Un usuario muestra unas Google Glass - GOOGLE
tecnologías emergentes

¿Qué son los dispositivos «wearables»?

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En el mundo ya se venden más «smartphones» que teléfonos convencionales. En España representan más del 63% del total. En sus seis años de existencia –en 2007 se vendió el primer iPhone– han multiplicado sus posibilidades, creado nuevas industrias y liderado los avances en la electrónica de consumo. También se han convertido en el centro de la comunicación y el ocio personal.

Ahora, una nueva generación de dispositivos –gafas, relojes, pulseras o anillos, todos etiquetados como «inteligentes»– pretenden aprovechar estas capacidades y llevarlas un paso más allá. Las llaman «wearable technologies». Tecnologías que se llevan puestas, como una prenda o un complemento.

«Representan el siguiente paso», asegura Pedro Diezma, CEO de Zerintia, una compañía especializada en estos dispositivos. «Son el único camino marcado, y por el que están apostando todos los grandes». Aun así, reconoce que son una tecnología incipiente, que de momento solo ha puesto algunos relojes y algunas pulseras deportivas en el mercado.

Gafas inteligentes

La gran apuesta pasa por la llegada de Google Glass, unas gafas desarrolladas por Google. Se controlan con comandos de voz y superponen, en la visión normal del usuario, una pantalla con información. También incorporan una cámara. «Nos devolverán una mano que nos han quitado», explica Julián Beltrán, CEO de Droiders, una empresa que ya dedica más del 50% de su esfuerzo a desarrollar aplicaciones para ellas. Todavía no se sabe cuándo saldrán al mercado, aunque el buscador confirmó que será en 2014.

«No sé si revolucionarán el mundo, pero sí algunas industrias», sentencia Diezma. Su compañía ya desarrolla aplicaciones que aprovechan sus capacidades. Entre ellas hay una guía turística –que te dirige por las calles, te muestra los lugares de interés y las indicaciones pertinentes– y una app de coctelería que te guía por los distintos pasos de preparar un combinado. «También le vemos mucho potencial como herramienta para mejorar la eficiencia empresarial», dice. A fin de cuentas es un dispositivo que permite enviar información y recibir información sin bloquear la vista, sin cables, y que deja ambas manos libres.

«En Droiders intentamos usar Glass para ayudar a las personas», explica Beltrán. «Por ejemplo, llevar la telemedicina a otro nivel». Ya han desarrollado una aplicación que permite retransmitir una operación en directo, y ayudar a que el médico reciba instrucciones de un especialista. La misma aplicación, dice, puede servir para que un operario pueda ir a revisar una avería, y ser aconsejado por el técnico. «También desarrollamos aplicaciones para sordos y para ciegos», afirma. La primera es capaz de escuchar una conversación cercana y transcribirla como texto en las gafas. La segunda permite al usuario ponerse delante de un texto, y que éstas se lo lean. «Van a cambiar la forma en la que nos comunicamos. En vez de mirar hacia abajo podremos volver a mirar al frente».

«Gadgets» de muñeca

Una de las ideas de Zerintia es integrar las gafas y el «smartphone» con otros dispositivos como las pulseras deportivas. «Permiten controlar nuestra salud», aclara Diezma. «Nuestra alimentación, nuestra actividad física o la calidad del sueño». Esto permitiría a los usuarios realizar entrenamientos más eficientes –con información en tiempo real sobre su rendimiento–, o estar más al tanto de su calidad de vida.

«Esperamos que 2014 sea el año en el que despeguen las ‘wearable technologies’», dice Diezma. En la compañía, asegura, trabajan 30 personas que no se dedican a otra cosa. «Probamos todos los nuevos dispositivos que podemos, para interiorizar cómo es vivir con ellos», explica.

Este tipo de «gadgets» representan, al menos de momento, un nicho de mercado en expansión. Todos dependen de la conexión con un «smartphone» para funcionar. Si se popularizan, tal vez, en los próximos años, éste ni siquiera tenga que salir del bolsillo para ser útil.