PERFIL

Jan Koum: de la beneficencia al sueño americano gracias a WhatsApp

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Lo que son las cosas. Un día estás totalmente abajo y, en cuestión de horas, tu cuenta bancaria rezuma nueve ceros seguidos. Jan Koum encarna el verdadero sueño americano. Llegó a EE.UU. a los 16 años procedente de Ucrania. Nacido en Kiev hace 37 años en el seno de una familia modesta, sus padres -una ama de casa y un gerente de la construcción- residían en una casa sin agua caliente y donde, pocas veces, se hablaba por teléfono.

Esa infancia marcó al cofundador de WhatsApp que, cinco años después de haber parido la popular aplicación de mensajería instantánea que cuenta con 430 millones de usuarios en todo el mundo, ha conseguido venderla al gigante de las redes sociales, Facebook, por unos 19.000 millones de dólares. La firma del contrato se vivió como un acto simbólico. Koum rechazó la frialdad de una oficina. No quiso olvidarse de sus raíces y mostrar al mundo que su esfuerzo se ha visto recompensado. Ante un edificio donde, de joven, acudía con su familia a recibir ayuda social decidió estampar su nombre.

Es posible que aún añore por la vida rural que vivió, una de las principales razones por las que reside tanta vehemencia en contra de la publicidad. Pero, tal vez, en algún momento de su vida, se imaginó en su casa envuelto de papel dinero. Porque esa esperanza ha marcado su vida. Se matriculó en la Universidad Estatal de San José y estuvo compaginando varios empleos en Ernst & Young como probador de la seguridad.

Ya en 1997 se encontró sentado en una mesa de Brian Acton, de 44 años y entonces empleado de Yahoo, para inspeccionar el sistema de publicidad de la compañía. Se hicieron grandes amigos. El propio Acton recuerda que, luego de un año sabático, fue rechazado en 2009 precisamente por Facebook, ahora dueña de su creación. Y junto con Koum, que pocas veces se deja ver en público, fueron trabajando en una herramienta para enviar mensajes. Tenían la idea de hacer, algún día, algo grande.

Y lo han conseguido porque el crecimiento de la aplicación ha sido brutal. Increíble y verdaderamente sorprendente. En sus primeros cuatro años llegó a los 419 millones de usuarios, registrando un ritmo de crecimiento del 73% en el sector de las comunicaciones y borrando de un plumazo, para siempre, aquel arcaico mensaje SMS.