Detalle de un stand de LG en la pasada feria de la tecnología
Detalle de un stand de LG en la pasada feria de la tecnología - ARCHIVO
CES 2018

Las Vegas planea la invasión robótica

CES, la mayor feria tecnológica, exhibe televisores enrollabes y la voz como epicentro de un futuro hiperconectado, pero deja un mal sabor de boca al no vislumbrar ninguna gran novedad respecto a otras ediciones

MADRIDActualizado:

El paso hacia el futuro viene marcado por la popularización de la inteligencia artificial que, según exhibió la pasada edición de la feria de tecnología CES de Las Vegas (EE. UU.), deberá permitir la gestión de todos los dispositivos electrónicos del hogar. Haciendo uso de comandos de voz, los usuarios podrán reducir la temperatura del salón, reproducir contenido multimedia o atenuar las luces. Todo desde el propio domicilio, pero también en remoto, desde el trabajo o, incluso, conduciendo. Aunque aún no se ha materializado en la vida real, las firmas tecnológicas allanan el camino hacia la invasión de la robótica. Robots que planchan la ropa, que organizan las tareas, que cuidan a los niños o ayudan a personas con problemas físicos.

El coche como «gadget»

En una decepcionante edición que no ha dejado ningún invento verdaderamente impactante, la telefonía móvil ha dado paso un año más al coche inteligente, el nuevo «gadget» a explotar. Fabricantes de automóviles y empresas tecnológicas llevan tiempo buscando a su pareja de baile más adecuada para echar a rodar el futuro. Detroit y Silicon Valley se han dado la mano definitivamente. Los próximos años se vislumbra apasionante, con un «todo conectado» y el inicio de sistemas de autoconducción. Los vehículos autónomos, por el momento, se encuentran todavía una fase intermedia, pero los pesos pesados del sector están acelerando el paso. Sensorización, eléctricos con capacidad para recorrer hasta 600 kilómetros con una sola carga, marcas que quieren convertirse en la alternativa fiable a Tesla, pilas de combustible y un sinfín de servicios digitales para el habitáculo han sido algunas de las principales novedades.

«Teles» enrollables

La televisión sigue teniendo mucho que decir todavía. A las siglas que se han podido conocer en otras temporadas (OLED, 4K, HDR...) le han sucedido dos nuevas ideas, el microLED modular (impulsado por Samsung), que permite crear monstruos de 146 pulgadas, y paneles tan flexibles que se pueden enrollar como una persiana (que LG ha mostrado como alternativa con grandes posibilidades). Otro interés de los fabricantes tiene que ver con el formato de imagen. Se han podido ver los primeros televisores que alcanzan 8K, calidad de imagen en la que se emitirán los Juegos Olímpicos de Tokio (Japón) de 2020.

Inteligencia Artificial para todo

Superar el éxito del «smartphone», el miniordenador de bolsillo que se ha convertido en el centro de la vida digital, se antoja difícil, pero es ya irremediable ante las dinámicas de segmentación de nuevas áreas que entran debajo del paraguas de lo que se ha denominado «Internet de las Cosas». Productos para el hogar y servicios domésticos empiezan a colarse en las presentaciones al tiempo que se incorporan modelos basados en Inteligencia Artificial, la tecnología que inspirará a la electrónica en los próximos años. Sin ir más lejos, se han podido ver televisores, auriculares, ordenadores, robots... todos con capacidades de «aprendizaje».

Asisentes de voz o el triunfo de Google

De ese esfuerzo en incorporar servicios computacionales «inteligentes» a cada uno de los productos de reciente creación han surgido los llamados altavoces inteligentes. Un tipo de «gadget» que emplea como «cerebro» a alguno de los asistentes digitales desarrollados por firmas como Google (Assistant) o Amazon (Alexa), que están librando una interesante batalla particular. Desde televisores, móviles, ordenadores... todos los aparatos electrónicos que se conectan a internet deben poder controlarse por medio de la voz. Una visión que ha desplazado a otras firmas como Apple, relegada por el momento a un segundo plano.

La realidad virtual se quita los cables

La tecnología de realidad virtual vivió el pasado año su gran debut, aunque las marcas implicadas en su evolución registraron un tibia acogida en el mercado. La percepción de falta de contenido, sumado a los precios de venta, en muchos casos, por encima de los 700 euros, provocó que las ventas fueran menores a las esperadas. Esta temporada arranca una tendencia, la realidad mixta, que combina ambas tecnologías relacionadas pero distintas -realidad virtual y realidad aumentada- que está impulsado por Microsoft y firmas como Asus o Acer, al tiempo que otros como HTC, Lenovo, Oculus apuestan por gafas autónomas y sin cables.