Samsung, ¿es posible controlar los «smartphones» con ondas cerebrales»

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A Samsung se le están quedando cortos los dedos, las manos, los ojos y la voz, que son los principales sistemas de control que integra en dispositivos como televisores, tabletas o «smartphones». Ahora, planea que sus dispositivos se controlen con la mente.

La compañía surcoreana está trabajando junto con el experto de la Universidad de Texas, Roozbeh Jafari, en un sistema para controlar tabletas o «smartphones» a través de cascos de electroencefalografía; sin necesidad de usar las manos, sólo con el cerebro. La compañía está monitorizando la actividad cerebral mediante electrodos en la cabeza para aplicar los impulsos a la interacción con dispositivos, para realizar acciones como lanzar aplicaciones.

Ya existen algunos proyectos comerciales en esta línea, como los cascos Neurosky o Emotiv EPOC, que permiten realizar acciones como saltar o agacharse en videojuegos para «ampliar la experiencia de control». Sin embargo, el de Samsung de momento se trata de un proyecto de su laboratorio de tecnologías emergentes y no tiene fecha de incorporación a dispositivos.

Samsung es una de las compañías más ambiciosas en cuanto a los nuevos sistemas de control. Sus «smartphones» más punteros permiten combinar los movimientos del terminal con la pantalla táctil para determinadas acciones como hacer «zoom».

En esta línea, el Samsung Galaxy S4 ha incorporado el seguimiento ocular para hacer «scroll» en páginas web o sensores que detectan movimientos delante de la pantalla, con lo que es posible, por ejemplo, pasar fotografías en el álbum sin necesidad de llegar a tocar la pantalla. Además, sus televisores ya incorporan detección de gestos mediante cámara, de una forma similar a Kinect. Habrá que ver cómo incorpora la interacción mental a sus dispositivos en el futuro.

Teniendo en cuenta que el sistema requiere que el usuario lleve electrodos en la cabeza, quizá sea plausible pensar en un «headset» que nos ayude a controlar el televisor desde el sofá, pero eso dificulta su uso en movilidad. Sin embargo, su aplicación en terminales móviles podría ser muy interesante. Un investigador del campo de la interacción hombre-máquina consultado por «Technology Review» apunta que esta es «una de las formas con las que expandir el tipo de interacción, mientras el teléfono permanece en el bolsillo».