Detalle del dispositivo
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ANÁLISIS

HP Elite Slice: útil y elegante alternativa al Mac Mini

Este miniordenador modular vence el desafío del diseño y, sin ser perfecto, se sostiene en una buena e interesante idea para hacer valer la tecnología en el entorno laboral, aunque su precio es caro

MADRIDActualizado:

Seamos claros: la tecnología debe estar presente en la oficina. Sí o sí. Porque ayuda. Convence. Agiliza procesos. Contribuye al desarrollo. Se logra ser más eficiente. Pero no siempre esas virtudes tienen que venir de una forma tradicional. Los ordenadores de sobremesa o los portátiles tienen sus ventajas, también sus contrariedades. Pero son herramientas indiscutibles en muchos puestos de trabajo. Y, al lado de los llamados convertibles, que cierto es han crecido mucho en poco tiempo, se encuentran otras soluciones interesantes que vienen a jugar con un concepto, el minimalismo.

De diseño rompedor y cargado de elegancia, el HP Elite Slice entra por los ojos dado su pequeño tamaño. Concebido para ser cómodo de transportar. Eso, al menos, lo consigue. Práctico en su uso porque su montaje, además, es sencillo. También lo logra porque en dos minutos se instala. En conjunto, es pequeño e inteligente, está diseñado para su expansión e ideado para que la voz sea un elemento en la sala de reuniones, aunque su calidad de las conferencias no es la más óptima cuando se está algo alejado del dispositivo.

Dispone de un puerto HDMI, utilizado para transferir la información a un monitor o televisor, aunque se vende suelto no viene en el kit. Y esta es una decisión difícilmente justificable, y más en los tiempos que corren, aunque afortunadamente lo más probable es que todos tengamos a mano uno de estos cables de marras en algún cajón o disponible para uso si se desconecta de otro sitio. También se encuentra una salida Ethernet, aunque dispone de conexión inalámbrica por Wifi, así como dos prácticos puertos USB, útiles para conectar un teclado o transferir información desde un pendrive o disco duro externo. El equipo viene, y menos mal, con un teclado y ratón inalámbricos de la propia marca, que funcionan perfectamente.

La gran diferenciación de este pequeño ordenador modular es que incluye dos placas (módulos apilables) que sirven de unidad de disco óptica (ODD, por sus siglas en inglés) y de altavoces, estos últimos diseñados por Bang & Olufsen, una firma de lujo especializada en audio. Pero también destaca que incorpora una serie de funciones que lo convierte en una herramienta necesariamente útil para las reunione y videoconferencias. De hecho, puede ejercer prácticamente de servicio completo de comunicación. Una especie de PC-teléfono. Dispone, para ello, un panel táctil con las funciones básicas para gestionar las llamadas.

Pese a sus pequeñas dimensiones y peso (algo más de un kilogramo), potencia no le falta. Es más pequeño que el Mac Mini, uno de los rivales. Existen varias versiones para configurar, como la combinación de un procesador de Intel, el modelo i5, que le dota de gran rendimiento y más teniendo en cuenta el uso que se le va a dar (planificar eventos, realizar tareas, procesamiento de texto, ofimática, anotaciones…). Otras características interesantes son el empleo de una tarjeta gráfica Intel HD 530, con una memoria SDRAM de 8 GB y un disco duro SSD de 256 GB, pero dada su filosofía se puede ampliar fácilmente su capacidad.

Funciona con el sistema operativo Windows 10 Pro x64 y, el resultado, es óptimo. Funciona de manera fluída y rápida, algo indispensable y muy necesario en el ambiente al que va dirigido este equipo porque, insistimos, está pensado para la empresa y como centro neurálgico de reuniones y no para tenerlo en casa. Entre algunos aspectos negativos destaca que el equipo en sí está más pensado para satisfacer unas mínimas necesidades y es extrañamente lento en arrancar. El precio, eso sí, también es otro aspecto difícil de aplaudir, y se encuentra, dependiendo de la configuración, en torno a los mil euros.