Apple Watch avisó a su dueño de que necesitaba asistencia médica urgente
Apple Watch avisó a su dueño de que necesitaba asistencia médica urgente - AFP

Un Apple Watch salva la vida a un hombre al avisarle de que fuera a Urgencias

El reloj inteligente de William Monzidelis, de 32 años, le avisó de que sus pulsaciones habían caído súbitamente y debía ir a un hospital de manera urgente

MADRIDActualizado:

Los dispositivos conectados en Estados Unidos, donde la legislación acerca de la recopilación de datos por parte de las tecnológicas es mucho más laxa, viven un momento de polémica. Con muchos detractores que ven con suspicacia cómo la información de miles de personas acaba en manos de compañías con pocos escrúpulos (como el reciente caso de Cambridge Analytica), el uso de equipos que monitorizan la salud de los individuos a tiempo real está siendo muy debatido. Sin embargo, también existen casos en los que la tecnología se ha convertido en la principal razón por la que se han salvado vidas, como en el caso de William Monzidelis.

Este neoyorquino de 32 años se encontraba trabajando en su negocio familiar cuando se sintió mareado. Al ir al baño, se dio cuenta de que estaba sangrando. En ese momento, recibió una notificación en su Apple Watch que le advertía de que su ritmo cardíaco había experimentado una alarmante bajada y que debía buscar atención médica inmediata. Su madre, que dijo a la NBC que su hijo parecía «un fantasma», le llevó al hospital. En el trayecto, Monzidelis comenzó a sangrar por la boca y el ano, y llegó al centro médico habiendo perdido el 80% de su sangre.

Al llegar al hospital le detectaron una úlcera perforada, le hicieron una transfusión y le operaron al momento. Los médicos creen que si el paciente no hubiese recibido la notificación, probablemente no habría sobrevivido, ya que se trataba de un adulto aparentemente sano y sin problemas graves de salud. «Hubiera estado trabajando en mi oficina y me hubieran encontrado muerto», ha afirmado a la cadena, afirmando que se siente «muy afortunado». Monzidelis espera que su historia lleve a los escépticos sobre la tecnología a abrazarla.