ANÁLISIS

Estados, otro gran resbalón de WhatsApp en una historia plagada de críticas

En ocho años de existencia, la conocida aplicación ha sido protagonista indiscutible de un cambio de paradigma en las comunicaciones digitales, empañada por ciertos momentos como la llegada del doble check azul, las dudas sobre su seguridad o, al menos en sus inicios, caídas constantes de conexión

WhatsApp tiene más de 1.200 millones de usuarios en todo el mundo
WhatsApp tiene más de 1.200 millones de usuarios en todo el mundo - ARCHIVO

Cambió ella solita algunas de las reglas del juego en materia de comunicaciones digitales. No fue, es cierto, ni la primera ni la mejor, pero supo hacerse rápidamente un hueco entre los usuarios de teléfonos móviles inteligentes como la alternativa al mensaje de texto. Se le honra a WhatsApp ser uno de los principales protagonistas del cambio y hacer enfadar, de paso, a las grandes teleoperadoras.

Pero esta conocida «app», que acaba de cumplir ocho largos e intensos años de vida, ha resbalado en su último servicio lanzado, las llamadas Stories (Historias, en español), en una muestra más de Facebook por sucumbir a una «snapchaptificación» de dudosa ética. Tras la euforia inicial, en el que muchos contactos empezaron a compartir imágenes a saco Paco, la sensación, ahora, es que se ha convertido en un páramo en donde, de vez en cuando, aparece alguna que otra fotografía.

La reacción negativa a esta característica que causó una gran expectación inicialmente ha provocado que WhatsApp se plantee recular y volver a entregar a sus usuarios los tradicionales estados permanentes en donde muchos de ellos comparten (o compartían hasta ahora) frases pseudofilosóficas, fragmentos de canciones o compartían alegremente su felicidad a los cuatro vientos (¿quién no tiene entre sus contactos un amigo que dice estar enamorado de su hijo?). O, incluso, más de uno habrá observado cómo se enmascaraban mensajes de doble intención para llamar la atención de ciertas personas. Esa frase, es cierto, dice mucho de cada uno.

Es por esta razón por la que gran parte de los usuarios mostró su rechazo. Pero WhatsApp, en un giro inesperado, ha asumido que no han estado finos a la hora de añadir Estados a las funciones principales de la aplicación. Fuentes de la compañía han reconocido en declaraciones al medio especializado «The Next Web» que los usuarios han añorado el uso de los estados originales. Y, para ello, no ha más que dar marcha atrás: «Hemos escuchado de nuestros usuarios que la gente echaba de menos la posibilidad de tener en su perfil un estado de texto, por lo que hemos integrado esta función en la sección», relatan.

Sin embargo, no todo son malas noticias. De hecho, «WABetaInfo» ha dado a conocer una próxima actualización de WhatsApp que promete cambios muy útiles para los usuarios en lo que a la organización de chats se refiere. Unas novedades que, aunque aun habrá que esperar para disfrutarlsa, están teniendo muy buena acogida entre los usuarios.

Una historia llena de críticas

No obstante, y pese a que cobra fuerza la idea que los estados regresen junto a los nombre de los perfiles, WhatsApp insiste en que seguirá trabajando para mejorar Status con nuevas opciones. Pero esta controversia representa una nueva mancha en su expediente. Tal vez algunos ya no lo recordarán, pero en los primeros años de la existencia de la aplicación eran constantes sus caídas de conexión y sus fallos. Y de consumo, mejor no hablar, puesto que las videollamadas, de la que sacaron pecho el año pasado como una de las características más demandas, provoca un gran consumo de datos cuando funciona a través de la tarifa contratada que existen dudas sobre su verdadera acogida.

Las dudas sobre su seguridad ha sido habitual, aunque desde el pasado año reforzó el servicio introduciendo una medida robusta, el cifrado de extremo a extremo que garantiza que no se puedan interceptar las conversaciones. La percepción de no prestarle demasiada atención a la privacidad también ha sido habitual, y más desde que entró a formar parte de Facebook en 2014.

Desde el pasado año se descubrió la intención de transferir datos e información personal a su empresa matriz, una estrategia paralizada en la actualidad después de la presión ejercida por las diferentes agencias de protección de datos europeas. Es más, hasta la Comisión Europea acusó a la multinacional americana de proporcionar «información engañosa» en la compra de la aplicación. Tampoco corrió mejor suerte la llegada del símbolo de «doble check azul». Tras años de debate, WhatsApp salió al paso hace tres años para confirmar la fórmula para identificar el momento en el que un mensaje se ha leído por parte del usuario receptor.

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