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AESA impone multas de 185.500 euros por uso indebido de drones

La agencia estatal de seguridad aérea registra 24 sanciones a lo largo de 2015

Modelo de un drone con cámara incorporada
Modelo de un drone con cámara incorporada - REUTERS

Los drones no son juguetes. Y, como, tales, están sujetos a una normativa. La popularización de esos aparatos en la sociedad se ha visto alterada por un desconocimiento ciudadano. En este escenario, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha abierto un total de 24 multas a lo largo de 2015 por un importe que asciende a 185.500 euros.

Son las primeras sanciones sobre el uso de estos aparatos. La sanción más baja ha sido de 300 euros, mientras que la más alta ha llegado a 21.000 euros, según confirman fuentes del regultador al diario ABC. Las causas más frecuentes a la hora de abrir expedientes sancionadores han sido la ausencia de las autorizaciones necesarias y el hecho de sobrevolar poblaciones con estas aeronaves, actualmente un acto prohibido por la regulación, pendiente aún de aprobar sus nuevos reglamentos.

Según avanzó en septiembre el diario ABC, los reguladores estudian la posibilidad de permitir el vuelo de drones en zonas urbanas siempre y cuando el operador del drone en cuestión presente un estudio de seguridad. Actualmente, la norma contempla sanciones por el uso indebido de un dron de hasta 225.000 euros a personas físicas y por un valor de 4,5 millones de euros a una persona jurídica, en función de la gravedad del hecho, tal como determina el artículo 55 de la ley de seguridad aérea.

A lo largo del presente año, los reguladores han comenzado a poner en marcha diversas acciones pedagógicas para intentar concienciar a la población acerca del manejo de estas aeronaves. «Hay que utilizarlos con la formación adecuada, en los espacios adecuados y respetando las medidas de seguridad», insisten fuentes de la institución a ABC.

Desde julio de 2014, España cuenta con una normativa provisional que regula el uso de los drones para actividades profesionales, que tienen que cumplir una serie de requisitos para poder operar con ellos. Sin embargo, el uso de estas aeronaves pilotadas por control remoto es cada vez más popular entre los ciudadanos para actividades lúdicas y, aunque los requisitos para operar son diferentes a los del uso profesional, también hay que cumplir una serie de requisitos de seguridad.

Aunque para usar un dron de forma lúdica no es necesario ser piloto, AESA recuerda que es necesario tener conocimientos para volar con seguridad para evitar poner «en peligro a las personas en tierra y a otras aeronaves». Según está tipificado en la ley, los daños que cause el dron «son responsabilidad de quien lo maneja». La actual legislación no permite el uso de drones sobre ciudades y aglomeraciones de personas al aire libre, como pueden ser parques de ciudades, playas llenas de gente, campos de fútbol.

En el caso de las manifestaciones, fiestas o conciertos, por ahora, tampoco es posible grabarlos, excepto que tengan lugar en recintos cerrados y con la autorización del propietario. Por tanto, se pueden usar los drones en zonas no urbanas y dentro del espacio aéreo no controlado, es decir por debajo de los 120 metros.

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