de la investigación de la compañía
Detalle de la investigación de la compañía- SAMSUNG

Las primeras que se incorporaron al modelo original -fabricadas por la propia compañía- presentaron un fallo en el diseño ubicado en la parte superior derecha, provocando que que se produjera una deformación del electrodo negativo. Esa situación alteró el normal funcionamiento hasta producirse un sobrecalentamiento y posterior cortocircuito, que se diera en muchos casos incendios. Tras darse los primeros casos, Samsung recurrió a una empresa china llamada Amperex para las unidades de sustitución. Sin embargo, en estos casos hubo problemas en el sistema de soldadura ultrasónica, lo que volvió a provocar fallos.

Para el funcionamiento de este tipo de baterías de ion-litio se utilizan diversos materiales, unos con iones negativos y otro con iones positivos. Se intercambian en el momento de la carga y, en sentido contrario, cuando se descargan, es decir, cuando se utilizan. Los conductores no están en contacto por lo que se instalan diversos separadores para evitarlo. Sin embargo, cuando se produce una reacción química para su correcto funcionamiento genera calor y, en casos de posibles sobrecalentamientos o recargas demasiado rápidas, puede generar una deflagración.

Para que el proceso de fabricación sea comprensible para los ajenos al medio, los expertos ofrecen un ejemplo cercano. «Es como si tienes un rollo de papel de water de tres capas (ánodo, separador, cátodo). Estas capas están enrolladas entre si, pero sin interacción entre ellas y sumergidas en un líquido denominado electrolito. Cuando se aplica tensión a los electrodos en el cátodo y en el ánodo hacen que se muevan los iones de litio», explica Javier Martínez, profesor de la UPM y el Departamento de Ciencia de Materiales, en conversación telefónica con este diario.

En su opinión, la compañía decidió apostar por meter en menor tamaño más capacidad a la batería. A su vez, afirma que lo que se puede leer en el informe es que, en un borde superior de esta -en algunos casos-, los electrodos se llegaban a tocar. Por eso se produjo fuego en algunos terminales.

«Los pórtatiles y vehículos eléctricos tienen este tipo de batería y no explotan. Han querido sacar un producto al mercado muy pronto sin testear exhaustivamente su funcionamiento durante meses.  Ahora van a hacerle pruebas durante mucho tiempo», sostiene el entrevistado, lo cual es muy bueno para los consumidores. Pese a que contienen componentes químicos y corrosivos, los expertos insisten en que los procesos de fabricación de estos componentes tan extendidos tienen garantías de seguridad. «Bien diseñadas y bien testadas no son peligrosas. Otra cosa es diferente es sacar dispositivos más fuertes y potentes en el menor tiempo posible sin probar los componentes adecuadamente durante meses».

Los consumidores quieren más potencia

El desafío de apostar por esta tecnología se debe, en parte, por la demanda de los consumidores. «Eso es porque la gente quiere móviles con más prestaciones, que requieren de más energía. Se quiere un móvil fino y delgado, con lo que la batería es más pequeña, pero claro no se puede tener todo. Evidentemente en un móvil no cabe todo», sostiene Angel Cuadras, profesor de la Universidad UPC, en declaraciones a ABC.

«Las baterías de litio tienen unas medidas de seguridad internas que, en caso de problemas, se desconectan automáticamente, pero en este caso [el del Note 7] era tan delgada que se cortocircuitaron los electrodos», señala. «Tienen un fusible que cuando supera una temperatura fijada se desconecta la batería», asegura Cuadras, quien denuncia que las baterías «piratas» -aquellas que no contienen una certificación que garantiza su seguridad pero son más baratas- no lo tienen. Pese a las dudas, este experto garantiza que este tipo de baterías, presentes en infinidad de productos electrónicos industriales y alto consumo, son fiables, aunque presentan una degradación con el paso de tiempo. «Todo conlleva un riesgo, pero hay millones que no han petado», justifica.

A su juicio, las informaciones que se recogen cada cierto tiempo de dispositivos que se incendian o explotan son «casos puntuales», ya que existen estadísticas y márgenes de error durante el proceso de producción de este componente. «Si se fabrican cien mil, una puede salir mal», reconoce. «Las baterías, a lo largo del tiempo, han evolucionado, sí, pero los móviles han pegado un gran salto con la llegada de los smartphones y las baterías no han pegado ese salto», manifiesta.

Y no únicamente en el campo de la movilidad las baterías de litio han ganado la batalla como mecanismo para alimentar de energía a los productos. Y también a los ordenadores portátiles ha llegado su fortaleza e, incluso, en los primeros modelos de coches eléctricos, que funcionan con baterías de litio, una de las razones -según este experto- por lo que no se ha extendido todavía el uso de este tipo de vehículos que prometen reducir las emisiones contaminantes. «A día de hoy lo que hay es litio», puntualiza Cuadras, al tiempo que vislumbra un futuro en donde haya descubierto o encontrado «algo diferente».

Samsung es, ahora, su rival a batir

Las secuelas de la retirada del mercado del Note 7 y su consiguiente azote a la marca comercial ha obligado a la compañía a extremar las precauciones con su próximo dispositivo estrella, el Galaxy S8, cuya presentación finalmente se hará un mes después de la feria Mobile World Congress que se celebrará en marzo en Barcelona. «Hoy en día para las empresas tecnológicas lo importante es lo intangible, el renombre de la empresa. El problema que tiene Samsung es que es su propio rival. Si haces un nuevo teléfono y vuelve a fallar las perdidas serían elevadísimas», lamenta Martínez.

Más allá del litio

Al margen de las baterías de iones-litio, los expertos creen que el futuro existirán otros materiales y tecnologías que dominará la energía, entre ellos, el grafeno, que se trata de un material compuesto por una sola capa de átomos y que permitirá -según Martínez- lograr que las pilas «duren más y con más seguridad porque se necesita otra química diferente». En su opinión, las empresas y productos que van a dominar el futuro de la tecnología serán aquellas que contengan baterías que duren más. «El mundo de la energía va ser clave en el desarrollo tecnológico y de la humanidad y ya haya mucha investigación sobre nuevos materiales», vaticina.