ANÁLISIS

Bitcoin: entre el experimento fallido y la revolución

El crecimiento de las comisiones y la saturación de la red amenazan el futuro de la criptomoneda, cuyo proyecto abre una herida por dos visiones contrapuestas

Bitcoin: entre el experimento fallido y la revolución
Bitcoin: entre el experimento fallido y la revolución - ARCHIVO

Blane, un norteamericano con formación en ingeniería de telecomunicaciones, probó suerte. Para ello utilizó Bitpay, un servicio global de pagos, para conseguir vender su Porsche Cayman S. El coche mostraba en su contador unos trece mil kilómetros. Lucía matrícula marcada en 2007. Y lo colocó seis años después, lo que hace suponer que no le hizo mucho camino. Lo hizo aceptando bitcoins, la moneda virtual concebida en 2009 por Satoshi Nakamoto, uno de los personajes más misteriosos que pululan por el mundo de internet.

Desde hace un par de años algunos expertos se han aventurado a calificarlo de burbuja. De un mero experimento sin futuro alguno. Algo revolucionario era el argumentario a favor. La libertad y todo lo que representa. Las persistentes dudas coinciden con una subida de su cotización en los últimos meses. Pero llegamos a un incendiario artículo publicado por Mike Hearn, uno de los desarrolladores clave del proyecto, que ha puesto sobre la mesa las grandes tensiones internas y las diferentes corrientes que discurren para continuar trabajando en una criptodivisa, que no requiere que un banco central u otra institución valide las transacciones. Corriendo el riesgo de convertirse en un experimento fallido, el Bitcoin, como sistema, se enfrenta a dos importantes obstáculos actualmente: el aumento salvaje de las comisiones y la saturación de la red.

Se ha firmado la hoja de defunción del bitcoin desde prácticamente el primer día. Ha sobrevivido a los ataques. Tal vez, ahora, la situación es diferente, porque subyace la herida entre dos visiones diferentes de concebir la creación de bitcoins. ¿Cómo funciona? Cada unidad de bitcoin se genera a medida que una red de ordenadores privados conectados mediante un sistema «peer-to-peer» resuelven algoritmos matemáticos. A estos usuarios se les llama «mineros» y hay grupos que buscan resolver estos algoritmos. En caso de éxito, después se reparten el dinero en función de la potencia cedida.

«Desde el principio siempre he dicho lo mismo: Bitcoin es un experimento y como puede pasar en cada uno de ellos, se puede fallar. Así que no se invierte lo que no puede permitirse el lujo de perder»Mike Hearn

«Desde el principio siempre he dicho lo mismo: Bitcoin es un experimento y como puede pasar en cada uno de ellos, se puede fallar. Así que no se invierte lo que no puede permitirse el lujo de perder. Pero a pesar de saber que Bitcoin podría fallar todo el tiempo, la conclusión ineludible de que aquí y ahora no ha logrado convertirse en lo que realmente se pensó todavía me entristece mucho. Los fundamentos se rompen y pase lo que pase con el precio en el corto plazo, la tendencia a largo plazo probablemente sea a la baja. Ya no voy a estar tomando parte en el desarrollo de Bitcoin y por ello he vendido todos mis activos en la moneda digital», escribió el desarrollador y creador de la variante del programa Bitcoin XT, una plataforma alternativa diseñada para aumentar el volumen de transacciones.

Esta conceptualización, sin embargo, podría perjudicar los propietarios de ordenadores más potentes. ¿Por qué? Afecta a esos grandes «mineros», es decir, la élite de propietarios de granjas de ordenadores donde se guardan la mayoría de bitcoins. «A toda la gente que ha invertido millones en construir granjas de minería para hacer posible las transferencias puede hacerles un daño tremendo», considera Yago Jesús, profesional de la seguridad informática y editor del blog Security by Default, en declaraciones a ABC.

«A toda la gente que ha invertido millones en construir granjas de minería para hacer posible las transferencias puede hacerles un daño tremendo»Yago Jesús

El caso es que desde hace tiempo las tensiones se han acumulado. Hearn puso en marcha una iniciativa que pretendía ampliar la capacidad del tamaño de los bloques, pero su nueva visión acabó en aguas de borrajas. A su juicio, el «blockchain» o «cadena de bloques» -una especie de libro de contabilidad virtual público en constante actualización y compartido por un conjunto de usuarios- está «controlado por los mineros chinos, de los cuáles sólo dos tienen el control de más del 50% de la potencia». Para entendernos, la denuncia del desarrollador apunta a que un pequeño grupo de personas son las únicas que tienen capacidad de control de las máquinas que permiten las operaciones.

Tras dejar su trabajo en Google hace cinco años, Hearn se implicó a tiempo completo en el desarrollo de la infraestructura necesaria para poner en marcha la red de bitcoins. Ahora, esta «pataleta», según la descripción de algunos expertos consultados por ABC, ha destapado las dudas que se venían comentado en pequeños foros. Hearn, para colmo, ha metido la cabeza en R3, grupo tecnológico financiero, que ha permitido la creación de un consorcio de entidades bancarias que han empezado a probar un sistema que podría hacer que el comercio fuese más rápido y más barato mediante el empleo de la tecnología que sustenta el bitcoin.

«Ha habido muchas tensiones con él porque históricamente ha querido llevar el bitcoin a su terreno, a su parte más comercial. Ha tenido enfrentamientos con otros desarrolladores, pero desde siempre ha estado en esa situación», destaca Víctor Escudero, experto en Bitcoin, que considera que este escenario «no tiene porqué afectar al desarrollo de la moneda», ya que a su juicio «por donde ha avanzado bitcoin en los últimos años él no estado como protagonista».

