Tecnologia - Móviles

Las amenazas de «malware» a Android aumentan un 180% en el último año

El sistema operativo creado por Google registra más de quinientas mil amenazas en el primer semestre del presente año

Android continúa siendo la plataforma preferida por los ciberdelincuentes. El sistema operativo creado por Google ha registrado más de quinientas mil amenazas en el primer semestre del presente año.

Así se desprende se puede deducir de las cifras del último informe sobre «malware» móvil del fabricante de seguridad alemán G Data Security Labs, que ha detectado hasta 519.095 nuevas amenazas en los últimos meses. Los troyanos son las armas preferidas por los atacantes para estafar a sus víctimas y que los creadores de malware han conseguido camuflar las funciones maliciosas de las apps infectadas de forma mucho más sofisticada y compleja.

Otra tendencia es el notable incremento de las operaciones de compra-venta en torno a los cada vez más populares «kit de malware», unas herramientas que convierten a personas con pocos conocimientos técnicos en eficaces ladrones de datos. En la segunda mitad del semestre, esta compañía vaticina que las nuevas amenazas multipliquen por tres su ritmo de producción.

«Con casi 520.000 nuevas amenazas, la avalancha de malware ha alcanzado un nuevo nivel. Uno de los factores de este incremento es la popularización de los ‘kit de malware’, unas herramientas muy fáciles de usar que han permitido la creación de nuevas amenazas entre cibercriminales sin conocimientos técnicos», explica Eddy Willems, experto en seguridad en G Data.

«Y como Android mantendrá su posición dominante en el segmento de smartphones y tablets, las amenazas cotizarán al alza. Si atendemos a los patrones actuales, en el segundo trimestre del año se habrá triplicado el ritmo de producción de programas maliciosos para la plataforma de Google», asegura.

Las amenazas registradas por G Data SecurityLabs son cada vez más complejas y han perfeccionado notablemente su capacidad para camuflar los códigos maliciosos, dificultando los análisis automáticos y manuales. Además, los atacantes están empezando a pensar a largo plazo: «Los cibercriminales tienen un objetivo claro: conseguir que sus apps manipuladas permanezcan instaladas el mayor tiempo posible en los dispositivos de sus víctimas. Para conseguirlo es necesario camuflar al máximo sus funciones maliciosas. Sólo así podrán mantener el lucrativo negocio del envío de mensajes Premium o el robo de datos. En caso contrario, las apps pueden ser detectadas y desinstaladas poco después de su primera instalación», concluye Willems.

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