Gol fantasma con Lampard y Neuer en el pasado Mundial de Sudáfrica
Gol fantasma con Lampard y Neuer en el pasado Mundial de Sudáfrica - ARCHIVO

Así puede la tecnología cambiar las retransmisiones deportivas

Proyectos incipientes, ensayos más o menos avanzado o iniciativas puestas ya en marcha prometen revolucionar la perspectiva

MADRIDActualizado:

La llegada de la televisión cambió radicalmente la forma por la que discurría la información y el conocimiento. Desde que la «caja tonta» se convirtiera en la ventana al mundo desde el salón de estar, los programas y retransmisiones han evolucionado considerablemente, tanto en estilo de narración como en los planos de imagen utilizados. Pioneros y ensayistas de la producción audiovisual lograron (y lo siguen haciendo de uvas a peras) presentar los contenidos de una manera distinta y mucho más original. Igual que la revolución iniciada por las cámaras «onboard» en la Fórmula 1 o Motociclismo. Este logro ha sido posible, en parte, gracias a la miniaturización de las cámaras y a la llegada de las cámaras giroscópicas que permiten mostrar desde el piloto como a su entorno.

El poder de la tecnología como motor del cambio ha permitido que, con el tiempo, los televidentes dejen de ser meros espectadores y formen parte del relato audiovisual. Las retransmisiones se han transformado en los últimos años. Internet como gasolina de esta locomotora industrial ha logrado prender la llama interior de cada usuario de redes sociales. Nadie discute ahora que existe una doble pantalla, las redes sociales, en donde coexisten el debate, la ficción y la crítica. Todo programa de televisión que se precie ya ha iniciado algún tipo de estrategia de dinamización de contenidos y articulado algún canal bidireccional con sus potenciales consumidores.

Pero, mientras eso sucede, se han acumulado numerosos avances tecnológicos que, bien aplicados, han permitido (y pueden permitir) evolucionar las retransmisiones. Y siendo el deporte uno de los mayores espectáculos del planeta, el empleo de «gadgets» y otras herramientas han logrado modificar su presentación en pantalla. Son muchos ejemplos, cada cual más interesante, aunque todavía existen algunos en fase piloto.

Narración personalizada: cada partido es distinto

Habitualmente, y dadas las lógicas limitaciones establecidas por la clásica estructura de las retransmisiones televisivas, la señal recibida en directo y consumida por cada espectador es la misma. Es un producto inalterado que, en el mejor de los casos, se puede decidir si consumir desde una pantalla de televisión o un móvil. Pero, en general, se trata de un paquete cerrado en donde no hay discusión.

Afortunadamente, se han estado probando retransmisiones personalizadas en las que es el propio usuario quien se pone el traje de realizador y puede decidir entre otras cosas el tiro de cámara que mejor le convenga. Canon, por ejemplo, ha diseñado un sistema de cámaras distribuidas de manera estratégica y que permite ver un partido desde varios puntos de vista. Pero ahí no solo está la gracia del asunto. Su combinación permite recrear secuencias virtuales, panorámicas y zooms impresionantes que da la sensación de estar ante una película o un videojuego. La idea es cruzar imágenes reales con otras generadas por un ordenador logrando un resultado asombroso.

Cámara subjetiva y «wearables»: más inmersión

Vista panorámica, vista de campo, vista desde la grada, planos detalle. La mayoría de tiros de cámara responden a la imperiosa necesidad de instalar o colocar sobre un operador una cámara en un punto concreto del estadio. Pero todo puede cambiarlo con una perspectiva subjetiva en la que se adentra en los lances del juego captando nuevos detalles o recogiendo los piques dialécticos de los jugadores.

GoPro, por ejemplo, ha estado trabajando en hacerlo posible. La conocida empresa de cámaras de acción ha propuesto un sistema de microcámaras implantado en los cascos de los deportistas de fútbol americano que puede llegar donde no alcanza el ojo. Además, en este caso, cuenta con un software de Intel que procesa en tiempo real las imágenes captadas por los sensores logrando efectos asombrosos.

Los dispositivos «wearables» también pueden tener sentido en este terreno. La «startup» española First1Vision ideó una camiseta inteligente propuso un sistema integrado en una camiseta que recoge lo que los deportistas ven en una perspectiva subjetiva. Es decir, permite ponerse en la piel del jugador. ¿Te imaginas presenciar lo mismo que ve Cristiano Ronaldo justo cuando va a lanzar un tiro libre? Impresionante.

Realidad virtual: una visión interactiva

Las tecnologías inmersivas que han propuesto las realidades aumentadas (superposición de objetos virtuales sobre imágenes estáticas) y virtual (mundos alternativos generados por ordenador) quiere desembarcar en el estadio. Puede que en un futuro no muy lejano muchos espectadores decidan colocarse un dispositivo en la cabeza y asistir a un evento deportivo como si estuviera ahí.