«Ha habido muchas tensiones con él porque históricamente ha querido llevar el bitcoin a su terreno, a su parte más comercial»Víctor Escudero

Se corre el riesgo, no obstante, de acabar como un experimento fallido. «Sigue siendo un experto, conforme pasa el tiempo va cogiendo más consistencia. Esto es algo que hoy en día está en boga y se ve como una novedad para el resto del mundo, pero puede ser que pase a mejor vida», expone este experto. En su opinión, la filosofìa del bitcoin «va a repercutir en los próximos años» pero «lo importante es que el concepto permanezca». Confirmando el temor de que es posible que la divisa virtual acabe desapareciendo, sí cree que «como protocolo» y «como forma de intercambiar activos digitales» sin pasar por intermediarios y de forma seguro «permanecerá». De hecho -dice- «posiblemente en un futuro no lo conozcamos como bitcoin».

Pero llega la tempestad. Dos corrientes enfrentadas cohabitan, por tanto, en la comunidad del bitcoin. Se intentan corregir algunos desequilibrios para dotar al proyecto de mayor potencia, pero las dudas persisten. Dos visiones; una, la de abrir el proyecto a las masas. Y otra, la de permanecer en una especie de subterfugio para unos pocos. «Se está trabajando en distintas propuestas para que bitcoin soporte más transacciones», explica en declaraciones a este diario Alberto Gómez Toribio, CTO en Grupo Barrabés y experto en tecnología.

Se produce aquí un dilema. Dos bandos enfrentados incapaces de ponerse de acuerdo de momento. En un lado de la balanza se encuentran los partidarios de que Bitcoin no puede mantenerse desde su perspectiva inicial descentralizado y que puede ser usado por las masa y los que aspiran a mantener la filosofía. Pero lo cierto es que la moneda se enfrenta a una serie de problemas técnicos sin resolver, ya que no fueron concebidos en su desarrollo. Ha llegado a un punto en el que la red está saturada y solo es capaz de registrar entre tres y siete operaciones por segundo.

De cara a ofrecer otras posibilidades, Hearn -junto con otros desarrolladores- propusieron avanzar en un nuevo concepto para el proyecto en verano, nombrado Bitcoin XT, aunque no recibió el apoyo necesario para poder sacarlo adelante. En su lugar, y como alternativa, se ha ideado Bitcoin Classic, nuevo «hard fork» -cambio del protocolo de Bitcoin que no es compatible con versiones anteriores- presentado por el desarrollador Gavin Andresen, que aspira a construir las bases del camino para resolver el debate acerca el tamaño de los bloques y la escalabilidad de la red.

Para hacerse una pequeña idea de lo que representa, la red Visa contempla más de diez mil. «Las dos cosas no se pueden tener», añade Gómez Toribio. «[Bitcoin] ha crecido mucho y tiene que decidir si renunciar a esa descentralización o llegar a más gente». A su juicio, el proyecto tiene un problema de gobierno. «No hay nadie que tome las decisiones. El intento de secuestro de esa empresa [en relación a una firma que ha contratado a desarrolladores clave] ha hecho que la comunidad estalle por los aires».

«El bitcoin va a seguir creciendo y va a superar otros obstáculos como actualizaciones del sistema. Tengo una cierta inquietud porque la red está saturada de éxito»Antonio García Navarro

«Por un lado, está la gente que mantiene el espíritu entusiasta y altruista del bitcoin como sinónimo de libertad y otra gente que ha cruzado el umbral del dinero y que tienen muchos intereses depositados», refleja Yago Jesús. «Tiene riesgos de ser un experimento fallido. No puedo predecir el futuro, pero tiene unos riesgos inherentes que te puedes encontrar que todo lo que tienes implementado e invertido no vaya bien. Bitcoin es una buena idea tecnológica, creo que tiene una serie de problemas que no le puede llevar a un colapso, aunque sí ha habido otras comunidades que han lanzado otras propuestas que mejoran, en teoría, el bitcoin».

¿Qué pasa si se hace popular y se producen más transacciones? ¿Qué ocurre que si, de pronto, tiene éxito y la gente lo utiliza más y las transacciones aumentan de forma consistente? «Ocurre que un cuello de botella en la red empieza a denegar transacciones», subraya Antonio García Navarro, de Bitcoin Spain, que ha montado una red de cajeros para operar con esta divisa, quien asegura que si no se encontrara solución a estos problemas de Bitcoin «podría ser un invento fallido».

«El bitcoin ha estado ligado a algo negativo, pero eso no quiere decir es que sea malo en sí, sino la acción que se realiza»Pablo Fernández Burgueño

En la comunidad Bitcoin están implicadas numerosas empresas y personas que tienen importantes intereses para intentar evitar que se resquebraje esta iniciativa monetaria acompañado en muchas ocasiones bajo la premisa de revolución financiera. «El bitcoin va a seguir creciendo y va a superar otros obstáculos como actualizaciones del sistema. Tengo una cierta inquietud porque la red está saturada de éxito», recalca.

«Es evidente que hay una visión de que se puede romper la criptomoneda, pero desde el punto de vista técnico no; se basa en el consenso de muchas personas. Que una persona no siga [por Mike Hearn] no quiere decir que se elimine el protocolo», matiza Pablo Fernández Burgueño, abogado del despacho Abanlex. «El bitcoin ha estado ligado a algo negativo, pero eso no quiere decir es que sea malo en sí, sino la acción que se realiza. Como tecnología, los bancos están muy interesadas en utilizarla para realizar, por ejemplo, transacciones inteligentes», sugiere.

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