ABC

Pago móvilLa llamada en espera del monedero en el móvil

La irrupción de los gigantes tecnológicos aún no agita un mercado muy por debajo de su potencial

MadridActualizado:

No fue hasta 1978, una fecha constitucional a recordar, cuando se emitió la primera tarjeta de crédito en España. Pese a su rapidez a la hora de hacer transferencias y su comodidad, ha tardado casi cuarenta años en asentarse como el método más extendido a la hora de hacer compras. El inexorable declive del dinero en metálico va camino de romper con un hábito muy popular, la extracción de efectivo de los cajeros automáticos. En su lugar, las entidades bancarias y firmas procedentes de la esfera de la tecnología llevan tiempo experimentando con otras alternativas, los pagos móviles.

A pesar de que en España continúa predominando el dinero en efectivo (los líderes son la tarjeta de crédito, con una cuota del 85,0%, y el físico, con un 81,8%) ya existe un público más acostumbrado al entorno online que tienen una mayor afinidad con otros sistemas más novedosos como plataformas de pago online tipo PayPal o «apps» bancarias, apuntan desde la consultora Dentsu Aegis Network. «La población española está cada vez más preparada para aprovechar los beneficios que ofrece la digitalización. Los servicios de pago son un ejemplo más y su uso se incrementará en el futuro inmediato, superando de esta forma la costumbre arraigada de uso del efectivo», explica a este diario José Luis Campuzano, portavoz y responsable de comunicación de la Asociación Española de la Banca (AEB).

Las operaciones crecerán un 10,9% anual hasta 2020, cuando alcanzarán los 726.000 millones, según el informe «World Payments Report 2017», realizado por la consultora Capgemini. El estudio señala, en particular, que las transacciones digitales en las economías emergentes crecerán a un ritmo del 19,6% anual, superior en más de tres veces a la tasa de crecimiento prevista en las economías maduras (5,6%). Más en concreto, es en la región de Asia emergente, encabezada por China y la India, donde se prevé el mayor incremento, un 30,9%. En Europa, el crecimiento será del 6,5% anual.

Comodidad como ventaja

Los consumidores muestran un mayor interés en las nuevas tecnologías para realizar sus compras. Las razones: son más rápidas, fáciles y, en teoría, seguras. Según un estudio elaborado por Mastercard, la comodidad que ofrecen los sistemas de pagos digitales es la principal ventaja que señalan los clientes bancarios. El ahorro de tiempo es otro de los beneficios de estos métodos de pago para el 70% de los encuestados (el 76% a nivel nacional) y la facilidad de uso para el 59% (diez puntos más en el caso de los españoles). Además, seis de cada diez europeos se muestran interesados por las soluciones de pago digitales y creen que la digitalización del sector bancario ofrece mayor seguridad y facilidad en el día a día. «La tecnología está haciendo realidad la promesa y el potencial de una vida sin dinero en efectivo», dice Marcy Cohen, vicepresidenta del área digital de Mastercard.

Y, ¿qué ocurre en España? Nuestro país es uno de los líderes europeos en el uso de estos tipos de pago, ocupando la cuarta plaza con un 39% de usuarios que afirman haber usado alguna vez el pago móvil, según el informe de Ditrendia «Mobile en España y en el mundo 2017». Pero los expertos aclaran que las cifras de mercado y usuarios todavía son bajas para el potencial que hay en España. Se espera que estas cifras suban progresivamente y que en 2020 haya tres millones de usuarios. «Sabemos que estas cosas las lanzas al mercado y hay un tiempo considerable de adopción. Creemos que en los dos próximos años explotará de verdad toda esta tecnología y que se asentará en el mercado», asegura Antonio Macías, responsable de estrategia y transformación de medios de pago de BBVA.