Existen algunos proyectos, como el desarrollado por iMediaStudio, que permite que los usuarios se sientan como si estuvieran en el palco Vip del Santiago Bernabéu, recuperar cuando uno desee las repeticiones de una jugada o teletransportarse a otra área para seguir presencia el espectáculo de múltiples formas. Y, por supuesto, desde un entorno tridimensional en donde el espectador puede girar la cabeza y presentar otros espacios. La tecnología está, además, preparada para consumir otro tipo de contenidos como alguna recreación del vestuario, el viaje del equipo de fútbol, ver una jugada desde otra perspectiva o una entrevista con un jugador determinado en la que puedes interactuar.

Sensorización: más datos pero menos «moviola»

Actualmente, en el tenis ya estamos acostumbrados a que un tenista pida una comprobación de si la pelota ha tocado o no línea. Es el llamado «Ojo de Halcón». Existen tres versiones oficiales. Ha permitido introducir un nuevo elemento en el arbitraje, que permite ser más riguroso y acertado en las decisiones, y más en un deporte como este en donde la pelota puede discurrir a una velocidad de más de doscientos kilómetros por hora, imposible por tanto para un ojo humano analizar si ha salido fuera.

Este sistema informático, que permite seguir la trayectoria de la bola, permite tomar la información de una serie de cámaras y sensores instalados en la pista y, por tanto, dotarle de argumentos a los jueces arbitrales ante posibles jugadas dudosas. En consecuencia, depurar los márgenes de error, aunque el fútbol siempre se ha quedado descolgado de estas innovaciones. Funciona mediante cálculos de triangulación a partir de imágenes visuales y mediciones de tiempo proporcionados por cámaras de vídeo de alta velocidad.

Se utilizó por primera vez en 2006 coincidiendo con el Abierto Nasdaq-100. Y, desde entonces, se ha llevado a las principales competiciones no solo de tenis. Hay otro proyecto reciente, bautizado como Foxtenn, y que propone un avance; 22 cámaras sincronizadas por láser instaladas a nivel de pista que son capaces de procesar hasta 2.500 imágenes por segundo. El reto de estos métodos es captar la imagen lo más real y precisa posible para que nadie pueda cuestionarlo.

Algo parecido es lo que se ha pretendido en el mundo del fútbol con el llamado VAR -Vídeo Assistant Referee-, ya presente en FIFA y algunos países excepto España. En este caso, para obtener la imagen de la pelota requiere de unas siete cámaras para generar la imagen tridimensional. Gracias a este sistema se puede, por ejemplo, saber si ha sido gol. Esta opción necesita que, además, la pelota incluya un microchip y una serie de bandas magnéticas entre los tres palos que permita conocer si ha rebasado la línea y, por tanto, es válida la jugada.

Probado por primera vez en el Mundialito de Clubes de 2016, la videoasistencia arbitral también ha sido una innovación que ha generado en los dos últimos años una cierta polémica. En este caso permite disponer de una pequeña sala de realización para consultar repeticiones de jugadas y, de esta forma, tomar decisiones arbitrales. Algunos aficionados, sin embargo, no les hará gracia porque rompe el debate y la discusión postpartido, la «moviola» de toda la vida.

Big Data: más información en tiempo real

Otro aspecto llamado a revolucionar las retransmisiones deportivas viene de la mano del Big Data o análisis de datos en tiempo real. Gracias a los modelos de procesado y análisis permite mostrar una mayor carga informativa. Si uno puede optimizar la información de jugadores, equipos, récords, estadísticas y demás datos se podrán conocer detalles muy interesantes y complementarios que ayudan al aprendizaje deportivo. La cantidad de datos que se manejan es demasiado alta y requiere de cruzar demasiados aspectos como para llevarlos apuntados en una simple libreta.

Las estadísticas y los cálculos han servido, desde hace décadas, a los entrenadores para escoger las técnicas y tácticas de sus equipos gracias a los informes de jugadores y rivales. La estrategia se ha basado en números. Pero se habían plasmado más o menos de una manera rudimentaria. El Big Data, en efecto, ha transformado el espectáculo en directo y los grafismos, cada vez más sofisticados, y puede hacerlo incluso a nivel interno.

Estas técnicas requieren de bases de datos, pero es muy probable que en un futuro los jugadores, sus botas o sus equipaciones contentan sensores de impacto y acelerómetros destinados a recopilar más información. Según algunos estudios, como el de HTC en su informe «El futuro del fútbol», predicen que los deportistas portarán incluso estarán conectados a un sistema electrónico para conocer, entre otras cosas, su ritmo cardiaco o riego sanguíneo.

Drones: menos lagunas visuales

Tal vez más de uno se haya sorprendido esta temporada en algunos estadios cómo sobrevuelan sobre las cabeza de los jugadores unos drones. Bien, los equipos de realización se aprovechan de las virtudes de estos aparatos para captar, con sus cámaras instaladas, otros puntos de vista distintos y llegar a determinados espacios que hasta ahora era difícil llegar por un operador de cámara sentado en la grada o a pie de campo.