Tecnología - Soluciones

Elon Musk conectará tu cerebro con un ordenador en solo cuatro años

El primer objetivo de Neuralink es utilizar su nueva tecnología en personas con ciertas lesiones cerebrales graves y después extenderla, en ocho a diez años, a gente sin discapacidad

Elon Musk, el empresario multimillonario
Elon Musk, el empresario multimillonario - HEIKO JUNGE

Elon Musk anunció el pasado mes de marzo cuál iba a ser su nuevo negocio. El creador de PayPal, SpaceX, Tesla Motors, SolarCity o Hyperloop, anunció que Neuralink sería su próximo salto con el objetivo de desarrollar sistemas cognitivos para permitir que los cerebros humanos puedan conectarse, fusionar e interactuar con los ordenadores.

La nueva compañía, según relata en una entrevista en «Wait But Why», está ya trabajando en vincular el cerebro humano con una interfaz a través de la creación de dispositivos de tamaño micrométrico.

«Si yo fuese a tener una conversación con otra persona, prácticamente podríamos llevar a cabo una conexión telepática consensual, siempre y cuando ambas personas involucradas cuenten con interfaces cerebrales», explica Musk.

La inteligencia artificial y el aprendizaje automático crearán ordenadores tan sofisticados y divinos que los humanos necesitarán implantar «cordones neuronales» en sus cerebros para mantenerse al día, advirtió ya el empresario multimillonario en una conferencia de tecnología el año pasado.

«Tenemos como objetivo traer algo al mercado que ayude a las personas con ciertas lesiones cerebrales graves (accidentes cerebrovasculares, lesiones de cáncer, problemas congénticos...) en unos cuatro años», asegura sin dudar Musk en la entrevista.

Después de esta primera parte, la compañía daría un paso más allá. Es la que afecta directamente al cerebro humano cuando pueda comunicarse de forma directa e inalámbrica con la nube. Se trata de la aplicación que más recuerda a una película de ciencia ficción puesto que entra en juego la inteligencia artificial en el cerebro humano, para convertirlo en una especie de interfaz cerebro-máquina, con capacidades ampliadas.

«Hay un montón de conceptos en la cabeza que el cerebro tiene que tratar de comprimir en la limitada capacidad del lenguaje», explica Musk, de tal forma que el discurso se ralentiza. «Si tienes dos interfaces cerebrales -continua-, podrías hacer una comunicación conceptual directa sin comprimir tantos datos».

La tecnología podría tardar de ocho a diez años en utilizarse por parte de personas sin discapacidad, lo que dependería en gran medida de la aprobación de la reglamentación y de lo bien que funcionan los dispositivos en las personas con discapacidad, según el empresario.

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