La alta penetración de los «smartphones» en España anuncia una aceleración de estos métodos de pago

Una de las causas por las que todavía no se ha producido el boom definitivo de los pagos móviles es que este método aún no es diferencial en comparación con el resto. Según Anna Puigoriol, directora de medios de pago del Banco Sabadell, «como mejor experiencia en el comercio físico seguimos teniendo a la tarjeta «contactless» (NFC) –base tecnológica, que también cuentan muchos teléfonos móviles actuales, concebida para pagar instantáneamente con sólo acercar el dispositivo a un datáfono que también cuente con esta tecnología para recibir el pago–. La ventaja del pago móvil respecto a esta es ahorrarte llevar la cartera por el móvil, pero como método de pago es similar». Aun así, cree que serán los propios avances de la tecnología (ahora mismo sólo el 40% de los móviles tiene NFC) lo que propiciará que este método de pago acabe normalizándose, sobre todo cuando irrumpa en el mundo online.

Interés tecnológico

Al calor de los nuevos hábitos de consumo, grandes firmas de tecnología también aspiran a sacar tajada mediante el desarrollo de sus propios sistemas. Se pueden distribuir en tres: Apple Pay, Android Pay y Samsung Pay. Consisten en una billetera virtual en donde queda registrada la tarjeta bancaria y cuya función está centrada en el pago. En nuestro país desembarcaron hace poco más de un año y poco a poco han ido estableciendo diferentes alianzas con las entidades bancarias, con lo cual dependiendo de si uno es cliente de una entidad u otra podrá usarlo o no en su dispositivo.

En consonancia con las cifras referidas al pago móvil, estas aplicaciones están viviendo el mismo proceso. Los usuarios las prueban, pero su uso no acaba de arraigar. Así, hay una diferencia abismal entre el número de descargas y las cifras de uso. Muchas de las entidades bancarias, que cuentan con sus propias aplicaciones de pago y tienen integrado Bizum, un sistema de envío de dinero entre personas (P2P) a través del móvil, ven una gran oportunidad poder colaborar con las tecnológicas. «El trabajo con las marcas nos viene fenomenal porque nos dan mejor experiencia de uso en el pago móvil. Queremos ofrecer a los clientes una mejor experiencia», incide Macías.

La huella como alternativa

Así, el «smartphone» tiene razones de sobra para ser el centro de las transferencias del futuro. Su alta penetración en España y su rapidez están permitiendo que, cada vez más, los españoles hagan el gesto de acercar el dispositivo a un terminal de pago (TPV) para efectuar sus compras. Además, sirviéndose de los nuevos sistemas biométricos, como el sistema de reconocimiento facial (Face ID) integrado en el nuevo iPhone X, esperan atraer a más usuarios.

Pagar por la cara es posible gracias al software llamado Face ID integrado en este dispositivo, mientras que aplicaciones bancarias como las de BBVA ofrecen, desde hace tiempo, la posibilidad de abrir una cuenta personal solo con registrar la cara. Pero, por el momento, un centenar de entidades financieras se muestran dispuestas a introducir esta tecnología en sus «apps». En España, únicamente CaixaBank lo permite.

La huella dactilar es el método más popular, pero ya se puede pagar por reconocimiento facial

Por el momento, la huella dactilar es la opción más común. La operación es sencilla. Una vez aproximado el «smartphone» al datáfono instalado en el comercio, el usuario autoriza la transferencia desde una cuenta propia asociada a una tarjeta y, simplemente, con aproximar el dedo se completa la transferencia.

La idea final es sustituir el plástico por simples pantallas táctiles. La mejora de la tecnología provocará que la huella dactilar como método de autenticación tenga los días contados en detrimento del reconocimiento facial, el cual incluso algunos vaticinan que este será desbancado pronto también. «Es posible que en el futuro los móviles se guíen de los latidos del corazón para autenticar a los usuarios», prevé Laura Petrone, analista de IDC. El dinero es cada vez más virtual y, a lo sumo, tal vez en el futuro no existan ni papel moneda.