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Android como forma de vida

Google organiza en Madrid el primer Android Innovation Day europeo en donde se reúnen expertos y «startups» desarrolladoras de aplicaciones como muestra del empuje de este tipo de programas informáticos para dispositivos móviles en la vida diaria de las personas

Android como forma de vida

Hace dos años la tienda virtual Google Play superó a Apple Store en número de aplicaciones. Albergar más de un millón de estos pequeños programas informáticos para dispositivos móviles es pecata minuta en comparación con su trasfondo económico. Para hacerse una idea de su alcance, desde febrero de 2014 al mismo mes del pasado año se repartió más de 7.000 millones de dólares a nivel mundial en gasto de los usuarios.

Acortado por tres letras ya conocidas por todos, las «apps» han ayudado a la transformación digital y, a su vez, al surgimiento de nuevos negocios relacionados con su desarrollo. Tener presencia en internet es hoy en día indiscutible. Pero tenerla en el entorno móvil, aún más. Y ahí es donde, al igual que sucede en la Apple Store, miles de personas exprimen su talento para parir herramientas y servicios que intentan aportar valor a la vida de la gente. Más allá de los juegos móviles que suponen un verdadero fenómeno, muchas propuestas van teledirigidas a hilar nuevas formas de consumo, ayudar en diferentes tareas o, simplemente, ejercer de plataforma educativa.

Durante el evento Android Innovation Day, celebrado en Google Campus de Madrid, se han reunido expertos, «startups» y desarrolladores de aplicaciones para este ecosistema, que domina la vida digital del móvil con el 82% de cuota de mercado, según los últimos datos d ela firma de análisis de mercado Gartner. El evento se ha celebrado apenas tres semanas después de que la Comisión Europea acusara a la compañía tecnológica de estar aprovechando su posición dominante del popular sistema operativo a fin de impedir el desarrollo de sus competidores.

Desde una perspectiva local, España tiene una de las comunidades de desarrolladores «más activas y prometedoras» del mundo, detrás de potencias como Estados Unidos, China e India, en opinión de Andrés Leonardo Martínez, conocido como «Almo», gerente de Relaciones con Desarrolladores. Gracias a su cargo, conoce perfectamente la llamada Economía de las Aplicaciones. A su juicio, Android es un «motor de la innovación». Aportar recursos, ofrecer conocimientos para aprender las tecnologías del desarrollo mobile y «trabajar en el desarrollo del talento» son algunos de los esfuerzos de la compañía norteamericana.

La comunidad implicada en el desarrollo de «apps» para este sistema operativo se ha duplicado en los últimos tres años. Y, entre sus proyectos, destacan a escala global. Unidas por su afición, se reúnen de forma voluntaria en bares, aulas de universidades y centros culturales para resolver algunos de los problemas del mañana y compartir su legado por todos los rincones del país. Un espacio de trabajo es la identificación de problemas existentes en la sociedad, «que no son problemas tecnológicos, pero que la tecnología puede ayudar», explica Almo en declaraciones a ABC. «La facilidad de poder instalar Android en cualquier dispositivo permite que empiecen a surgir soluciones. Es el encaje de solución y problema».

En su opinión, España tiene potencial para hacerse un hueco entre otros mercados importantes como EE.UU. o Reino Unido en el desarrollo de aplicaciones. El panorama emprendedor goza de buena salud. «Tenemos muy buenas compañías que desarrollan para otros. Somos muy competitivos». sostiene. «La comunidad de desarrolladores española está respondiendo de una manera satisfactoria en el cambio del software». Se refiere al avance y explosión producido en el mundo móvil, un entorno tecnológico que ha crecido de manera rápida en los últimos años. «Ser capaz de abarcar los conocimientos que requiere esa invocación y esas actividades de comunidad demuestran que los desarrolladores en España están entendiendo bien el modelo y aprovechando los recursos y lo hacen con soluciones creativas. No creo que nos encontramos en una situación diferente de otros países. Estamos compitiendo a nivel mundial de una manera satisfactoria».

De ahí que surjan propuestas interesantes como Lazzus, una aplicación accesible para dispositivos móviles, creada y diseñada para usuarios invidentes o con alta discapacidad visual, que permite descubrir en tiempo real los lugares que se encuentran alrededor. Uno de sus creadores, Pedro Javier Sáez Martínez, explica a este diario que la herramienta, útil y práctica para este tipo de personas, tiene dos modos de uso. Por un lado, el usuario puede utilizar una especie de linterna para ciegos que obliga, eso sí, a llevar el terminal en la mano. Gracias al sensor fotográfico se perfila un mapa del entorno por el que transita y enviando alertas auditivas. Más interesante es el modo 360 que sirve para no tener que llevar el móvil en la mano. En esta opción se basa en el geoposicionamiento y la brújula para generar un campo de visión auditivo.

A tenor de sus creadores, esta aplicación ya disponible desde julio «abre un mundo de posibilidades a estas personas», ya que normalmente el 90% de sus trayectos lo hacen recorriendo las mismas calles. «Muchas veces no salen por desconocimiento y miedo. Esta aplicación amplia su rango de acción e, incluso, viajar». A su juicio, España puede presumir de grandes ideas. «El panorama emprendedor español está creciendo exponencialmente. Estamos demostrando que somos muy innovadores y sabemos improvisar».

A caballo entre Barcelona y Madrid, la «startup» MyABCKit ha propuesto una interesante plataforma educativa que introduce, según una de sus fundadoras, Karina Ibarra, «el concepto el electro estructura y gramática de los 3 a los 7 años de edad». Orientada al mundo de la educación, esta «app» ya utilizadas en una fase previa por 700 alumnos procedentes de tres escuelas, une al profesorado con el aula en dos direcciones. La idea es ayudar a la personalización y adaptación de los ejercicios en función del nivel de cada niño, logrando así «un concepto de aprendizaje adaptativo para evitar la frustración de los jóvenes».

«En España ha habido mucha inversión en hardware, pero se ha quedado descontextualizado porque no hay material que funcione y ha exigido a los docentes que los utilicen. Muchos de ellos no tienen los conocimientos. Es ridículo digitalizar la educación únicamente trasladando contenidos digitales cuando no se les está sacando provecho. En nuestro caso no solo hacemos uso de la tecnología para ayudar a los profesores a educar mejor sino que sacamos una ventaja de extraer información para poder predecir y ayudar a que los niños puedan aprender de una manera sencilla», argumenta.

Otro ejemplo del negocio que gira alrededor de la creación de aplicaciones es Woom, una «app» diseñada por dos madres que pensaron en cómo ayudar a otras mujeres en su fertilidad, ayudándolas a conocer mejor su cuerpo y a potenciar un estilo de vida proclive a la llegada de un nuevo miembro en la familia.

«En España empezamos a pensar en nuestro primer hijo a los 33 años. A partir de los 35 la fertilidad empieza a decrecer», asegura a ABC Clelia Morales, una de las fundadoras de la aplicación, que funciona con un algoritmo que perfila cada parámetro en función de cada mujer para detallarle de forma sencilla el mejor momento para procrear. La herramienta, aún en fase de pruebas, tiene previsto su lanzamiento en junio. «Estamos deseando y tenemos mucha emoción. Es nuestro bebé, nunca mejor dicho. Cuando hay pasión por detrás hace que sea todo más fácil. Estamos centradas en crear una aplicación que nuestras usuarias la amen y les sea útil».

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