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Samsung S6 Edge Plus frente al iPhone 6 Plus: ¿alguna diferencia?

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Pareciera que el «phablet», formato de gran tamaño, se trataba de una moda pasajera, pero desde que Samsung fuera pionera (2011) en este campo numerosos fabricantes se han sucedido en su intento de agrandar aún más las pantallas de los teléfonos móviles inteligente. No ha sido así y en numerosos mercados como el asiático este tipo de aparatos electrónico se venden como churros. Apple sucumbió a sus encantos y decidió el pasado año lanzar una versión mayor de su terminal, el iPhone 6 Plus. La coreana, ahora, hace lo propio con el Galaxy S6 Edge+ con el que pretende acelerar la tendencia adoptada por los consumidores.

Pero el nuevo terminal de Samsung es lo que es: una versión más grande de su Galaxy S6 Edge, aquel modelo de bordes curvados cuya estética, sorprendente y rompedora, ha cautivado a millones de consumidores pese a que su apuesta global no ha roto récords como sucediera en anteriores temporadas. Aún así, estamos ante un diseño atractivo, fabricado con materiales de primera clase y una serie de características técnicas muy avanzadas.

Android «normal»

Comparados ambos teléfonos, nos encontramos con varias diferencias y algún que otro parecido. La mayor distancia, como resulta obvio, es el sistema operativo utilizado. Mientras que el iPhone 6 Plus se sirve de su propio ecosistema, iOS 8, que cuenta con las conocidas virtudes y sus considerables defectos, Samsung mantiene su apuesta por Android en su versión 5.1 Lollipop pero incorporando su capa TouchWiz. Pero, cabe destacar, que no contiene todas esas aplicaciones distintivas de la serie Note orientadas a la productividad, por lo que ambos terminales, en su conjunto, se tratan de versiones grandes de sus hermanos pequeños.

Pantalla ligeramente superior

Ese panel también llega con notables diferencias. Apple decidió montar una pantalla de de 5.5 pulgadas tecnología Retina HD con una resolución de 1.920 x 1.080 p (401 ppp) que ofrece unas imágenes brillantes y de buena calidad, al menos en las pruebas realizadas por ABC. Sobre el papel, el nuevo modelo de Samsung es ligeramente más grande máxime a las 5.7 pulgadas de su panel Super Amoled, aunque con los bordes muy finos que, y unido a su doble curvatura, ofrecen una sensación de aparato compacto que sabe aprovechar mejor el espacio. En teoría, la resolución (2.560 x 1.440 píxeles y una densidad de 518 ppp) garantizan una mayor calidad de imagen.

Estética y peso

En cuanto a su estética, la delgadez es otro de los puntos fuertes de ambos terminales. Mientras que el iPhone 6 Plus consigue 7.1 milímetros, su nuevo rival en el mercado llega a ser algo más fino (6.85 milímetros), aunque son guarismos casi inapreciables. Lo que sí cambia uno respecto al otro es que el S6 Edge+ está fabricado en un cuerpo «unibody» en donde el aluminio se encuentra con el vidrio, por lo que, al igual que el modelo más pequeño de la marca da sensaciones de brillantez pero quizá, y para algunos usuarios, de fragilidad. Claro, para adecuar este proceso de agrandado el iPhone 6 Plus acaba por alcanzar un peso de 172 gramos, mientras que su nuevo rival llega solo a 154 gramos.

Potencia obtenida

Suele decirse que Apple trabaja a la par tanto el software (sistema operativo) como el hardware (el aparato y sus componentes en sí mismos) para optimizar los recursos. Ello consigue sacarle un buen rendimiento a la potencia de sus «gadgets», que en este caso incorpora un procesador de fabricación propia A8 acompañado del secundario M8 diseñado para las aplicaciones de movimiento. En este caso, Samsung ha optado por el chip Exynos 7 de ocho núcleos que promete un buen resultado a tenor del modelo más pequeño. En donde da un salto importante es en la memoria RAM, que entra en la frontera de los 4 GB.

Capacidad distinta

Uno de los aspectos por los que ha optado Samsung en los dispositivos móviles más recientes ha sido abandonar el policarbonato como el material empleado en su fabricación. Para gustos, los colores, por supuesto, pero para bien o para mal este tipo de materiales permite que la batería sea extraíble, un detalle que la nueva configuración «unibody» no permite. Además, ambos modelos no permiten la ampliación de la capacidad mediante tarjeta microSD privilegiando así los servicios en la nube.

Esta decisión puede provocar que algunos consumidores opten por otras alternativas, ya que aún están acostumbrados a utilizar este tipo de memorias extraíbles para alojar contenidos personales como imágenes. Además, la capacidad ofrecida por ambos modelos es muy distinta. Por un lado, el S6 Edge Plus ofrece disponibilidad en dos formatos (32 y 64 GB), mientras que el iPhone 6 Plus ofrece (16, 64 y 128 GB).

Atacando la cámara

Samsung presentó los nuevos modelos como los dispositivos que ofrecen la mayor calidad de imagen fotográfica. Mirando únicamente la ficha técnica, podemos decir que el sensor principal, de 16 megapíxeles, con estabilizador óptico de imagen y una apertura de F1.9 mientras que el teléfono de Apple llega a 8 megapíxeles y apertura de F2.2. Ya se sabe que el tamaño de los píxeles no garantiza mejores imágenes. Aún así, es un logro poder ampliar la foto más que su rival.

Autonomía

Apple no da datos técnicos de la batería del iPhone 6 Plus -se especula en 2.980 mAh- pero promete unos 24 horas en un uso prolongado, mientras que los 3.000 mAh del Edge Plus podrían rondar una vida ligeramente superior. A diferencia de Apple, la firma surcoreana ha apostado por la cómoda y práctica carga inalámbrica, heredada de los Galaxy S6, y que es compatible con prácticamente cualquier plataforma inalámbrica disponible actualmente. Con la carga por cable, el dispositivo puede cargarse completamente en aproximadamente 90 minutos.

La huella y pagos móviles

Ambos modelos también se pueden desbloquear mediante el uso de la huella dactilar de su usuario. El objetivo es también utilizarlo para validar los pagos a través de Samsung Pay, plataforma similar a Android Pay y Apple Pay. Sin embargo, en Samsung han pensado en más allá respecto a sus rivales. A diferencia de los demás sistemas, Samsung Pay funciona tanto en terminales NFC como los de banda magnética, por lo que el usuario podrá aproximar su teléfono a un datáfono tradicional para que emita la señal necesaria como si arrastrara la tarjeta de crédito de plástico.